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La playa de San Lorenzo ya luce sus casetas

Los responsables de las instalaciones, disponibles el día 1, temen que muchos se queden sin hueco: “Hay pocas”

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En imágenes: las casetas vuelven a la playa de San Lorenzo Irene Sirgo

Aguardaba María Aurora Álvarez recostada sobre la barandilla de la playa de San Lorenzo al pie de la Escalera 14 con la mirada risueña a que llegue su hermana, cuando de pronto levanta la vista y exclama: “¡Anda, las casetas!”. Profesora jubilada, gijonesa de 71 años, esta mujer sale casi todas las mañanas a dar un paseo por la playa y suele llegar hasta la casa de Rosario de Acuña, allá en el Cervigón, pero el paseo de ayer fue especial. “Cuando mi hijo era más pequeño, teníamos nuestra caseta. Qué bueno que vuelvan, son un símbolo de Gijón”, suscribía.

El regreso de las tradicionales casetas al principal arenal tras dos años de ausencia por la pandemia va a ser uno de los platos fuertes del verano, que ya toca al timbre de la ciudad. Ayer, comenzaron las labores de montaje de estos elementos de postal. En total, habrá 68 casetas cuya titularidad será de la Cocina Económica y otras 47 que montará todo un clásico como es Manuel Díaz, que lleva en el negocio desde el año 1985. En total, 115 casetas por el arenal.

La presencia de Díaz ayer por la arena de San Lorenzo no pasó desapercibida para los clásicos de Gijón. Muchos eran los que le saludaban al verle junto al aparataje que montaban sus mozos. No andaba ayer el hombre del todo feliz. Lo contaba a pie de playa ayer, tras volver de hacer el último trámite al Ayuntamiento. “Nos han dado pocas casetas este año. Va a haber gente que se quede fuera. Estoy contento por volver, bueno, sí, pero al final esto va a quedar solamente como un símbolo y ya está”, rumiaba.

Más contento estaba Juan Varas, responsable de la Cocina Económica para el tema de las casetas. “Son un símbolo, mucha gente las aprecia, porque dan mucho colorido a la playa”, aseguraba. Las casetas de la Cocina Económica cuesta alquilarlas durante toda la temporada, o sea de junio a septiembre, 500 euros. También tienen las hamacas, por dos euros al día. Lo recaudado se destina íntegramente a fines benéficos. “Sirven para ayudar a la gente que lo necesita. Ha sido duro no poder ponerlas durante estos dos últimos años”, concreta Varas.

El montaje de las casetas, que se prolongará en los próximos días, fue un acontecimiento hasta para los mozos que se encargaron de dar el callo. Lo contaba Sosthennes Donacimiento, uno de los operarios. “Llevo 20 años viviendo en Gijón. Presta hacer este trabajo, no solo porque estás en la playa al sol sino porque en todo este tiempo que no estuvieron se echaron mucho de menos”, comentaba el brasieleño.

“Ha sido una grata sorpresa verlas”, aseguraban Cristina Fernández y su madre, Monserrat Vicente, que mojaron ayer los pies en la todavía fresquita agua del Cantábrico. “Son un emblema, todo un símbolo. Está claro que sin ellas el verano gijonés no es el mismo”, detallaban estas dos mujeres en un pensamiento, una reflexión que, a buen seguro compartirán la mayoría de los gijoneses.

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