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Natalia González Peláez Concejala de Derechos, Bienestar Social, Educación, Infancia y Juventud

“El reto en servicios sociales es cuidar, no solo atender la exclusión económica”

“Hay que tratar la soledad, el envejecimiento, la conciliación... y para eso es imprescindible un trabajo colaborativo con otras áreas municipales”

Natalia González, en el salón de recepciones del Ayuntamiento. MARCOS LEON

A su condición de concejala de Derechos, Bienestar Social, Educación, Infancia y Juventud suma Natalia González la presidencia de la Fundación Municipal de Servicios Sociales. Una fundación que estos días mira al pasado al conmemorar su 40.º cumpleaños mientras diseña un futuro que puede suponer el fin de su historia como organismo autónomo.

–¿En qué momento está la Fundación de Servicios Sociales? ¿Va a desaparecer?

–Vamos por partes. Desde que llegamos al gobierno, y antes, teníamos claro que había que hacer una revisión de nuestras políticas sociales, que necesitábamos actualizar un sistema de servicios sociales al que las crisis, ya desde la anterior, obligan a ir atendiendo las urgencias. La pandemia impidió que esos deberes que teníamos que tener hechos ya no estén, pero también nos hizo ver la importancia de este cambio. En el proceso de reflexión llevamos ya unos meses con grupos de trabajo de profesionales sobre las prestaciones económicas, sobre la ayuda a domicilio... Lo importante es cómo queremos que sean los servicios sociales, luego llegará el momento de ver cómo quedamos.

–Con o sin una fundación específica para gestionarlos...

–La estructura en sí de la propia fundación es bastante compacta y siempre dependió de una sola concejalía, así que la situación orgánica no es una preocupación. No es importante la decisión que se tome desde un punto de vista administrativo, lo importante es la tarea. Y hay otra cosa también importante que nos ha venido con el actual proceso de estabilización de empleo temporal: la opción de tener una plantilla más estable en un periodo de tiempo rápido. Eso dará mayor fortaleza al trabajo.

–Hablan de reinventarse, pero ¿basándose en qué estrategia?

–El hito es atender a una sociedad que no solo precisa de una prestación económica. No hay por qué unir la exclusión económica con otras cuestiones que tienen que ver con el cuidado, con lo relacional, con la atención. Hablamos continuamente de la soledad, el envejecimiento, la conciliación... Pues necesitamos una estructura que atienda eso, que no tiene que ver con la falta de recursos, sin, por supuesto, dejar de atender a las personas en situación económica compleja. Los retos vienen por ahí, y no se abordarán solo desde Servicios Sociales. Esa es la otra cuestión, la transversalidad. El trabajo colaborativo con otras áreas municipales es absolutamente imprescindible. En el ADN de lo servicios sociales está liderar el trabajo de engancharles.

–¿Qué carga le ha dejado el covid a la Fundación? ¿Se mantiene el aluvión de peticiones de ayudas económicas del inicio?

–Ya no son los mismos números en ayudas de emergencia, sobre todo en las de alimentos y primera necesidad. Pero aún es complicado ver la dimensión total de lo que nos deja la pandemia. Las personas que primero tuvieron la necesidad eran las que estaban en mayor situación de vulnerabilidad. Todavía no sabemos el impacto sobre quienes no estaban en una situación tan extrema. Eso se irá viendo a lo largo de este año.

–Y después del covid vino la inflación, la guerra en Ucrania... Los problemas no paran.

–En cada momento vemos lo que se puede abordar y cómo se puede abordar. Si yo tuviese que dar una definición de mi mandato, utilizaría la palabra incertidumbre. No poder hacer una planificación y tener que dar respuestas en el día a día a lo que iba surgiendo.

–¿Les ha descargado en algo el ingreso mínimo vital?

–Todavía no se nota en cuanto a números. También es cierto que nos permite, junto a la nueva ley de prestaciones del Principado, poder centrarnos más en nuestras ayudas de emergencia, y en eso estamos enfocados. Cubrimos aquello a lo que no llega el ingreso mínimo vital y el salario social básico.

–¿Cómo va el Xixón Social pactado con Podemos-Equo y que le dio el presupuesto de este año al Ayuntamiento?

–No está definida la prestación que se va a realizar. Estamos pendientes de una reunión con Podemos para ver qué se va a reforzar, pero todavía no lo tenemos claro. Sí está la parte de las ayudas de energía con la modificación presupuestaria aprobada y las bases preparadas.

–¿Y la revisión de “Mi barrio”? ¿Ya se sabe cuánto dinero dejaron sin gastar los beneficiarios?

–No tengo ese dato. El hackeo retrasó el proceso. En función del resultado del control tomaremos la determinación que corresponda.

–Visto lo visto, ¿se arrepiente de “Mi barrio”?

–Quiero trasladarme a finales de 2020, con una pandemia. Fue en ese contexto cuando se decidió dar el dinero en metálico y no esperar por una tarjeta a personas en una situación de necesidad importante. Esa decisión no la tomé yo sola, sino una mesa donde también estaba la Unión de Comerciantes. ¿Qué ocasionó eso? Pues que el dinero llegara a la gente, y esa gente no lo usó para irse de vacaciones a Honolulu, siempre lo ha usado para cubrir necesidades. A lo mejor de lo que debería arrepentirme es de utilizar una herramienta que no podía tener ese doble objetivo que se pretendía.

–Ayudar a las familias y garantizar ingresos al comercio.

–Esa idea tan guapa e interesante de que las ayudas sociales reviertan en la ciudad puede ser buena en la teoría, pero no tanto en la práctica. No podemos decirles a personas en situaciones muy complejas en qué tienen que gastar el dinero. Quizá la necesidad que tienen que cubrir no la puedan cubrir en esos comercios concretos. Las personas, cuando tienen el dinero en el bolsillo, toman las decisiones de manera diferente a cuando lo tienen en otros espacios.

–Pasemos a educación. Se ha cerrado la matrícula en las escuelas infantiles y vuelven a quedarse sin plaza muchos niños. Ustedes se comprometieron a duplicarlas.

–La obra de la escuela infantil Eusebio Miranda acaba de ampliar el plazo hasta octubre, pero ya tenemos todo el equipamiento, así que en cuanto acaben intentaremos abrir lo antes posible. Ya hay en marcha una asistencia técnica para hacer la de Los Campos y seguimos explorando una ubicación en El Llano para otra. Además, poder contar con los dos jardines de infancia del Principado también supone un alivio porque son 130 plazas más. No digo duplicar, pero con lo que hay en marcha no estaremos lejos de cubrir la demanda.

–¿Van a tirar de los fondos europeos para hacer obras en los colegios?

–Ya nos hemos presentado a una convocatoria que afecta al colegio de Los Campos y al Centro Especial de Castiello, y estamos seleccionando alguna más para otra, que tiene que ver con eficiencia energética.

–Queda un año para acabar el mandato, ¿cuál es su valoración del trabajo en su área?

–Estoy satisfecha de haber sido capaz de apoyar el trabajo de los técnicos, de aunar esfuerzos. En pandemia sobre todo, pero después también, se ha visto el compromiso de todo el personal con el servicio público. Para mí casi han sido dos mandatos en uno. Durante la pandemia todo era sacar, sacar y sacar para atender las emergencias. En los últimos meses es cuando hemos empezado a recoger pequeños frutos de otras cosas. Y cuando ves cosas que se materializan, hay satisfacción. ¿El pero? Que la pandemia no me ha permitido estar tan en contacto con las entidades y centros de educación como yo hubiera querido. Voy a intentar recuperarlo.

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