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Arcelor vacía el embalse de San Andrés para reparar la presa

Las obras, que han obligado a construir una laguna artificial para que las aves aniden, empezarán a lo largo del verano

Operarios en la cabecera del embalse junto a una de las bombas con las que se achica el agua. | Marcos León

ArcelorMittal acaba de iniciar los trabajos para vaciar paulatinamente el embalse de San Andrés de los Tacones, con vistas a iniciar la reparación durante este verano de la presa, que tiene filtraciones. El embalse es una zona ambientalmente protegida por las aves que acoge, motivo por el que se ha construido una laguna artificial para su anidamiento.

El embalse, en el río Aboño, es propiedad de Arcelor y se acabó de construir el 31 de diciembre de 1970 para dar servicio a las instalaciones de la factoría siderúrgica. Ocupa una superficie de 60 hectáreas y su capacidad total es de 3,99 hectómetros cúbicos, si bien el volumen útil es sustancialmente menor, debido a la acumulación de sedimentos en el fondo. La presa que se va a reparar tiene 434 metros de largo y 22 de alto.

El inicio de la reparación de la presa, una vez que se haya desecado la zona, comenzará a mediados de julio, si todo va como está previsto. La obra coincidirá con las paradas de mantenimiento programadas en instalaciones de la factoría de Arcelor en Gijón.

La reducción paulatina del nivel también evita problemas ambientales que se originarían con un desembalse más acelerado. Además, el agua se está achicando mediante el uso de bombas, en lugar de utilizar el canal de desagüe que tiene esta infraestructura. El vaciado mediante dicho canal no es posible por cuestiones medioambientales, ya que esto afectaría tanto a la calidad de las aguas del embalse como a las del río Aboño, por el arrastre de sedimentos.

Las primera fuga en la presa del embalse se detectó hace años. Los trámites para poder repararla se iniciaron en 2018 y Arcelor preveía haber acometido la obra en el verano de 2020, primer año de la pandemia y en el que además la actuación en el embalse quedó frenada debido a problemas medioambientales. El hecho de que el embalse sea una zona con especial protección ambiental, llevó a que para su autorización obligaran a la siderúrgica a construir una laguna artificial en la cabecera del embalse, para acoger los anidamientos de aves mientras el embalse permanezca sin agua para ejecutar las obras.

La laguna artificial se construyó en una zona del embalse que no coincidía con la que se había establecido en su autorización ambiental, lo que motivó la apertura de un expediente a Arcelor, que se acabó saldando con una multa, tras la denuncia que había presentado la Coordinadora Ecologista de Asturias.

El embalse de San Andrés forma, junto a los de La Granda (Gozón), Trasona y La Furta (ambos en CorveraI una Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA) de la red Natura 2000. Las especies más importantes que acoge el embalse son el ánade silbón, el ánade azulón, el pato cuchara, el ánade friso, el andarríos chico, el martín pescador, la agachadiza común, la agachadiza chica, la garza real, el porrón europeo, la cerceta común, el zampullín común, el zampullín cuellinegro, la focha común, además de un buen número de aves invernantes muy rara que recalan en el embalse de San Andrés durante sus viajes migratorios invernales, procedentes del norte de Europa y, en algún caso, de Norteamérica.

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