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La ciberdelincuencia, al alza, crece un 40 por ciento, con el “fishing” como principal estafa

Los integrantes de los “Equipos Arroba” de la Guardia Civil recomiendan “prudencia, reforzar la seguridad y comprobar cada mensaje o correo”

Los agentes Francisco Álvarez Fernández y Sergio Martínez Carretero, en su oficina de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón. | Ángel González

Del mismo modo que el uso de las nuevas tecnologías experimentó un gran aumento de usuarios, el número de delincuentes especializados en cibercriminalidad también alcanzó cotas altamente elevadas, que aún no conocen techo, pero que motivó que la Guardia Civil implementase las herramientas para combatirlo. De esa idea surgieron en octubre del año pasado los conocidos como “Equipos Arroba”, un trampolín entre la seguridad ciudadana, a quienes llegan las denuncias, y los Equipos de Investigación Tecnológica (EDITE), que se encargan de un tipo de delincuencia más compleja, con un mayor grado de internacionalización. “Igual que no es lo mismo un carterista en la plaza de España que el que roba la caja fuerte de un banco, con la ciberdelincuencia ocurre lo mismo. Para evitarlo es importante la prudencia, comprobar cada mensaje o correo que te llega y reforzar la seguridad con un buen antivirus. Además, cada vez más pequeñas y medianas empresas externalizan la protección”, explica el cabo primero Francisco Álvarez Fernández, integrante del “Equipo Arroba” de la Comandancia de Gijón junto al guardia Sergio Martínez Carretero.

Coinciden los expertos en que no existe un perfil de víctima que sobresalga, sino que estos ataques le pueden pasar a cualquiera. Tras la pandemia percibieron un notable incremento, puesto que las compras a través de internet se dispararon. “Cada vez se usa más internet, especialmente a raíz del covid, que implicó que muchos ciudadanos que nunca habían utilizado internet o una aplicación móvil comenzaron a informatizarse. Entonces, al aumentar el número de usuarios ha aumentado también el número de delitos”, expone Álvarez Fernández. En concreto, comparando los casos tramitados en los cuatro primeros meses de 2021 con los datos de este año hasta mayo, el número de denuncias tramitadas en la Comandancia de Gijón ha aumentado alrededor de un 40 por ciento.

La estafa informática más común es el denominado “fishing” –pescar, en inglés– que consiste en el envío masivo de mensajes de texto a teléfonos móviles o correos electrónicos suplantando la identidad de una empresa o corporación “y se aprovechan de quienes pican”. En esos mensajes masivos lo que se pretende es que el usuario crea que es una petición de su banco o empresa de suministro para terminar revelando sus datos bancarios. “Ahí es cuando logran acceder. Sin ser grandes informáticos, con poco, consiguen mucho estos delincuentes. Por eso muy importante comprobar siempre. Si te llega un mensaje de tu banco reclamando algo, no cuesta nada llamar para confirmarlo”, coinciden Francisco Álvarez y Sergio Martínez.

La investigación de estos episodios es costosa, porque la red permite a los delincuentes estar a miles de kilómetros de sus víctimas. Los agentes, destacan, es importante que además de tener conocimientos informáticos también sepan de investigación. “Debes tener conocimientos específicos. Vamos tirando de los hilos y pruebas para llegar al autor. Hay herramientas judiciales y policiales para llegar a otros países, además de la colaboración con Interpol o Europol. Se esclarecen muchos delitos, pero a veces se pierde ese rastro, pero es lo mismo que ocurre con lo que se conoce como la delincuencia convencional, que a veces no resuelves”, sostienen los guardias.

Pero la delincuencia no siempre traspasa la frontera. Ni siquiera la regional. Es habitual en Asturias la actividad de algún perfil de estafador que, a través de llamadas de teléfono, también masivas, se hace pasar por representante de alguna compañía eléctrica advirtiendo que hay una factura impagada. La Guardia Civil, igual que otros cuerpos, le han detenido en incontables ocasiones, por cometer estafas de este tipo. En los últimos tiempos llamando a establecimientos hosteleros a los que les advertía que les cortarían la luz si no pagaban. “Igual que si te viene alguien por la calle diciendo que es del banco lo compruebas, con las llamadas igual”, aconsejan.

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