Patricia García Zapico, directora general de Innovación y Promoción de Gijón en el Ayuntamiento, ha incorporado a su vocabulario una nueva palabra “PRTR”. No deja de repetirla. Y es que aunque el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, los famosos fondos europeos, marcan la acción de todas las áreas municipales en su departamento está el equipo que lidera y coordina la operativa. Por ahora la cosa no va mal. La suma de millones conseguidos formará parte de la historia de la ciudad. Para las memorias personales de esta ingeniera quedarán los cruces de móviles y portátiles para poder presentar algunos de esos millonarios proyectos desde un Ayuntamiento con los ordenadores apagados por un “hackeo”.

–¿Cuánto se ha sembrado y cómo va la cosecha?

–Hemos presentado 19 proyectos, el primero a finales de septiembre así que van unos nueve meses, y ya hay 17 millones de adjudicación directa al Ayuntamiento, que no quiere decir que solo sean 17 millones los que reviertan en la ciudad porque también están los cuatro del Principado para el intercambiador y el aparcamiento de la avenida de Portugal.

–¿Qué elementos han priorizado a la hora de elegir convocatorias a las que presentarse y los proyecto a presentar?

–Antes de que hubiera Plan de Recuperación nosotros presentamos la estrategia de proyectos de ciudad, que no se hace de un día para otro. Una estrategia donde era importante la energía, el agua, la movilidad, la digitalización... Proyectos que permitían a Gijón posicionarse con una mirada al 2030 y la base de la Agenda Urbana. En las convocatorias del PRTR, y no porque fuéramos unos iluminados y haya coincidido sino porque los propios planes de la Unión Europea te orientaban a ello, esos pilares de nuestros proyectos eran los que iban saliendo. Por eso nuestro proyectos de ciudad encajan en las convocatorias. Hay otro elemento que vemos que también se está valorando muy bien y es que sean proyectos integrales.

–¿Integrales?

–Un proyecto que abarque una zona de actuación pero con otras actuaciones que lo enriquezcan. La Calzada. No sólo hay una ecomanzana con carriles bus y carriles bici que es lo que se plantea en la convocatoria de zonas de bajas emisiones. Es que acabamos de presentar un proyecto de rehabilitación del colegio Príncipe de Asturias, que forma parte de ese espacio, y en el proyecto “Gijón ecorresiliente” una de las cuencas de los ríos sobre los que actúa está en La Calzada.

–Siendo convocatorias distintas a ministerio distintos, ¿cómo se traslada ese concepto global?

–Lo importante es contarlo en la memoria. Decir esto no se trata solo de actuar en un colegio sino que hay un territorio donde se van a hacer otras actuaciones de impacto y esa obra en ese colegio forma parte de ese impacto. ¿Por qué el colegio Rey Pelayo? Pues porque por allí va uno de los carriles bus. O el colegio especial de Castiello donde además de la singularidad del alumnado se liga la actuación a la nueva Bauhaus europea.

–Entonces que tiene más peso, ¿un buen proyecto o venderse bien?

–Yo priorizo el buen proyecto. Otra cosa es que lo que no se escribe no se lee y lo que no se lee no se evalúa así que es importante ponerlo todo. Cada proyecto tiene su propio camino, su singularidad a presentar. En el colegio Los Campos no es solo la infraestructura, es hacer comunidad en el entorno.

–¿Cómo va Gijón respecto a otras ciudades?

–No se lo que están presentando. Tenemos que centrarnos en nosotros y en nuestra estrategia de ciudad. Es una oportunidad tremenda de hacer en un tiempo mucho más corto lo que se podría hacer en muchos años.

–Una de las primeras quejas de la oposición es que no había proyectos nuevos, que simplemente se pasaba la factura a Europa de lo ya previsto. ¿Eso es bueno o malo?

–Eso no es cierto. Hay que tener en cuenta que las convocatorias salieron para dinamizar de forma rápida una economía que había caído mucho por la pandemia. Las primeras te permitían financiar gastos incluso a febrero de 2020, lo que buscaba el ministerio era ver si tenías proyectos maduros pero no cualquier proyecto. No se financiaban cualquier cosa sino proyectos alineados con unas estrategias que marcaba Europa. Con esa madurez nosotros le dábamos al ministerio, y nos pasó con la zona de bajas emisiones de La Calzada, la garantía de que era un proyecto, no una entelequia de proyecto. El propio ministerio tiene la necesidad de justificar ante Europa que lo vamos a hacer y que lo haremos en tiempo y forma.

–Tienen también proyectos compartidos..

–Si con otra ciudades como “Ciudades conectadas” que liderada Valladolid o uno sobre jardines botánicos que lidera Álava. Y con otros organismos. “Gijón ecorresiliente va con la Universidad de Oviedo, Cogersa y Emulsa; en “Piles natural” también está la Universidad de Oviedo. El elemento de investigación también es importante.

–Explíquese.

–No lo exigen las convocatorias pero en Gijón tenemos ese espíritu de experimentar, de probar cosas. Y hay cosas hechas a nivel de laboratorio que pueden ser muy interesantes para la ciudad. Es un valor que estamos incorporando y no porque te den un punto más sino porque es filosofía de ciudad. Hay investigaciones que suponen muchos dineros que salen de los impuestos de todos y ¿cómo repercuten en ti o en mi como ciudadano? Pues en “Gijón ecorresiliente” se plantea hacer suelos permeables y eso supondrá que tu calle tenga un tipo de suelo donde se están aprovechando unos residuos y que no se inunda cada vez que llueva.

–Visto el éxito de la primera convocatoria de zona de bajas emisiones con los millones para La Calzada, ya se mira a la segunda. ¿Será para financiar la reforma del Muro?

–Lo primero es ver las bases por si hay cambios sobre la anterior convocatoria. A partir de ahí, veremos. Se sabe que se quiere presentar el Muro pero el proyecto... hay que sentarse y diseñarlo viendo todo lo que hay alrededor y que se puede incorporar o no. Es importante volver a tener el mismo éxito que con La Calzada.

–¿Se podría recuperar el proyecto de Cimadevilla que quedó pendiente en la primera ronda?

–Hay que ver todo lo que tenemos que pueda formar parte de un proyecto integral con las máxima capacidades de conseguir la financiación.

–¿A qué más convocatorias se va a presentar Gijón?

–Tienen que salir varias. Pero vamos a ver qué financian y que estamos ejecutando y que compromisos de financiación tenemos porque de los proyectos que ya tenemos los hay que acaban el 31 de diciembre de ese año pero otros acaban en el 23, el 24, incluso en el 26. No solo es que salgan convocatorias. Es hacer un análisis técnico y económico.

–¿Para no atragantarnos con tanto fondo europeo?

–Para ser coherentes. Lo que se pida es para ejecutarlo en tiempo y forma.

–¿Qué pasó con la propuesta inicial de hidrógeno?

–Hubo una convocatoria pero no daba respuesta a nuestro modelo de hidrógeno. No se optó porque no era un proyecto que pudiéramos liderar como Ayuntamiento, ni tener un papel activo en él. Habrá más convocatorias y aunque no las haya el hidrógeno tiene un camino e iremos viendo como incorporarlo al mapa energética.

–También se habló de dinero para rehabilitar barrios enteros. El objetivo era Roces.

–Es de esas convocatorias que aún tienen que salir.

–¿Ya hemos agotado el arsenal de proyectos?

–Proyectos hay muchos. Y además, proyecto llama a proyecto.