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Príncipe de Asturias, la vía más ruidosa junto a Juan Alvargonzález y Constitución

Nueve de cada diez calles de la ciudad superan los valores límite | El gobierno local pone en marcha un plan de acción y una normativa

Coches en unos de los tramos de la avenida Príncipe de Asturias, con Pumarín al fondo. | Pablo Solares

Los procesos de pacificación del tráfico que se fijan en el nuevo Plan de Movilidad Sostenible y una nueva ordenanza del ruido, cuyo borrador se presentará en las próximas semanas, serán los pilares sobre los que se sustente el futuro plan de acción contra la contaminación acústica a impulsar desde el Ayuntamiento de Gijón. Un plan que tiene como punto de partida el nuevo mapa estratégico del ruido, que saldrá a información pública por un mes tras ser presentado ayer en Junta de Gobierno por la concejalía de Medio Ambiente y Movilidad, que lidera Aurelio Martín. Ya hay problemas detectados: la avenida Príncipe de Asturias es la vía más ruidosa.

El nuevo mapa del ruido no fija grandes cambios sobre el elaborado en 2016 en cuanto al diagnóstico. El tráfico es el principal foco de contaminación acústica en Gijón, donde se superan los valores límite en el 90% de las vías urbanas. Si los valores límite establecidos están en los 65 decibelios en horario diurno y los 55 en horario nocturno, en Gijón se alcanzan los 90 y 60 decibelios, respectivamente. Obviamente los viales que concentran más tráfico, y un tráfico a más velocidad, son lo que más ruido generan lo que coloca la mayor contaminación acústica en las accesos a la ciudad. Eso afecta a la A-8, A-66, GJ-10, AS-II, AS-I y AS-19. Todas ellas son vías con un tráfico superior a los tres millones de vehículos al año.

Pero ya metidos en el casco urbano el oro de vía ruidosa es para la avenida Príncipe de Asturias –conexión fundamental a falta del vial de Jove para El Musel y zona de paso de tráfico pesado hacia todo el complejo industrial del Oeste–, la plata para Juan Alvargonzález, en El Llano, y el bronce para la avenida de la Constitución. Por detrás, y en este orden, están las avenida del Llano, la Costa, Manuel Llaneza, la GJ.81, la carretera de Pola de Siero, la avenida de la Argentina y Pablo Iglesias.

En todo caso el porcentaje gijoneses afectados por el ruido del tráfico viario –sobre una población total de 272.665 habitantes y siguiendo la metodología Cnossos que se aplica por primera vez en los mapas de ruido de Gijón por imposición de la actual normativa de Europa– estaría por debajo del 1% en horario diurno con el tope de 65 decibelios, que se elevaría al 2% en la noche con el tope de 55 decibelios.

El tráfico viario es uno de los tres parámetros que se analizan en este mapa del ruido. Los otros dos son el tráfico ferroviario y la industria. El estudio se ha hecho teniendo en cuenta las intensidades medias diarias de tráfico registradas en los aforadores que tiene el Ayuntamiento y el resultado de 350 mediciones con sonómetro: 250 de una duración de cinco minutos y 100 de una duración de 72 hora. Estas últimas se han realizado teniendo en cuenta el entorno de 94 centros educativos y cuatro hospitales. También se han controlado como focos emisores El Musel, Arcelor y una treintena de polígonos y espacios industriales.

Los resultados del mapa estratégico en lo que tienen que ver con el ruido de la industria central el problema en la zona oeste y al sur de la autovía aunque con un nivel de población afectada mínimo: el 0,15% de día y el 0,033 por la noche. El tercer elemento, el ruido ferroviario, también da un nivel de población afectada casi residual y en zonas muy específicas. Obviamente las colindantes con las vías de ferrocarril.

Este mapa estratégico, que tiene una vida de 5 años, deberá ser tenido en cuenta como elemento a analizar de futuras planificaciones urbanísticas o ubicaciones de equipamientos.

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