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La zona oeste se planta por la polución y la movilidad: “Queremos un plan”

“Basta de parches”, indican los afectados, que urgen “un plan serio” para impulsar el vial de Jove y ampliar la red de carriles bici

Parte de los manifestantes marchando por La Calzada. | Marcos León

Desde que Margarita Suárez, de 91 años, vive en La Calzada con su hija no sale de casa sin un pañuelo en el bolso. “Todos los bancos están hechos una porquería”, protesta. Esta gijonesa, antigua vecina de un Pumarín “con bancos sin polvo”, se sumó ayer por la noche a la marcha de la zona Oeste que sacó a la calle a cientos de vecinos de varios barrios. Una manifestación impulsada por la Federación Vecinal (FAV) y que pedía a los participantes iluminar el camino con velas y linternas en señal de “luto” por una zona de Gijón que sus vecinos consideran “abandonada”.

Jorge Palacio es vecino de Jove desde hace 17 años y, aunque no recuerda su barrio sin problemas de contaminación, cree haber notado un empeoramiento en los últimos años. “Ahora es exagerado, cada año peor. Limpias el cristal de la ventana y a los cinco minutos, si pasas el dedo, dejas marca. La gente cubre los coches con lonas, los toldos de las terrazas están destrozados. Y yo la ventana y el coche los puedo lavar, pero esa porquería la respiramos todos”, reprochó. A su lado estaba María José González, antigua vecina de Jove y residente desde hace tres años en Fátima. “Y ahí estamos muy mal también. Va por días, creo que dependiendo de si llueve o no, pero es una vergüenza que se abandone los barrios de esta manera”, protestó. “Merecemos un plan y medidas serias y no los parches que nos han puesto hasta ahora, basta”, apuntó José Ramón Fernández, líder vecinal de Jove. La marcha buscaba también mejorar la movilidad de la zona Oeste, con más carriles bici, y agilizar proyectos como el vial de Jove.

La vecina Margarita Suárez, con su vela.

La comitiva, escoltada por la Policía Local, partió desde dos puntos, Fátima y las Casas de la Junta, y los dos grupos se encontraron desde ambos extremos de la rotonda de El Arbeyal. Amenizaba el paseo la charanga “Ventolín”, ya un clásico en este tipo de citas, que tan pronto tocaba marchas fúnebres como a Rodrigo Cuevas. Porque la idea de fondo, era visibilizar el problema, pero sin enfados, tal y como recordó Manuel Cañete, líder de la Federación Vecinal: “No queremos conflictos con nadie, solo soluciones. No todo es San Lorenzo y el Piles”.

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