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Multitudinario adiós al sacerdote Fernando Fueyo: "Irá al cielo, que es mejor que ganar la Champions"

"Era un hombre sencillamente bueno", destaca el Arzobispo sobre el párroco de El Coto

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En imágenes: así fue el emotivo último adiós a Fernando Fueyo, cura del Sporting Juan Plaza

No cabía ni un alfiler en la iglesia de El Coto ayer por la tarde. Toda la parroquia de San Nicolás de Bari quiso despedirse de quien fue su sacerdote durante más de 30 años, el popular Fernando Fueyo, histórico misionero en Burundi y capellán del Sporting. Para el multitudinario funeral solo quienes fueron previsores y llegaron al templo con más de media hora de antelación pudieron sentarse en algún banco. Decenas de personas se quedaron de pie, muchas incluso fuera. Y a mitad del multitudinario funeral empezó a llover, pero tampoco entonces se fue nadie: los asistentes abogaron por seguir juntos y compartir paraguas. Todos querían que Fueyo pudiese salir por última vez de la que durante tantos años fue su iglesia como él se merecía: con un largo pasillo de feligreses y una sonada ovación. El funeral, también con una amplia presencia de religiosos, fue oficiado por el arzobispo, Jesús Sanz Montes, que recordando la sangre sportinguista de la que siempre había alardeado el fallecido consoló a los feligreses diciéndoles: “Ir al cielo es algo mejor que ganar la Champions; es ganar la Liga suprema, porque no se sufre y no se puede bajar”.

Multitudinario adiós al popular Fernando Fueyo, el cura que “siempre sembró el bien”

Fernando Fueyo falleció este jueves a los 85 años. Estuvo acompañado hasta el final por una familia que le cuidaba desde hacía años y que ha preferido mantener estos días un perfil bajo. La más joven de este grupo, sin embargo, se subió ayer al púlpito para agradecer todo el cariño recibido estos últimos dos días, mostrando en parte la sorna marinera que le enseñó el religioso desde su niñez. “Don Fernando, Nando para mí, siempre decía que en el cielo seguramente habría centollos. Supongo que ahora lo está comprobando, aunque seguramente está también muy ocupado mirando quién anda por ahí arriba”, bromeó, señalando también que el sacerdote se habría sentido muy orgulloso de ver su iglesia tan llena, “porque normalmente siempre hay muchos huecos libres”. Reconoció también la joven que de pequeña, en el colegio, solían meterse con ella por ser “la amiga del cura”, algo que a ella nunca le había sonado a un insulto, pero mucho menos ayer: “No negaré de él como San Pedro. Sí, soy la amiga del cura y, en parte, fui su nieta”.

Multitudinario adiós al popular Fernando Fueyo, el cura que “siempre sembró el bien”

Sanz Montes ofició el funeral con la ayuda del arcipreste de Gijón, Juan Lozano y con el actual párroco de El Coto, Iván González, y le acompañaron sacerdotes como el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta y Luis Miguel Menes, mano derecha de Fueyo durante años en El Coto y compañero de misiones en Burundi, así como los misioneros César Rodríguez y José Antonio Álvarez, entre otros. Sanz Montes fue asistido también por el diácono Alberto José González. Entre los asistentes a la misa había un nutrido grupos de referentes sportinguistas, entre ellos, Joaquín Alonso, Gerardo Ruiz, Cundi y José Antonio Redondo, así como Marcelino García Toral, quien fue entrenador y futbolista del equipo rojiblanco. “Tuve bastante relación con él y, bueno, siento muchísimo esto. Hacía tiempo que no lo veía, pero sí hablábamos por mensaje. Supongo que todo empieza y todo se acaba. Ojalá descanse”, señaló a la salida de la iglesia. También intervino al final del funeral Lucía Menéndez, presidenta de SOS Burundi –Fueyo fue uno de los primeros misioneros en la localidad africana–, que agradeció la “gran labor” del religioso: “No le olvidaremos nunca”.

El arzobispo trató de repasar ayer la trayectoria de un sacerdote “que dejó una gran huella en las almas” de quienes le conocieron. “No por ser cura, sino por su forma de ser. A veces también nos toca tener trato con algún cura gruñón, de esos que nos duele el hígado, pero esos no dejan la huella que deja Fernando, que llevó por todas partes la asturianía y los colores de su Sporting del alma”, señaló. Esto último él lo vio en Burundi, y recordó ayer que una vez conoció a un pequeño de unos 12 años que vestía una camiseta rojiblanca. Aquello, se veía a leguas, era cosa de Fueyo. Sanz Montes trató de hablar con el pequeño en francés, pero el niño solo hablaba un dialecto local muy complejo. “De todo lo que me dijo no entendí nada más que un claro ‘puxa Sporting’”, dijo el religioso, sacándole la carcajada al público.

Recordó también el arzobispo que en 2018 él volvía de un viaje a Perú cuando le dieron la fatal noticia de que Fernando Fueyo padecía un cáncer. “Le mandé un mensaje y le dije, porque ese domingo había partido, si quería venirse al Tartiere. Me dijo muy simpático que le venía bastante mal ir al estadio de Oviedo, con tanta escalera, y que mejor le fuese a ver yo a Gijón”, señaló, provocando de nuevo la risa de los feligreses. La última vez que se vieron, hace unos meses, los dos religiosos se confesaron mutuamente y el fallecido le pidió al arzobispo que le encomendase a la Santina. Aquello a Sanz Montes ya le sonaba a despedida: “Tenía plena conciencia de que estaba terminando su periplo en la tierra, pero hablaba desde la serenidad de quien sabe que deja el trabajo bien hecho”. Y concluyó el religioso: “Damos gracias por una vida larga en la que ha sembrado tanto bien. Don Fernando era un cura y un hombre sencillamente bueno”.

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