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La reapertura del San Vicente de Paúl, pendiente de dos documentos

Educación pide unos planos y el certificado final de la obra tras el derrumbe para autorizar la vuelta a las aulas con el nuevo curso

La reapertura del San Vicente de Paúl, pendiente de dos documentos

El certificado final de la obra realizada tras el derrumbe y los planos de planta son la última documentación exigida desde la consejería de Educación del Principado a la Fundación Educere para poder dar el visto bueno definitivo a la vuelta de los alumnos a las aulas del colegio San Vicente de Paúl con el inicio del nuevo curso escolar, el próximo mes de septiembre. Una vez recibida esa documentación desde el centro el Principado podrá completar el expediente que tiene en curso. También se está a la espera desde la administración autonómica de la autorización municipal de uso el edificio.

El derrumbe de una parte del forjado del inmueble escolar el pasado cinco de enero provocó la muerte de dos trabajadores. Otros dos resultaron ilesos. El hecho de que el accidente tuviera lugar en plenas vacaciones de Navidad impidió que el drama fuera aún mayor. En todo caso, el mal estado en que quedó el inmueble hizo imposible que alumnado y profesorado pudiera volver a las aulas. El Principado dio un permiso provisional de reubicación de la actividad lectiva de la comunidad escolar en el Patronato San José. En el Patronato se habilitaron espacios para los nuevos escolares en las aulas y en algunos módulos prefabricados. El Colegio San Vicente de Paúl tiene autorizadas 6 unidades de Infantil, 12 de Primaria y 8 de Secundaria, lo que supone que da atención a 690 estudiantes.

La petición de esta documentación complementaria a la fundación que gestiona el colegio es el último movimiento de la Dirección General de Planificación e Infraestructuras Educativas de cara a completar el expediente.

Estudio previo

La consejería, se explica en una nota pública emitida ayer desde el Principado de Asturias, "ya dispone del estudio previo, el análisis de seguridad de la estructura del edificio y el proyecto básico y de ejecución de la rehabilitación del forjado y de la cubierta que colapsaron en el mes de enero". Aunque el informe técnico inicial no aprecia inconveniente para que se retome la actividad se ha considerado necesario completar la documentación con ese certificado final de obra y planos.

Desde la Consejería de Educación, que lidera Lydia Espina, se reivindica la agilidad y coordinación del trabajo con la propiedad del colegio que ha marcado la gestión del incidente desde que tuviera lugar el siniestro en enero. "Se agilizaron los plazos de tramitación con la intención de dar una solución rápida al alumnado y se organizó un equipo que trabajó específicamente en este expediente", aseguran.

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