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Las otras vidas de El Humedal: la historia de un popular enclave de Gijón

La antigua zona pantanosa donde se planea un intercambiador acogió mercados, romerías y un gran monumento franquista

Aspecto actual de la plaza de El Humedal. | LNE / CONSTANTINO SUÁREZ / ARCHIVO DE MANUEL DE CIMADEVILLA

El Humedal recibe su nombre de sus orígenes: una zona pantanosa que hacía como de muralla natural de la ciudad y que comenzó a sanearse, se calcula, a finales del siglo XVIII, cuando se empezó a gestionar un relleno con material de dragado para elevar el terreno y aprovecharlo como área de paso y como tramo de ampliación de la ciudad. Se plantaron álamos, y así se dio origen a parte del paseo de la Estrella que discurría hasta la calle Libertad, siguiendo el trazado de la calle Asturias. Jovellanos defendió en varias ocasiones la belleza de este tramo de alameda. Desde ese momento y hasta la actual plaza peatonal con el "Cubo" de Alejandro Mieres, el Humedal ha vivido varias vidas, desde ser un amable espacio de romerías a presidir un monumento franquista de 25 metros de altura. Ahora, afronta una enorme reforma para crear un intercambiador de autobuses urbanos e interurbanos, que seguramente implique la construcción de una glorieta.

La antigua explanada en la década de los años 20 del pasado siglo, cuando se usaba como zona de mercados.

Tras aquellos primeros rellenos, el siguiente cambio en el entorno vino con la muralla carlista que comenzó a erigirse en el segundo tercio del siglo XIX. La posible existencia de restos de esta construcción bajo el suelo del "solarón" motivaron que algunos historiadores y arquitectos hayan pedido realizar sondeos en el entorno antes de iniciar cualquier tipo de obra vinculada al plan de vías. La demolición de la fortificación a finales del mismo siglo consolidó el relleno final de la zona y la posibilidad de construir nuevos edificios. En estas mismas décadas, la línea de tren para potenciar el puerto Gijón instaló en este mismo entorno el trazado final de la línea ferroviaria, con la vieja estación de Langreo.

Hacia 1890, sobre lo que hoy es la plaza, se edificó la primera iglesia de San José. Era un templo neogótico que pereció en la Guerra Civil. Tenía varias obras del escultor José María López, autor de la estatua de Pelayo. Tras el conflicto bélico, la nueva sede de San José se mueve a su ubicación actual en Álvarez Garaya, dejando así libre un espacio que se destinó para uso público y que durante décadas se usó como espacio de romerías populares y zona de mercado. El fotógrafo Constantino Suárez retrató varias veces este solar lleno de puestos artesanos y ambiente de fiesta.

Imagen de la inauguración de El Humedal como plaza de los Mártires, en 1962.

En 1962, se remodela el entorno para construir la llamada plaza de los Mártires, un proyecto del franquismo presidido por un elemento de cuatro arcos que pretendía homenajear a los fallecidos del bando sublevado. Sirvió como plazoleta de entrada al tráfico de la "Y", terminada unos años después, y fue, como es ahora, un núcleo de enlace fundamental con Magnus Blikstad y la avenida de la Costa. Los años, sin embargo, fueron haciendo decaer el entorno. La ciudad se cansó de ese aparatoso monumento de 25 metros de alto en 1994, cuando se acordó su derribo para crear una nueva zona verde y peatonal. Fue el último gran símbolo franquista que permanecía en el casco urbano.

Fotos de detalle del monumento franquista y su retirada en 1994.

La reforma se adjudicó ese mismo año por más de 220 millones de pesetas y se inauguró al año siguiente con los papeles protagonistas de Alejandro Mieres y Bernardo Sanjurjo. Mieres diseñó las actuales gradas de cemento –pretendían simbolizar el adiós al monumento franquista y la bienvenida a la democracia– y su pieza escultórica del "Cubo", un elemento luminoso que preside aún a día de hoy la zona ajardinada. El resto de la plaza se estableció como zona peatonal con árboles y juegos infantiles. Sanjurjo, por su parte, diseñó un colorido mosaico que tuvo que modificarse a los pocos meses porque el material era resbaladizo en días de lluvia.

Ahora, el plan del Principado de instalar un intercambiador de autobuses en el entorno de El Humedal con fondos europeos y de la mano del Ayuntamiento aboca a la plaza a un nuevo cambio. Según los primeros trazados de la glorieta que barajan los técnicos, y a falta de un estudio urbanístico más definido, su diámetro se llevaría por delante la fuente y media plaza, con las gradas y el "Cubo" Mieres.

Obras de remodelación de la plaza actual en 1995.

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