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El nuevo plan de limpieza de los ríos comienza en los cauces del Aboño, Santurio y Pinzales

La Confederación del Cantábrico firma en Gijón el primer convenio con un ayuntamiento para poder actuar en los tramos fluviales urbanos

Por la izquierda, Manuel Gutiérrez, Ana González y Aurelio Martín, en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Gijón, durante la firma del convenio sobre mantenimiento de los ríos del concejo. | Juan Plaza

Por la izquierda, Manuel Gutiérrez, Ana González y Aurelio Martín, en el salón de recepciones del Ayuntamiento de Gijón, durante la firma del convenio sobre mantenimiento de los ríos del concejo. | Juan Plaza / R. Valle

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La Confederación Hidrográfica del Cantábrico se ocupará desde ahora y hasta el 2025 de la conservación y mantenimiento de los cauces de los ríos de Gijón, estén en zona urbana o rural, y con un gasto mínimo comprometido de 1.520.000 euros de los que 1,2 millones salen de las arcas municipales. Así de claro queda en el convenio de colaboración firmado ayer por el presidente de la Confederación, Manuel Gutiérrez, y la Alcaldesa de Gijón, Ana González. El primer convenio de este tipo con un ayuntamiento y que servirá de modelo a seguir por la Confederación con otros municipios asturianos. Y no asturianos. Mieres y Grado ya están transitando por el mismo camino que Gijón.

El retraso de la tramitación del convenio en la Abogacía del Estado llevó a que su firma se haya demorado más de lo previsto. En cualquier caso, los primeros trabajos ya están decididos. La Confederación comenzará por el cauce de los ríos Aboño y Pinzales entre Somonte y Veriña hasta su desembocadura, el tramo entre Varé y Sotiello del mismo Pinzales y el arroyo Santurio, desde Santurio a Cefontes.

Este acuerdo de colaboración pone fin a los problemas que generaba la división competencial entre los tramos urbanos, que corresponden al Ayuntamiento, y los estrictamente rurales, que son responsabilidad de la Confederación. Y a las discrepancias sobre esa delimitación en un municipio con un amplio espacio periurbano. A partir de ahora el mantenimiento de los ríos se hará con una visión global y desde la Confederación aunque cada parte pague la factura que le corresponda. De hecho los trabajos en el Aboño y el Pinzales dan continuidad a los realizados el año pasado en sus tramos rurales.

Gijón tiene, según los datos facilitados ayer por Gutiérrez, 212 kilómetros de cauces fluviales de los que 90 son tramos urbanos y 122 rurales. El año pasado desde la Confederación se realizaron en la ciudad 16 actuaciones con un coste de cerca de medio millón de euros, dentro de una inversión global para el mantenimiento de los cauces fluviales de Asturias de 2,8 millones. A partir de este convenio la inversión mínima anual en mantenimiento será de 380.000 euros: 300.000 del Ayuntamiento y 80.000 de la Confederación. Aunque, matizó el edil de Medio Ambiente, Aurelio Martín, estos "son los mínimos. Este es un convenio vivo, que podría ir más allá".

El convenio también da cobertura a un estudio completo de todos los ríos del municipio para ver su situación actual y los impactos que reciben como paso previo al diseño de un plan de actuaciones para su mejora. Ya se ha completado la fase de diagnóstico y entre finales de septiembre y principios de octubre se presentará el documento completo al Consejo de Medio Ambiente de la ciudad y se sacará a información pública para completarlo con las aportaciones de la ciudadanía y consensuar las líneas generales de las medidas a desarrollar a corto, medio y largo plazo. El estudio tiene un coste de algo más de 150.000 euros.

En esta primera fase de elaboración del estudio se han analizado 50 cursos de agua e identificado 198 impactos de todo tipo. Alteraciones de los márgenes, ausencia de vegetación o bosque de ribera asociado al ecosistema fluvial, la existencia de obstáculos transversales que dificultan la correcta circulación del agua o la presencia de una docena de especies alóctonas diferentes, entre ellas. El trabajo técnico incorporó el vuelo de drones sobre los cauces –más de 49 kilómetros de vuelo– para poder tener una información más completa y la observación de espacios difícilmente accesibles. "Este es un buen convenio que nace de la comprensión de dos importantes conceptos: la colaboración y la participación", remató la regidora gijonesa.

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