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Fernando Ruiz Llorente Titular del Juzgado de los Social número 1 de Gijón y nuevo portavoz en Asturias de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria

"La Justicia es lenta porque faltan medios, no porque los jueces trabajemos poco"

"Cuando la cúpula del poder judicial se elige por uno de los poderes del Estado, la independencia se quiebra"

Fernando Ruiz, delante del Palacio de Justicia de Gijón. ANGEL GONZALEZ

Fernando Ruiz Llorente (Valladolid, 1976), gijonés de adopción, accedió a la carrera judicial en 2001 realizando prácticas en Salamanca. Pasó luego por Ciudad Rodrigo, Béjar y Tarrasa hasta recalar en el Juzgado de lo Social número 1 de Gijón. Acaba de asumir la representación en Asturias de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria para relevar en el cargo al magistrado Luis Ortiz.

–¿Cómo asume el reto?

–Ha sido un poco casual. Luis Ortiz tuvo que cesar al estar en el comité nacional, y me tocó a mí, pero estoy muy ilusionado. Somos una profesión muy individualista, centrados en nuestro trabajo diario y ponemos poco en común las cosas. Este cargo te ayuda a estar más en contacto con otros compañeros, de otras comunidades autónomas. En noviembre tendremos la asamblea nacional en Mallorca. Me gusta el proyecto y la asociación, que no tiene ningún tipo de sesgo político. 

–¿Cuáles son sus reivindicaciones?

–Condiciones retributivas, laborales, de prevención de riesgos laborales y tenemos un compromiso firme con la independencia del poder judicial. Ahora está ahí la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la renovación parcial del Tribunal Constitucional. Son dos asuntos en los que estamos muy interesados en que se nos escuche y en cumplir las exigencias que nos están marcando desde Europa. Sobre todo, que seamos los jueces quienes elijamos a nuestros representantes. Ya se ha indicado varias veces desde el Grupo Europeo Contra la Corrupción (Greco) al Estado español que debe cambiar el sistema de elección. 

–Los jueces siempre defienden que son independientes y no reciben indicaciones ni directrices ni imposiciones para sus sentencias o autos. ¿Por qué entonces la sociedad les ve tan politizados?

–Porque lo que se ve es la cúpula. El CGPJ es el responsable de los nombramientos de los Tribunales Superiores de Justicia, de presidentes de sala, magistrados del Tribunal Supremo…. Cuando eso se elige por uno de los poderes del Estado, pues la independencia quiebra. Un juez solitario puede ser la persona más independiente del mundo, pero cuando llega a ciertas esferas hay otros intereses creados. Al final, la gente no ve lo que hace un juececillo de trinchera como el del Juzgado de lo Social de Gijón, ve lo que hace la sala de lo Social del Supremo. Eso es lo que no queremos, que se contamine la esfera de los jueces y magistrados. 

–¿Se solucionará esta anomalía de la no renovación del CGPJ?

–Tiene que solucionarse, porque, además, nos pueden imponer sanciones. Nosotros vemos a Europa como la salvación, porque los dos partidos mayoritarios están enrocados cada uno en su posición. Tienen razón los dos no teniéndola ninguno. Debe salir porque es una crisis institucional que no se ha visto ahora. Son tres años ya. Y tiene reflejo en el Tribunal Constitucional y en salas de lo Contencioso que se tienen que reforzar porque no se pueden hacer nombramientos. Es imprescindible que se solucione, y eso pasa porque sean los jueces quienes elijamos a los representantes mediante un sistema ponderado para ser representativo de lo que es realmente la carrera judicial y de la pluralidad de ideas y visiones que hay. No podemos dejarlo todo en manos de dos partidos que luego hacen sus chanchullos y componendas. 

–¿Es variopinta la carrera judicial?

–Somos gente muy normal. Hay jueces aficionados a los videojuegos, a las bicicletas, a “Star Wars” o los hay que coleccionan muñequitos. Además, los jóvenes que entran ya tienen tatuajes, tienen redes sociales, otros peinados y se expresan de otra forma. Yo procuro no expresarme en redes sociales, porque hay muchas posibilidades de meter la pata. El juez se viste por la mañana y se pone el pijama por la noche y sigue siendo juez. Todo el día. 

–¿Qué responde cuando le dicen que la Justicia es lenta?

–Si hiciéramos estrictamente las horas de audiencia pues no saldría nada. Aunque hay de todo, porque hay gente vaga… Es una cuestión de medios, pero a la ciudadanía le importa bastante poco. El ciudadano mira con preocupación el presupuesto para la Sanidad, Educación o Cultura, pero les da igual la de Justicia. Salvo cuando no le han pagado el salario, lo va a reclamar y le dicen que espere un año. En Asturias tenemos un periodo de respuesta muy razonable, aunque haría falta más. En mi caso, por ejemplo, trabajo un 30% más de lo que debería trabajar. Pero no está en las preocupaciones del ciudadano. En Andalucía, por ejemplo, son dos años. 

–Dos años es lo que tarda el equipo psicosocial de Gijón, por ejemplo, en emitir informes de Familia. 

–Es uno de los grandes problemas en Asturias, los equipos psicosociales.

El juez Fernando Ruiz, en su despacho. ANGEL GONZALEZ

–Hablemos del expediente electrónico.

–Debería haber entrado antes. Cualquier cadena de supermercados tiene tickets digitales, promociones y tarjetas de fidelidad… y no se cuelga todos los días. Nosotros tenemos un portafirmas que es raro el día que no tienes problemas para firmar. Hay otras cuestiones de recursos materiales, con edificios en Asturias muy mal dotados… O bien dotados, pero con falta de funcionarios. Ese es el problema de que la justicia sea lenta. No porque los jueces trabajemos más o menos, es porque no hay los medios suficientes. Hacen falta jueces, letrados de la administración de Justicia, funcionarios, equipos psicosociales… 

–Durante la pandemia se impulsaron los juicios telemáticos. ¿Es partidario?

–No sé. Igual es porque tenemos metido el sacrosanto principio de la inmediación. Puede que para algún tipo de procedimiento administrativo. O nosotros, en los de seguridad social podría tener cabida, o en las audiencias previas… Pero en cuanto al juicio, en el que se practica la prueba pericial, documenta, no lo veo. Debe seguir siendo presencial. Además, está el problema de las videoconferencias. 

–¿Resulta casi imposible conectar con otras provincias no?

–No puede ser que haya 17 sistemas distintos. Que no podamos hacer una videoconferencia. Compartimos el pasillo con los juzgados de Penal y a veces escuchas las voces por los problemas. Si todos los colegios del país pudieron ponerse a dar clases online en tiempo récord cuando la pandemia no creo que sea tan difícil para la administración de Justicia encontrar sistemas que sean compatibles. 

–¿Hace falta poner en valor la labor de los jueces?

–Somos garantía de los derechos fundamentales y ordinarios de los ciudadanos. Pero si no se nos dota de medios da igual los planes que diseñen desde el Gobierno. Si el Juzgado de Violencia no tienen medios, ¿de qué sirven las medidas que se legislan? En lo Social, que tratamos ayudas a la dependencia, ¿de qué sirve si me la deniegan y no responde en un plazo corto la Justicia? Nosotros no somos el enemigo, somos los que en primera y última instancia decidiremos si el ciudadano tiene razón o no. 

–El curso pasado pusieron en marcha una iniciativa de acercar la labor de los jueces a los colegios. Empezaron en Gijón, con el San Vicente de Paúl y el Patronato San José, que compartían centro. ¿Se ampliará?

–La experiencia fue muy buena. En septiembre irá Olga Varas, del Juzgado Penal de Avilés, a un instituto. Es una experiencia bonita, me sentí a gusto y creo que los jóvenes respondieron. Además, está la iniciativa que el presidente y la viceconsejera presentaron el proyecto “Educar en Justicia”, que se simula un juicio penal con alumnos de la ESO. Creo que gusta. Lo bonito sería que esos dos proyectos se generalizaran y llegar a muchos centros. 

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