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La Semana Grande explota para acabar

El restallón, con cien kilos de materia explosiva para elevar 1.200 pirotecnias en cinco minutos, abarrota San Lorenzo: "Es el mejor culmen"

El restallón de las fiestas de Begoña de Gijón

El restallón de las fiestas de Begoña de Gijón Nel Oliveira

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El restallón de las fiestas de Begoña de Gijón Nel Oliveira

Fin a una Semana Grande de multitudes. La guinda a la resaca de la Noche de los Fuegos aglutinó ayer a miles de personas en el paseo del Muro de San Lorenzo. Todas ellas con gran expectación, tanto por la tradicional danza prima como por el ansiado restallón. "Es el mejor culmen para las mejores fiestas". De esta forma lo resumió el gijonés Francisco Alonso –en compañía de su mujer, Eduvigis Sánchez– nada más terminar el espectáculo pirotécnico. La exhibición corrió a cargo de la empresa Ricardo Caballer S.A. (Ricasa), también responsable de los Fuegos. La pirotécnica valenciana quemó un total de cien kilos netos de NEC (material explosivo) para elevar al cielo gijonés –desde el Cerro de Santa Catalina– más de 1.200 elementos pirotécnicos. El color rojo destacó –a pesar de claridad– en una traca a la que respetaron el viento y la buena climatología.

Por la izquierda, Isabel Encinas, Paul Sprake, Víctor Sierra y Aurora Logedo, en la playa de San Lorenzo, ayer, tras el espectáculo. | Fernando Rodríguez

Corrían las dos de la tarde y el paseo del Muro de San Lorenzo ya era totalmente intransitable. "Se nota que hay ganas de recuperar la alegría", comentaba Estefanía Barrio al pie de los jardines del Náutico junto a su familia y amistades. Media hora antes de que comenzara la tradicional danza prima –seguida del restallón– la primera línea del paseo marítimo ya estaba a rebosar. A medida que fueron pasando los minutos la muchedumbre iba en aumento y los sitios de lujo para ver el espectáculo comenzaban a escasear. Y dieron las dos en punto. Primero se anunció por la megafonía del Muro el inicio de la danza prima, bailada al unísono en todo el paseo y en parte de la playa de San Lorenzo. Previas entonaciones del himno de Asturias y "Gijón del Alma", el primer petardazo salió disparado desde el Cerro de Santa Catalina. "Ves alegría por la calle, es maravilloso", comentaba la gijonesa Manolita Tuya en compañía de la sierense Ángeles Moro, ambas sentadas en uno de los bancos de los jardines del Náutico para disfrutar del regreso del restallón.

En primer término, un espectador, ayer, grabando el restallón. | F. Rodríguez Nel Oliveira

La composición fue totalmente diferente a la de los Fuegos, dada la evidente claridad del día, según explicaron desde Ricasa. La meteorología cumplió su parte del trato y permitió que la nubosidad –que entró horas después en la ciudad– no empañara el espectáculo, regalando una entrada de día radiante. "Da pena que se terminen las fiestas, han sido unos días maravillosos", lamentaba Eduvigis Sánchez, vecina de La Calzada, quien disfrutó del espectáculo pirotécnico junto a su marido Francisco Alonso.

De menos a más el ruido y el humo se fueron adueñando de la estampa de San Lorenzo. Una postal, con la iglesia de San Pedro al fondo, en la que los fuertes estruendos y la humareda tomaron el protagonismo de todas las miradas. Fueron cinco minutos apoteósicos que terminaron entre aplausos y vítores y que no dejaron indiferentes a los miles de asistentes, muchos de ellos en el asfalto del eje marítimo y otros tantos a pie de playa. "La de este verano ha sido una sensación de empezar a vivir que ahora se saborea más", celebró Isabel Robles al pie del gran arenal urbano junto a su amiga María Amor Cadenas, quien opinión sobre el restallón que "es un punto de inflexión a estos últimos años de pandemia". Una visión compartida por varios grupos más, como el formado por Jesús Bernardo e Inmaculada de Vega. "Todo está guapísimo. Este año ha sido uno de los mejores de la Semana Grande, tanto por los Fuegos como por el restallón. Ha sido un punto y aparte a la pandemia", celebró De Vega.

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En imágenes: Gijón despide la Semana Grande con su Danza Prima y el Restallón Fernando Rodríguez

Una jornada –la de ayer– cargada de tradición, sentimentalismo y alegría, en la que el tema de conversación predominante allá por donde se pisara fue la Noche de los Fuegos. Si bien la pirotecnia lanzada en la traca final de la noche del domingo estuvo caracterizada por un color blanco, en la de ayer destacó el rojo, como guiño a la Villa de Jovellanos. "Las luces y el ruido han sido espectaculares", festejó el inglés Paul Sprake a pie de playa en compañía de Isabel Encinas, Víctor Sierra y Aurora Logedo, quienes disfrutaron de la vuelta del restallón con unas vistas privilegiadas. El aumento del presupuesto por parte del Ayuntamiento de Gijón para los Fuegos y el restallón, pasando de 60.000 a 80.000 euros, dejó un buen sabor de boca entre gijoneses y turistas.

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