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El nuevo plan del Muro aboga por un paseo "renaturalizado" y que "domine" el peatón

El trámite podría lograr su aprobación inicial antes de las elecciones locales si el contrato se adjudica este año

Vista del paseo del Muro de San Lorenzo. MARA VILLAMUZA

El futuro paseo del Muro aspira a ser un "corazón cívico" en la ciudad que abandone el "predominio del automóvil" y apueste por un entorno "renaturalizado" que extienda "masivamente" su vegetación. Así viene recogido en los pliegos del nuevo contrato de redacción para modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGO) y el plan especial del Muro, un cambio legislativo que, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA el pasado julio, era la gran apuesta del gobierno local para evitar que su anteproyecto del Muro, y su apuesta por la peatonalización, no acabe bloqueado después en los tribunales como sucedió con el debatido "cascayu". Con esta modificación normativa, el proyecto del gobierno local (compuesto por PSOE e IU) para el Muro, que busca dejar un único carril de servicio al tráfico rodado, sí tendría cabida a nivel legal. La redacción de esta propuesta, que incluye crear un nuevo proyecto de urbanización del entorno, costará 167.000 euros y marca una hoja de ruta laboriosa, de siete fases, pero que pretende estar lista a inicios de 2024. La aprobación inicial del cambio, de hecho, podría llevarse a cabo antes de las elecciones municipales de mayo.

Los pliegos de este contrato marcan varios requisitos para convertir el paseo en un espacio más centrado en el peatón y menos en el tráfico rodado. Se incluye como condiciones a tener en cuenta la necesidad de "consolidar la fachada marítima" como un "espacio emblemático de la ciudad vinculado al ocio, el esparcimiento y la reflexión", así como "potenciar más aún sus capacidades y su relación con el medio natural". ¿El objetivo? Convertir el Muro en un espacio de "referencia en el norte de España y el Arco Atlántico Europeo". Este apartado de objetivos generales de la modificación recoge expresamente la intención de "renaturalizar" el paseo, "extendiendo masivamente la vegetación" del Muro y manteniendo en medida de lo posible el arbolado actual.

La modificación del PGO y el plan especial del Muro debe "facilitar, justificadamente", la "conversión" del paseo para que pase a ser "un corazón cívico" y "abandone su carácter de lugar en el que predomina el automóvil". Se busca impulsar, también, el uso de la bicicleta y dotar al paseo de "infraestructuras de apoyo que favorezcan el uso deportivo del paseo como complementario al mero tránsito peatonal", como el running, el surf y el patinete. El cambio normativo, que implica también la reforma de las fachadas de los inmuebles, apuesta por modelos de "construcción sostenible" y de eficiencia energética. Se busca que el paseo del Muro resulte "atractivo para todas las edades".

El documento de prescripciones técnicas de este proyecto hace un repaso a la historia del Muro y resume los diversos planes y actuaciones que realizados hasta ahora. Este apartado busca avalar el enfoque de peatonalización que se defiende ahora, y aclara que, en realidad, quitar el protagonismo al tráfico rodado, al menos en superficie, lleva años recogido en las normativas locales. Señala el informe que hasta 1940 el paseo aún mantenía en parte su carácter "natural" de sus inicios como el arenal de San Pedro, y fue a parir de entonces, especialmente a partir de 1952, cuando se cede un espacio para la circulación rodada. En aquel momento llegó a haber cinco carriles y aparcamientos en espiga. Esto fue acompañado "con la construcción de edificios de gran altura", a partir de los años 60, "contraviniendo las ordenanzas municipales" y "degradando aún más la zona", lo que provocó el "deterioro ambiental" del arenal a causa de los excesos urbanísticos y de la "colonización del paseo por el vehículo a motor".

El vigente plan especial del Muro, aprobado en 2004, establecía once objetivos que resume ahora el gobierno local en su propuesta de modificación. Se incluían por entonces la necesidad de "colonizar el paseo por parte del peatón", de ampliar los usos y actividades del tramo marítimos, de "solucionar el problema de aparcamiento", crear un carril bici, "mejorar el ajardinamiento" de la zona, remodelar las fachadas y "reordenar el tráfico" con decisiones "escalonadas". Se barajaban dos opciones: soterrar el tráfico o mantener "un carril de circulación en ambas direcciones", peatonalizando el tramo del martillo de Capua. Y el gobierno local hace balance y señala que de este listado de objetivos se han cumplido dos: la mejora "parcial" de las fachadas de los edificios, "si bien con un ingente consumo de recursos económicos públicos mediante la concesión de importantes subvenciones"; y la creación de un carril bici que "incumple la anchura mínima" y "sin seguir ninguna de las dos propuestas de peatonalización parcial o total". Este carril bici es hoy la senda verde para corredores en el tramo más pegado al mar.

Se señala en los pliegos otros dos cambios en la historia del Muro. El primero, la glorieta que entronca con la avenida de Castilla, una actuación "no prevista en el plan especial" y que "condiciona las futuras soluciones" al entorno. El segundo, los aparcamientos que se han creado en zonas cercanas al paseo como en la avenida de Castilla, paseo de Begoña y el parking de Fomento. Contabiliza el gobierno local unas 1.700 plazas en este entorno, una cifra que, entiende, "impacta directamente" sobre la necesidad de crear un aparcamiento en el propio paseo, que podría dejar de ser necesario.

El futuro del Muro, ahora, asienta sus bases en el anteproyecto de reforma que aún defiende el gobierno local y el que se pretende "ahondar" mientras esta tramitación normativa avanza, si bien se aclara que se "incorporarán" las "consideraciones" de organismos y colectivos que puedan "mejorar la inicial propuesta municipal". Esta idea inicial apostaba por ampliar las aceras de la fachada de los edificios hasta los seis metros y crear una plataforma única con un carril de servicio al tráfico rodado que "facilite la salida del vehículo privado" del paseo. Se recogen textualmente gran parte de las expresiones que se recogía en el anterior plan especial.

La hoja de ruta reparte su presupuesto con tres anualidades de pago de 15.000, 110.206 y 41.745 euros hasta 2024, respectivamente. Y establece siete fases: diagnóstico, tramitación ambiental, aprobación inicial, contestación de alegación, remisión a organismos competentes, aprobación definitiva y certificación del proyecto de urbanización. Todas con entre uno y dos meses de plazo cada una.

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