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Treinta intervenciones por las fuertes lluvias en Gijón: la más grave, un derrumbe en Marqués de San Esteban

La caída del techo a la altura del número 28 de la céntrica vía irrita a vecinos y dueños de los negocios: "Es algo que se veía venir"

Tramo del derrumbe en Marqués de San Esteban. MARCOS LEON

Noche de sustos e incidencias en Gijón a cuenta de la lluvia. La Empresa Municipal de Aguas recogió 30 llamadas de vecinos en la madrugada del jueves al viernes por problemas relacionados con las precipitaciones. De ellas, la más grave fue un accidente de tráfico en la calle Max Planck en el polígono de Roces donde un vehículo sufrió daños en una rueda. También hubo importantes acumulaciones de agua en la avenida Príncipe de Asturias, frente a la Casa del Mar. Se recogieron 29,2 litros por metro cuadrado en 24 horas, concentrándose entre las dos y las cuatro de la mañana 16. El sistema, explican fuentes municipales, funcionó correctamente. También los dos depósitos de tormentas de El Arbeyal y de Hermanos Castro. Por otro lado, los vecinos y negocios de la calle Marqués de San Esteban se mostraron irritados por un derrumbe del tejado que hay en la zona de soportales, a la altura del número 28. "Se veía venir", apuntan los afectados, enfadados porque la reforma de la vía emprendida con Foro en el Ayuntamiento no ha surtido para ellos el efecto deseado.

Superado el susto, los vecinos y comerciantes de Marqués de San Esteban miraban ayer más bien impasibles a los técnicos que arreglaban el derrumbe ocurrido en la tarde del jueves tras varios minutos de lluvia torrencial. Este afecta a un edificio en obras que, a juicio de los residentes de la zona, llevaba "demasiado tiempo abandonado" y sin una reforma integral "en décadas". A su juicio, la caída, aunque no afectó a ningún peatón porque la zona ya estaba vallada por los responsables de la obra, "tendría que haberse evitado" con algún tipo de protección temporal. Y, más allá del incidente, que reconocen más bien anecdótico, lo ocurrido está sirviendo para debatir la polémica obra que reformó en 2017 la calle en su tramo de soportales, y que empezó a deteriorarse "mientras se iba haciendo".

El derrumbe parcial del techo no pilló por sorpresa a Matías Álvarez, estanquero de la calle afectada. "Ese edificio es de los viejos, viejos. Ahora estaba ya vallado, menos mal, pero tampoco era la primera vez que se precintaba esa zona por que se caían partes a pedazos", recuerda. Uno de sus clientes, José Ramón Alonso, que es además vecino de la calle y es ingeniero de estructuras, completa el comentario del comerciante con una valoración técnica: "El edificio al empezar las obras este mes lo vaciaron entero, dejando solo la fachada y ese forjado. Con la tormenta, llovió directamente encima de la estructura y no aguantó. Pero ese edificio llevaba dando problemas ya de antes, estaba abandonado y filtraba agua, así que se esto ya veía venir", finaliza.

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