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La afición y los vecinos reciben el proyecto de trasformación de El Molinón entre la ilusión y las dudas

"Generará un impacto diferencial" en Asturias, defiende el Sporting sobre el proyecto

Los planes de transformación de Orlegi Sports para El Molinón y su entorno, desvelados ayer por LA NUEVA ESPAÑA con las infografías incluidas en un documento presentado por el Sporting a a diversas instituciones deportivas nacionales el pasado jueves, pasan, entre otros muchos asuntos, por revolucionar la actual oferta comercial. La nueva propiedad cree que el presupuesto estimado para la obra (unos 300 millones, sin estar cerrado) es en realidad una inversión para hacer del estadio más antiguo de España y de sus inmediaciones un polo económico para toda la ciudad y la región. El Mundial, de hecho, impulsa, estimula y, en definitiva, puede hacer posible un megaproyecto que, en realidad, ya estaba en las ideas de Alejandro Irarragorri en el momento en el que se hizo con el control de la entidad rojiblanca tras comprar a la familia Fernández sus acciones. Este plan tiene dos patas: la deportiva y la económica. Que el estadio sea élite, a la vanguardia del fútbol nacional, "un Nuevo San Mamés". Pero que también genere unos ingresos que permitan no solo devolver la fortísima inversión, sino también generar más músculo financiero.

En los bocetos incluidos en el documento presentado hace tres días se plantea construir una nueva área comercial en El Molinón, muy potente, con diferentes tipo de negocios, distintos a los actuales. ¿Cómo? Por un lado, en el campo, mejorando la experiencia del aficionado. Esa es una máxima de Orlegi Sports. Que las infraestructuras sean de nivel para hacer de un partido todo un espectáculo. Al más puro estilo "americano". También, por su puesto, que el negocio no exista solo cada quince días, cuando el equipo juega en casa. Eso pasa por dinamizar el área comercial. Otra gran fuente de ingresos. La oferta comercial, en definitiva, será absolutamente distinta a la actual. Orlegi tiene previsto implantar sus ideas de negocio. Sobre ellas, de hecho, ya trabaja.

El proyecto de Orlegi Sports será rodear de zona verde el entorno de El Molinón. | LNE

"Generará un impacto diferencial" en Asturias, defiende el Sporting

El proyecto para transformar El Molinón y su entorno "generará un impacto diferencial en el club, la ciudad y, sobre todo, la sociedad y la economía asturiana creando un legado que ayude a transformar la región", defendió ayer la directiva rojiblanca en un comunicado.

"El Sporting está trabajando en el concepto ‘Asturias 2030’, un proceso que está dando sus primeros pasos y será presentado en los próximos días a los representantes de las instituciones locales y regionales", expresaron. "El Club trabaja para desarrollar y definir el proyecto final antes de ser presentado públicamente, por responsabilidad, con el objetivo de conseguir que Asturias sea una de las sedes del Mundial 2030", añadió el Sporting, que lamentó "la parcialidad, distorsión y errores en la información publicada por algunos medios". "El Club será el encargado de comunicar la evolución de los trabajos realizados siguiendo el calendario y la confidencialidad debida en el proceso de selección de las ciudades candidatas", zanjó la directiva.

Ilusión y dudas entre los hosteleros y vecinos del entorno de El Molinón

La transformación de El Molinón y de su entorno genera ilusión y dudas a partes iguales entre hosteleros y aficionados del entorno del campo. Fue el tema principal de conversación entre las terrazas de los bajos del estadio. "Será una maravilla, salvo que los negocios que están ahora en los bajos se vean perjudicados", apuntaba Ramón Rodríguez, vecino del barrio de Pumarín y socio del Real Sporting desde 1978, mientras contemplaba las recreaciones del proyecto en el periódico.

La de Ramón Rodríguez era una opinión compartida por Jorge Pérez, encargado del establecimiento La Cañada Real, situado en los bajos de El Molinón: "Todo lo que sea a mejor, bienvenido sea. Eso sí, será complicado hacerlo, pero si se hace bien también será bueno para la hostelería de la zona".

Por la izquierda, José Luis Moral, Ramón Rodríguez, Alfredo Rodríguez y José Manuel Brandariz, ayer, en un local de El Molinón.

El nuevo estadio rojiblanco proyectado por Orlegi Sports sobre el actual campo conlleva cambios radicales, tanto en el propio estadio como en su entorno, que se dotaría de un amplio espacio de zonas verdes. Otro de los cambios sustanciales pasaría por el soterramiento del actual aparcamiento, y ese es un tema que preocupa espacialmente a los aficionados y a los hosteleros. "Todavía faltan muchos detalles por salir a la luz, pero está claro que quitar el aparcamiento y, previsiblemente, hacerlo de pago, nos traería consecuencias", advierte José Manuel Bodenlle, encargado del local Tierras Gallegas. Una óptica compartida por Marcos Castro, jefe de sala del asador Lúpulo. "Subterráneo no será lo mismo. Quitar aparcamiento afectaría mucho, porque vivimos de esto y quedaría en nada si la gente no puede venir con el coche como hacen ahora. Además, esas obras van a durar años. ¿Qué va a pasar con nosotros?", dice el hostelero, reconociendo, eso sí, que "la infraestructura que han presentado es todo una pasada".

Otros aficionados, como María Fernanda Martín, opinan que "el diseño es muy bonito, pero igual es proyecto demasiado ambicioso para lo que es Gijón". "Para llevarlo a cabo habría que saber cien por cien que El Molinón va a ser sede del Mundial, para ir sobre seguro", apunta por su parte Rubén Morán durante la tertulia generada en uno de los establecimientos de los bajos del estadio gijonés.

De izquierda a derecha, María Fernanda Martín, Valentín Abad, Montse Matilla y Rubén Morán, ayer, en los bajos de El Molinón.

También los vecinos del entorno están pendientes de los acontecimientos. "Que se acuerden que el estadio es del Ayuntamiento", advierte Tita Caravera, presidenta vecinal de La Arena. Desde la asociación de vecinos de La Guía, el presidente, Paulino Tuñón espera que el proyecto "salga bien": "Me parece bien todo lo que sea mejorar una zona tan querida para la Guía".

Por su parte, la portavoz municipal de Podemos-Equo, Laura Tuero, pide a Orlegi Sports "transparencia y claridad absoluta, tanto en el proyecto como en las vía de financiación". "De todo esto no se dijo nada en la primera reunión del grupo de trabajo del Mundial celebrada en el Ayuntamiento, donde solo se trató un breve documento que nos entregaron", explica Tuero, lamentando que "mal empezamos cuando nada se sabe en Gijón y al siguiente se anuncia en Madrid, a 500 kilómetros, este macroproyecto".

Por la izquierda, Paco Expósito, Tania García, Elena Castro, Claudio López, Daniel Pedrosa, Diego Fernández y David Calvo, en los aledaños del Heliodoro Rodríguez López. | Á. C.

La Mareona confía en el cambio de El Molinón

Tiene la afición del Sporting el don de la omnipresencia. Allá donde vaya el equipo encontrará a un aficionado rojiblanco. En la noche de un viernes de finales de septiembre en Santa Cruz de Tenerife, parece que con más motivo. Alrededor de medio centenar de sportinguistas arroparon al equipo en el Heliodoro con Orlegi en la boca. La llegada de Irarragorri al conjunto gijonés es aplaudida de manera unánime, también su ambición para convertir El Molinón en sede del Mundial, pero cuando se habla de la inversión y las reformas que implicará, una pregunta se repite: "Es valorable que vengan con iniciativa, pero... ¿Quién va a poner el huevu?".

Por la izquierda, Ramón Menéndez y Mauricio Paraja. | Á. C.

"Parece que vienen en plan serio", comentan sobre Orlegi Patricia Rodríguez y José Ramón Freije, dos avilesinos que combinaron vacaciones con una jornada de fútbol junto al Sporting en Tenerife. "Hay que conocer más detalles sobre cómo se va a ejecutar todo eso de El Molinón", cuestionan tras dar su aprobación al intento por ser sede mundialista. Lo que aplauden sin dudar es la ayuda del club para conseguir sus entradas en el Heliodoro, ya que se abrió un correo electrónico en el que se podían cursar peticiones al Sporting.

Patricia Rodríguez y José Ramón Freije. | Á. C.

El mismo método utilizaron Marcos Álvarez y Diego Suárez, de Pola de Laviana, para conseguir su entrada. "Hay muchas incógnitas, sí, pero por lo menos hay interés en cambiar las cosas", valora Marcos Álvarez de los planes de Orlegi. "No se puede tirar el estadio, hay que conservar algo, no podemos hacer eso", apunta Diego. Su amigo está de acuerdo, y recuerda la necesidad de aclarar "quién pagará todo eso". "Lo mejor sería reformar sobre lo que ya conocemos de El Molinón", concluyen. "Mucha obra me parece a mí", desliza Palmira Fernández. Esta gijonesa es, junto a su marido Pablo Alonso, una de las aficionadas más viajeras del universo Sporting. Por supuesto, el matrimonio estuvo en Tenerife. "Lo de mover El Molinón de sitio no sé si lo va a conseguir. Y eso de perder la condición del campo más antiguo...", expresa Pablo en lo que también es una de los grandes debates entre la afición. Entre tanta propuesta vanguardista, ambos lanzan una petición inspirándose en una de las zonas emblemáticas del Heliodoro. "¿Por qué no recrean también la puerta antigua de El Molinón?", señalan ante la antigua puerta de herradura del campo tinerfeñista.

Palmira Fernández y Pablo Alonso. | Á. C.

"Con Orlegi ha llegado la modernidad al Sporting", sentencia Mauricio Paraja. Este gijonés lleva años instalado en Tenerife, donde trabaja como secretario judicial. "Por mover unos metros el campo no va a pasar nada", añade, a su lado, Ramón Menéndez, también gijonés y también residente en la isla, donde trabaja para una empresa de viajes. "Es un golpe de esperanza, pero tampoco hay que fiarse. Vamos a ver cómo se resuelve en un futuro", comenta, unos metros más adelante, Daniel Pedrosa, que lleva once años viviendo en Tenerife sin perder su pasión sportinguista. Interviene Claudio López, gijonés que se ha sumado a la cita del Heliodoro aprovechando unos días de descanso. "Todo bien, yo también véolo bien, pero ojo que no den la espantada, que en esto del fútbol hay mucho Piterman", dice. No tiene la sensación de que Orlegi vaya por ese camino, "ni mucho menos", pero sí se hace eco de esa incertidumbre que va desde los despachos del Ayuntamiento a cada rincón sportinguista: "¿Quién se va a hacer cargo de las obras? ¿quién y cómo va a poner el dinero? ¿va a poder hacerse todo eso? Hacerlo y tener el Mundial sería lo máximo, pero...".

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