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El número de los sintecho se sitúa en 355, con 151 personas viviendo en la calle

El último recuento destaca que tres de cada cuatro afectados por la falta de hogar son hombres y casi un 40 por ciento extranjeros

Un "sin techo", con la calle Los Moros al fondo. Ángel González

El segundo recuento histórico del número de personas sin hogar en Gijón muestra una "fotografía similar" a la plasmada en el primer trabajo de observación de 2019, pero con matices. A día de hoy, hay 355 sintecho que duermen a la intemperie o en recursos de alojamientos sociales de diverso tipo, según se desprende del trabajo, realizado por el Observatorio de la Red de Inclusión Activa del Municipio de Gijón (REDIA), integrado por 15 asociaciones de carácter social y por la Fundación Municipal de Servicios Sociales. Los datos recogidos reflejan que 151 personas no cuentan con un techo donde dormir. Los 130 voluntarios que participaron en el recuento del pasado 6 de octubre identificaron a 82 personas durmiendo en las calles de Gijón, además de a otras 69 refugiadas en chupanos, trasteros, baños...

"Estos datos tienen cierto grado de incertidumbre, porque son recogidos en un solo día y el protocolo impide que les molestemos. Una minoría de los contabilizados ha sido través de indicios. Cuando vemos una maleta, un bulto...", explica Juan Carlos Menéndez, psicólogo clínico perteneciente a la comisión de rastreo. ¿Y cuál es el perfil? La inmensa mayoría superan los 30 años. Además, tres de cada cuatro son hombres, mientras que las mujeres rondan el 12%. En cuanto a la nacionalidad, en los casos en los que pudieron ser identificados, casi un 40% procede de países extranjeros.

Para conseguir una visión completa de las personas sin hogar de la ciudad, el rastreo también tuvo en cuenta a aquellas que durante el 6 de octubre pasaron la noche en los diferentes recursos de alojamiento que ponen a su disposición las administraciones y las entidades del sector social. En total, se registraron 204 usuarios, cuya radiografía varía significativamente en algunos aspectos si se compara con aquellos que duermen a la intemperie. El porcentaje de mujeres asciende notablemente hasta el 40%. También la cantidad de familias: un total de 28 núcleos, principalmente monoparentales, que suponen el 37% de los usuarios. La edad media se encuentra entre los 45 y 60 años. Por último, el número de nacionales y extranjeros se perfila muy similar.

Si se echa la vista atrás, los números son similares a los del rastreo que se produjo en 2019, el primer que se realizó en la ciudad. En total, fueron contabilizadas 439 personas sin hogar, de las cuales 142 pasaban la noche en la calle y otras 297 en los diferentes recursos sociales. Eso sí, los expertos que ayer expusieron los datos aclararon que en aquel muestreo se empleó una metodología diferente a la actual.

De hecho, el director de la Fundación de Servicios Sociales, Marco Luengo, señaló que el Instituto Nacional de Estadística reflejó un aumento del 25% de personas sin hogar en España durante los últimos dos años: de 28.000 a 40.000. "Asturias se sitúa en la media nacional, con 166 personas sin hogar por cada 100.000 habitantes", aseguró. En ese sentido, Luengo invitó a acompañar el acceso a la vivida de políticas sociales. "Para erradicar el sinhogarismo hay que abordarlo de una forma transversal, pero la vivienda sigue siendo el aspecto al que más está costando dar respuesta. Las matemáticas nos dicen que hay una posible solución si se establece un vínculo entre vivienda pública y privada. Por ejemplo, en Gijón hay 7.000 viviendas privadas vacías. Hay que interconectar los recursos", reivindicó.

La comisión operativa de REDIA también ha puesto en marcha un nuevo espacio de participación para las personas sin hogar en el municipio. Un total de 135 sintecho realizaron una encuesta para posteriormente participar en dos meses de trabajo para aportar sus ideas en diferentes aspectos como alimentación, perfil de personal, uso de los servicios... "Aquellos que viven estas situaciones son la mejor fuente para saber qué cosas se hacen bien, qué mejorar y qué necesidades tienen. Su experiencia en primera persona nos ayuda en la mejora de nuestros programas", ahondó Andrea Vega, integrante de la fundación Mar de Niebla.

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