Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Alcaldesa escribe su epílogo en el Ayuntamiento: así será su último debate sobre el estado del municipio

El adiós de Ana González marca hoy una cita que sirve de balance a la gestión del gobierno en el mandato

Ana González, en un Pleno municipal. Ángel González

Puede que sea el último debate sobre el estado del municipio para muchos de los 27 concejales que hoy se sentarán en el salón de plenos del Ayuntamiento de Gijón. Pero es seguro que lo será Ana González sentada en el centro de la mesa presidencial como Alcaldesa. Aunque aún faltan seis meses para colocar las urnas en los colegios la próxima cita electoral marcará un debate llamado a ser epílogo de un mandato y de un equipo de gobierno. Tanto lo marca que los portavoces consensuaron que, esta vez, no habrá propuestas de resolución para no dejar más herencias de las necesarias a quienes ocupen sus sillas. Así que el Pleno sobre el estado del municipio empieza hoy. Y acaba hoy.

González tendrá tres oportunidades, sin límite de tiempo, para hacer el camino entre el Gijón que se encontró y el que deja. Un camino que no pudo fijarse en ningún programa electoral porque ni el más fino de los estrategas políticos podría haber calculado que sería necesario hacer frente a una crisis sanitaria mundial que cerró a los países en sus fronteras y a los vecinos en sus casas, a un hackeo informático que obligó a desenchufar los ordenadores municipales y volver al papel y a una guerra en Europa que colocó las trincheras en Ucrania y la inflación en el bolsillo de todos.

El mandato de González ha estado marcado por la necesidad de encontrar soluciones urgentes a problemas imprevistos de envergadura desconocida pero también por la necesidad de hacer frente a la desilusión ciudadana al ver como se sumaban cuatro años más de debates sin obra en proyectos de ciudad pendientes desde hace décadas y a las nuevas polémicas generadas en la calle por alguna de las propuestas más a la izquierda de un gobierno compartido por PSOE e IU.

El ranking de la desilusión lo lidera el plan de vías pese al compromiso de ejecución de la estación intermodal en Moreda que se puede ver en el proyecto de redacción recién salido a licitación. Aunque en los últimos tiempos ha sumado puntos el vial de Jove al que el compromiso presupuestario de 73 millones para una obra de casi 300 no da seguridad a nadie en Gijón. Hablar de proyectos en lista de espera es hablar también de la vuelta de la autopista del mar o de poder ver empresas instaladas en la Zalia.

Y en el catálogo de broncas de nuevo cuño que han tensionado la política local dentro y fuera de la Casa Consistorial en estos años hay un escenario central: el Muro y sus alrededores. Un Muro que ahora redacta un plan especial nuevo que de cabida al proyecto de reforma integral previsto para el futuro mientras los coches circulan en doble sentido gracias a una sentencia que obligó a reconvertir el "cascayu" en vial. Y unos alrededores donde la peatonalización de la avenida del Molinón pasó de las críticas a los aplausos y donde las diferentes acciones tendentes a la renaturalización del río Piles acabaron en el juzgado para defender la práctica del piragüismo. A todo esto, y a más, le sacará punta la oposición desde las portavocías de Ciudadanos, Foro, Podemos, PP. Vox y el edil no adscrito.

Más alegrías hubo en la Milla del Conocimiento, la joya de la corona de la acción académica, empresarial y de servicios de la ciudad, tanto por los avances en el diseño municipal de ampliar el Parque Tecnológico en La Pecuaria como por el inicio de la ampliación del hospital tras una fallida licitación inicial. El futuro del entorno incluye, sin salirse de la Laboral, un centro de innovación en FP, un nuevo espacio empresarial y, si sale adelante la candidatura asturiana, la agencia estatal de Inteligencia Artificial. Eso sí, en el limbo ha quedado la conversión del edificio de Moya en Patrimonio de la Humanidad que tanta bronca a flor de piel generó. Igual que la puntilla política a los toros en la plaza de El Bibio.

La pandemia obligó a aparcar muchos proyectos –acciones del plan de barrios o la reestructuración interna del Ayuntamiento, por poner algunos ejemplos– pero le trajo al Ayuntamiento la posibilidad de pisar el acelerador en otros muchos gracias a los fondos europeos. No ha quedado convocatoria sin rastrear. Ayer mismo se concretaba una petición de 7,5 millones para los barrios degradados que eleva a algo más de 76 millones el coste de acciones para los que se buscan fondos europeos. Se han conseguido más de 27 millones. Y la suma sigue.

Compartir el artículo

stats