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Cruz Roja prevé estrenar su nueva unidad de paliativos tras una reforma exprés

El hospital inicia las gestiones para dotar de personal las catorce habitaciones del servicio tras dos años y medio de mejoras

Entrada principal del Hospital Cruz Roja de Gijón. | Juan Plaza

El Hospital de la Cruz Roja afronta la recta final de su reforma y, según se le ha trasladado al personal, se prepara para abrir su nueva área de paliativos a inicios de año, previsiblemente, a lo largo del próximo mes de enero. La obra está prácticamente finalizada y ya han comenzado las gestiones para dotar la nueva planta con personal sanitario, una gestión que preocupa por la especial escasez de enfermeras en la bolsa de empleo. El nuevo recurso, que se ubica en la primera planta y contará con 14 habitaciones individuales, cierra la parrilla de mejoras de la red concertada de Gijón, que incluyó en estos dos últimos años la ampliación del propio complejo de Cruz Roja con un local anexo para consultas externas y la también ampliación del Hospital de Jove para su nueva área de radiodiagnóstico, estrenada hace ahora un año.

Cruz Roja fue el primer centro en dar el paso en lo que acabó siendo un ir y venir de mejoras por toda la red sanitaria de la ciudad que se inició en la concertada. El hospital comenzó en julio de 2020, en plena pandemia, la remodelación de un local anexo a su sede, el bajo de un antiguo supermercado, que reconvirtió como área de consultas externas, asentando su primer paso en firme hacia una ampliación que durante años se había descartado porque la céntrica ubicación del edificio complica el añadido de plantas. Al poder externalizar las consultas –que se dotó con máquinas automáticas de turno, como las de Cabueñes–, el complejo se quedó con una planta libre, la primera, y decidió apostar por el que lleva años siendo uno e sus servicios con más demanda: los cuidados paliativos. El centro se está especializando cada vez más en el perfil ortogeriátrico, con una derivación al alza de pacientes de la red pública. Jove, en paralelo, también orientó su reforma a un servicio que le hace destacar desde sus orígenes: el radiodiagnóstico y la radioterapia. La obra de Jove terminó antes, hace ahora un año, porque la complejidad técnica de la obra de Cruz Roja, que incluía la instalación de un montacargas, se obligó a ralentizar el ritmo en las primeras olas del covid–19. Recientemente, sin embargo, personal del Sespa ya ha ido a inspeccionar la nueva planta y al personal se le ha comunicado la intención de arrancar el servicio a lo largo del mes que viene.

Con la ampliación de Cabueñes ya en marcha, en plena fase de excavación y movimientos de tierra para adecuar el terreno para las primeras cimentaciones, durante este año la mejora de la red sanitario se extendió también a la red privada. El Hospital Begoña está en su fase final de obras para la readecuación de su fachada y usa desde hace meses su nueva resonancia magnética, con la que ha podido casi duplicar su ritmo de actividad. También ultima su ambiciosa reforma el Hospital Covadonga, que además de una obra general por plantas para aprovechar las antiguas dependencias de religiosas acaba de abrir un local de consultas externas en la calle San Bernardo.

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