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La zona rural, tras la carta a la Alcaldesa por los 43 robos: "Tenemos miedo"

"Es triste vivir con inseguridad", indican los vecinos, que confían en una respuesta rápida para su petición de instalar cámaras de seguridad

Dos agentes de la Guardia Civil, en Castiello, durante la concentración vecinal por los robos del pasado sábado. | Marcos León

"Siempre hubo preocupación, pero ahora lo que tenemos es miedo". Ese es el sentir general de los vecinos de las parroquias rurales donde se han producido 43 robos en lo que va de año. La cifra sale de un recuento realizado por la Federación de asociaciones de vecinos de la zona rural "Les Caseríes", que ha remitido una carta al Ayuntamiento para pedir la instalación de cámaras de seguridad que disuadan e identifiquen a los asaltantes, tal y como avanzó ayer LA NUEVA ESPAÑA. Los residentes señalan que, en los últimos días, la presencia de efectivos de la Guardia Civil han contribuido a que no se hayan registrado robos en viviendas y "confían" en su labor. Si bien, piden que la presencia tanto de la Benemérita, como de la Policía Nacional y Local, se incremente lejos del casco urbano.

La zona más afectada por robos es Somió donde se han concentrado 22 de los 43 asaltos. "La preocupación que tenemos es máxima. Estamos viendo más controles, eso sí, y eso da cierta sensación de tranquilidad aunque no del todo", apunta la presidenta de la asociación de vecinos "San Julián", Soledad Lafuente. "Hay que esperar, las autoridades nos han pedido confianza y esta semana la cosa ha estado más calmada", relató. Lafuente señaló la importancia de las cámaras de seguridad. "Es algo clave, porque son una pieza disuasoria, aunque también sería bueno contar con más efectivos policiales porque ya sabemos que la zona rural es muy grande", concreta.

José María Rubiera es el presidente de la asociación de vecinos de Castiello, una de las parroquias donde ya se han organizado varias movilizaciones en señal de protesta por los continuos asaltos. "Ahora toca esperar a ver que pasa, lo que está claro es que las cámaras de seguridad no las van a poner de un día para el otro", explica Rubiera, que tampoco tiene conocimiento de que haya habido robos en la parroquia en los últimos días. "Esperemos que haya una respuesta rápida y que no se estén pasando la pelota unos a otros", sentencia.

Mientras tanto, en Cabueñes fueron seis los robos contabilizados. "Los vecinos ya no podemos más. Hay que tomar medidas", reclama Alexandra de la Fuente, la presidenta de la asociación de vecinos "Fontevilla". "Lo peor es que ahora hay una oleada, pero otros años ya sabemos que, cuando llega el invierno, estas situaciones se producen. Es triste tener que vivir así, con esta inseguridad. Esperemos que uniéndonos todas las parroquias podamos sacar algo en claro", añade. En Cabueñes, como en otros puntos de la zona rural como Monteana, están teniendo un problema añadido: el del cambio de farolas. Las nuevas, puntualizan los vecinos, dan fallos puntuales. "Bienvenido sea el cambio, claro, pero es que quedan caminos enteros sin luz", lamenta de la Fuente.

Mientras, en Deva, Juan Caso, el presidente de la asociación de vecinos "Peñafrancia", solo ha contabilizado un robo, por los dos que se han producido en Santurio. "Se llevaron joyas, cosas con más valor sentimental que económico", puntualiza. "Por los menos, las cámaras de seguridad van a disuadir", explica. "Estoy a favor de las cámaras, pero deben de llegar a todas las parroquias y no a unas pocas, porque si no los ladrones irán donde no hay", opina José Luis Pérez, de Santurio, donde hubo dos robos.

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