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Emotiva despedida a Romualdo Alvargonzález, con la iglesia de Somió a rebosar

Las honras fúnebres concluyeron con una ovación cerrada y entonando la Salve marinera

M. C.

Gijón

Que Romualdo Alvargonzález era una persona profundamente querida en Asturias quedó claro ayer una vez más en su funeral, en la iglesia de San Julián de Somió, totalmente abarrotada. Cumpliendo con la voluntad del naviero, su cuñado y amigo Ignacio Martínez –marido de una hermana de la viuda– dirigió un emocionante mensaje a sus familiares y amigos para tratar de levantarles el ánimo, llegando incluso a arrancar risas en un momento tan doloroso a través de varias anécdotas. Ambos habían pactado recientemente hablar en el sepelio de quien se fuera primero. Un compromiso que veían lejos, "para dentro de 15 o 20 años". "Cuatro días más tarde de comentarlo, me toca", dijo Martínez. La culpa la tuvo el accidente que acabó el sábado a sus 71 años con la vida del presidente de Ership, uno de los uno de los principales grupos portuarios y navieros de capital español.

La iglesia de la conocida parroquia gijonesa se quedó muy pequeña. El momento más emotivo se produjo cuando, al final de su intervención, Ignacio Martínez, pidió a todos los asistentes un aplauso para que la hija del naviero, Pilar Alvargonzález Boulet, con el mismo nombre de pila que su madre, "recuerde este momento no tan triste, sino más agradable". A la ovación de los asistentes, en pie, le siguió la "Salve Marinera" en honor a un empresario que antes sirvió como oficial de la Armada, a la que se seguía sintiendo vinculado.

Además de para su hija, los mensajes que a través de su cuñado dejó el naviero iban dirigidos también a sus hermanos, a la Armada, a los compañeros de trabajo, a los amigos con los que cazaba y pescaba y otro general para todos sus amigos.

"Va a estar a tu lado, habla con él que te escucha y va a seguir a tu lado cuando llegue el momento de casarte y de tener hijos", señaló dirigiéndose a la hija del naviero. El mensaje para sus hermanos es que "ahora estoy con mamá y papá, que están orgullosísimos de esta familia", pidiéndoles "velar porque la siguiente generación de primos conserve el amor que ha crecido tanto, para seguir convirtiéndola en lo que es, una enorme familia" al igual que él "siempre veló por la familia". A la Armada, a sus compañeros de la Marina quiso que les transmitiera que estaba "orgullosísimo" de ellos y que "velará porque se perpetúe el sentimiento" que reciben las nuevas generaciones de marinos.

A todos sus compañeros de trabajo, que "velará por que si hay un año regular, el siguiente sea bueno". En cuanto a los compañeros de caza y pesca quiso que les quedara claro "en realidad no le gustaban mucho". "Lo que le gustaba era ir con vosotros a ayudaros a aguantar que una perdiz no vuele para que le deis alguna vez y a cansar el salmón para que pique", añadió. Y a todos los amigos que le acompañaron en esta despedida les pidió que aprovechen el tiempo de vida, por el que hay que dar gracias.

El funeral se celebró dos horas después de que los restos mortales se depositaran en el panteón familiar en el cementerio de Deva, tras una oración de un sacerdote, en un acto reservado para la familia y los amigos más íntimos. Uno de los tres curas que oficiaron este acto multitudinario recordó las numerosas personas que ayer se acercaron hasta él para darle testimonio de su bondad.

Entre quienes acudieron ayer al funeral estuvieron numerosos empresarios. Entre ellos, Juan Riva Francos, presidente del grupo naviero Suardíaz; Juan Aguirre, consejero delegado de Bergé Marítima y los hermanos Teresa, Claudio y Santiago Fernández Marmiesse, del Grupo Junquera. También estuvieron Fernando Masaveu Herrero, presidente de Corporación Masaveu; y el consejero delegado, Julio Peláez, así como José Luis Sáenz de Santamaría; los hermanos Rufino y Gonzalo Orejas, del Grupo Orejas; Javier Targhetta, presidente de Atlantic Cooper; el consejero delegado del grupo Armón, Laudelino Alperi; el presidente de TSK, Sabino García Vallina; y el consejero delegado, Joaquín García Rico; el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño; y su secretario, Álvaro Alonso; la presidenta de Duro Felguera, Rosa Aza; el presidente de Adaro Tecnología, Luis Adaro de Jove; Alberto Moratiel, presidente de Samoa Industrial; Jesús Picatto, propietario entre otras empresas de DDR Vessels; y Arturo Betegón, consejero delegado de PHB Weserhütte. 

Los expresidentes de FADE Pedro Luis Fernández y Severino García Vigón también asistió, así como el director general de la patronal, Alberto González. También Alberto Concheso, administrador del Grupo Intermark; el expresidente de Duro Felguera, Juan Carlos Torres InclánCelestino González, del grupo Goncesco; el comerciante José Carlos González; Jesús Torres, consejero delegado de Torsa Capital; Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, presidente de la Ópera de Oviedo, el pintor Manolo Linares y Juan Acuña, de Telecable. No faltaron el presidente del Club de Regatas, Alfredo Alegría; el Comandante Naval de Gijón, Luis Márquez Montero, junto a otros mandos militares; el presidente y el director de El Musel, Laureano Lourido y José Manuel del Arco, respectivamente; el diputado nacional de Vox José María Figaredo, familiar del fallecido y el edil gijonés Alberto López Asenjo. Además, el exdirector general de industria, José de Jove; el expresidente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, Fernando González Landa; el exdiputado regional Pelayo Roces y los exconcejales gijoneses Manuel del Castillo y Rafael Felgueroso.

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