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Entrevista | José Antonio Martín Pallín Exmagistrado, dio una charla en la Sociedad Cultural Gijonesa

"La ley ‘sí es sí’ puede ser más efectiva que el castigo penal si se dota de presupuesto"

"El delito de sedición había que modificarlo porque era un disparate, nos lo decía Europa; la alarma la causa la manipulación de PP y Vox"

José Antonio Martín Pallín, ayer, en la Escuela de Comercio.

José Antonio Martín Pallín, ayer, en la Escuela de Comercio. / MARCOS LEON

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A juicio de José Antonio Martín Pallín (A Coruña, 1936), abogado, exfiscal, magistrado emérito del Tribunal Supremo y comisionado español en la Comisión Internacional de Juristas, la justicia española sufre hoy una "grave situación" tras los bloqueos al Tribunal Constitucional y al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) provocados, asegura, por las "terminales judiciales" del PP. Ponente ayer en una charla organizada por la Sociedad Cultural Gijonesa en la Escuela de Comercio, defiende también que la ley del "sí es sí" podrá ser "mucho más eficaz" que la anterior normativa si se dota del presupuesto suficiente.

–Señala que la justicia española sufre una "grave situación", sobre todo, por el bloqueo del CGPJ. Pero no es la primera vez que este órgano se ve bloqueado. ¿El actual es peor?

–Creo que sí, porque ya hubo bloqueos temporales antes, pero ahora lo que hay es un diseño pensado y desarrollado por el PP que ejecutan sus terminales judiciales en el Constitucional y el Consejo para mantener o intentar mantener el "estatuo quo" derivado del anterior Gobierno con mayoría del PP.

–¿Cómo ocurre eso?

–En el Constitucional, lo más relevante era que seis magistrados se negaban a convocar un pleno para que tomasen posición los dos magistrados que nombró el actual Gobierno, tal y como le corresponde. El pretexto que se puso era que tenían que tomar posesión los cuatro nuevos jueces juntos, sin que eso esté escrito en ninguna parte. El objetivo era bloquear el Constitucional incluso hasta las elecciones, por si surgía de nuevo un gobierno de derecha.

–Esa renovación se logró de manera peculiar.

–El Consejo desde que se creó en 1980 tiene un acuerdo no escrito con el que de los dos magistrados del Constitucional que tiene que nombrar uno era, digamos, conservador, y el otro, progresista. Siempre fue así. Pero ahora se pretendía romperlo de una manera realmente descarada: dijeron que el señor José Manuel Bandrés, el candidato de la izquierda, no se podía nombrar porque estuvo en Cataluña. Le pusieron el veto, y nunca hubo vetos hasta ahora. Y se permitieron el descaro de decir: bueno, pues proponemos los dos, el que consideramos nuestro y el que creemos que podría ser vuestro. Al final propusieron el nombre de María Luisa Segoviano, e imagino que alguien de fuera del Consejo decidió romper esta situación y se accedió la propuesta. Así, la estrategia de Trevijano (Pedro González–Trevijano, el presidente del Constitucional) se rompió, y hoy hay siete magistrados de tendencia progresista y cuatro conservadores.

–Sobre el CGPJ, el PP vincula ahora su pacto de renovación a que "los jueces elijan a los jueces".

–Es un debate muy antiguo, pero es muy endeble decir que es que si los nombra el Parlamento vienen investidos por la voluntad popular, porque no es cierto: hoy hay ocho vocales de la mayoría conservadora que se han negado a cumplir una ley del Parlamento. Si fuesen de otra procedencia u otro lugar, hubiese dado lugar a un proceso penal contra ellos por desobediencia e incluso por sedición, que mira que ahora se quejan de eso (ríe).

–¿Es utópico pretender "despolitizar" la justicia?

–La justicia es política, pienso. Pero lanzo una precisión: el Consejo no pone sentencias. Ponen sentencias los 5.300 jueces y juezas de España. El Consejo nombra a los magistrados del Tribunal Supremo y a los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia y de las Audiencias. Y esto en mi opinión no tiene influencia en el funcionamiento diario de la justicia.

–El debate sobre la ley "sí es sí" y la sedición ha caldeado el trato entre jueces y políticos.

–En la ley "sí es sí" el problema fue la retroactividad de la ley más favorable. Pero es una regla de oro que cuando se modifica un artículo del Código Penal también hay que modificar la ley más favorable. El Código tiene dos disposiciones transitorias, la segunda y la quinta, que regulan eso desde 1995. Y hay otra regla de oro: que si la pena impuesta con la ley anterior se puede imponer también con la más favorable, no se modifican las sentencias. Estas dos reglas se han roto alegando que la ley "sí es sí" no lleva disposición transitoria, y se han inventado una doctrina que nunca se ha aplicado en nuestro país. Y, sí, se están produciendo rebajas de penas, pero es que además esa era la idea de la ley... No veo justificación para la alarma. Y si alguien se tomase la molestia de leer los 61 artículos de la ley "sí es sí" verá que ahí hay mecanismos de protección de la mujer mucho más efectivas que el llamado populismo punitivo. Si esta ley se dota presupuestariamente, podría ser mucho más eficaz que el castigo penal.

–¿Y qué opina de la sedición y la malversación?

–La sedición había que modificarla porque era un disparate, no los decía Europa. Las movilizaciones en Murcia para que se soterrase el AVE, las de un pueblo para evitar que se haga un pantano o las de plataformas antidesahucios podían acaban con condenas a sus dirigentes de 15 años, como un homicida. Y la malversación, parecido. De toda la vida existió la malversación propia, que es el meter la mano en la caja, y luego estaba la impropia, que era destinar partidas presupuestarias a fines públicos distintos a los pensados. Y es ahí donde la pena ahora se rebaja sustancialmente. No veo motivo de escándalo salvo por la manipulación del PP y de Vox.

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