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Fisuras, humedades y desconchones, entre los daños de los ocho colegios de Gijón ya revisados

El Xove, con grietas en el suelo, y la cubierta del pabellón del Cervantes, con desprendimientos, los casos más llamativos: "Urge una solución"

El pabellón del colegio Cervantes, con los desprendimientos en la cubierta. | Marcos León

Humedades, desconchones, rajas en el suelo, grietas en las paredes y desprendimientos en la cubierta de un pabellón. Estas fueron las patologías detectadas en los ocho colegios inspeccionados en octubre del año pasado dentro del compromiso municipal de revisar los edificios de uso público de más de 50 años. Los ocho centros fueron el Alfonso Camín, Pumarín, Honesto Batalón, Cabueñes, Federico García Lorca, Xove, Pinzales y Miguel de Cervantes, a los que hay que sumar el Rey Pelayo, analizado en 2020. Todos los informes concluyen que dichos colegios carecen de problemas estructurales que pudieran devenir en un colapso como el del San Vicente de Paúl del año pasado y el del aula del Rey Pelayo del pasado 12 de enero. Los casos más preocupantes están en el colegio de Xove y en el pabellón del Cervantes. "Urge un arreglo", explican responsables de estos dos centros.

Los análisis realizados en estos ocho colegios se tratan de informes de evaluación de edificios. Es decir, se basan en una inspección ocular pormenorizada, pero sin llegar a profundizar en las tripas de los centros como sí se hizo con el informe preliminar de los daños en el colegio Rey Pelayo. En ese documento, los técnicos inspeccionaron el forjado sanitario y pudieron comprobar que la corrosión generada por la humedad acumulada con el paso de los años fue la causa del derrumbe. Algo muy similar a lo que pasó en el San Vicente de Paúl. La conclusión fue a más. Dijeron que no se podían descartar más colapsos y que estos, de llegar a acontecer, sucederían sin previo aviso y prácticamente sin que pudieran ser advertidos.

Grietas en un pasillo del colegio de Xove y, a la derecha, una humedad en el colegio Alfonso Camín.

Covadonga Boga es la directora del colegio Xove, que según el informe abría en 1973 y su última reforma se ejecutó en 2012, aunque el edificio sobre el que se asienta es más que centenario. "Tenemos problemas de grietas. No se está haciendo el mantenimiento que pedimos. La fachada hace más de diez años que no se pinta y está de vergüenza", asevera la directora. La inspección en Xove rescata cuatro problemas. Son fisuras en los pavimentos, desconchones en la pintura, flexión de mamparas del comedor y humedades por capilaridad en muros de cierre. Boga apunta algunos más. "La tarima del gimnasio, que es nuestro salón de actos porque no tenemos, la tenemos apolillada y sin uso. La inspección que tuvimos fue visual y creo que se debería de revisar más", apunta.

El pabellón del colegio Miguel de Cervantes preocupa en la comunidad educativa del centro. La cubierta, según la inspección, está hecha de fibrocemento, y está cubierta con varias placas para su aislamiento. El problema está en que estas placas se desprenden, de ahí que haya sido necesario colocar una red protectora para evitar una desgracia. "Esto viene de muy atrás. La red lleva puesta por lo menos cinco años. En los últimos cuatro, no se hizo ninguna obra", destaca Ángeles García, la exdirectora del colegio. En ese pabellón, además de los alumnos, entrena el Voleibol La Calzada. "Es común que entrenando nos caiga un polvillo naranja. Es vidrio. Se debería quitar las placas que ya cayeron y asegurar las que están, pero no hay manera", afirma Jaime Vega, el presidente del club.

Fisuras, humedades y desconchones, entre los daños de los ocho colegios ya revisados

Las inspecciones señalan otras patologías. Por ejemplo, en el Pinzales detectaron desconchones y destacan que el centro (la única escuela puramente rural del concejo) es una vivienda unifamiliar reacondicionada. En el Pumarín, se habla de humedades por capilaridad y por condensación y se señala, por ejemplo, que "es susceptible" de realizar mejoras en accesibilidad como la instalación de un ascensor. "Nuestro centro, salvo por alguna gotera, se ha conservado bien", apunta el director Alberto Ferrao. El Alfonso Camín tiene hasta cinco ítems en el apartado de patologías. Hay fisuras en revestimientos de la fachada, desprendimientos de vierteaguas en ventanas, desconchones, humedades y roturas en elementos de encuentro entre la fachada y la cubierta. En el de Cabueñes se vieron humedades, desconchones y fisuras puntuales. Y en el Federico García Lorca se vio, además de desconchones, un desplome en la hoja de la fachada exterior en el linde con la acera de la calle Los Andes.

El colegio Honesto Batalón se encuentra entre los analizados y está pendiente de una obra para arreglar su fachada. "La zona es complicada, porque hay mucha humedad", resalta el director Alberto Muñiz. Se detectaron en la inspección problemas similares a los del resto de centros. Otros centros antiguos, como el Príncipe de Asturias, no están entre los analizados. "Tenemos algunas grietas, pero el mayor problema es de espacio en las aulas, que limitan la interacción", afirma Matilde Prieto, la directora.

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