Aparece un cadáver sin cabeza en el puerto de Tazones

Un pescador dio el aviso a la Guardia Civil, cuyo equipo submarino busca ahora la cabeza del cuerpo en el mar

Dispositivo de la Guardia Civil en el puerto de Tazones.

Dispositivo de la Guardia Civil en el puerto de Tazones. / G.C.

Gabriel Cuesta

La habitual tranquilidad en la localidad marinera de Tazones se ha visto interrumpida este viernes por un insólito suceso. La aparición en el mar del cadáver de un hombre decapitado, en pleno puerto, desató las alarmas a última hora de la mañana. Un pescador de la zona se percató en el muelle de un extraño bulto que flotaba sobre la mar. Un siniestro descubrimiento por el que dio un aviso inmediato al 112 cerca de la una de la tarde. Inmediatamente, se personó la Guardia Civil, encargada del caso, que procedió a la retirada inmediata del cuerpo. Según ha podido saber este periódico, se descarta una muerte violenta con intervención de terceros.

La presencia policial fue intensa en las siguientes horas. A un par de patrullas de la Policía Judicial se sumó un equipo de los Grupos de Especialistas en Actividades Subacuáticas (GEAS) para tratar de localizar la cabeza del fallecido a través de los buzos. Los trabajos podrían alargarse horas, ya que los agentes esperarán a que baje la marea para ver si la testa pudo quedar encallada entre rocas. Tras un primer examen en el lugar de los hechos, el cadáver ha sido trasladado al Instituto de Medicina Legal. Allí se le ha hecho una necro-reseña dactilar y se le ha tomado una muestra biológica y de sangre que han confirmado definitivamente su identidad. Posteriormente, el forense le aplicará la autopsia. "He llegado de Gijón porque trabajo ahí y me he encontrado a los buzos. Vaya susto. Estamos todos consternados", confesaba Marcos Valga, vecino de toda la vida del pueblo, desde el restaurante El Uría, que se encuentra justo al lado del lugar donde apareció el cadáver.

El trabajo de los buzos dio sus frutos al encontrar algunos documentos identificativos, como el carnet de conducir del fallecido. Según los datos que maneja la Guardia Civil, el fallecido se trata de un hombre octogenario, sin familiares cercanos, que llevaba varios días viviendo en la residencia de ancianos de Lastres. No residía en Tazones, pero llevaba varios días rondando por la localidad. Incluso llegó a comer en uno de sus establecimientos más míticos: el Mar-Bella. "Llevaba un par de días rondando por aquí, pero no tenía trato con nadie. Era un hombre mayor, callado. El jueves comió unas cuantas bocartes y se fue. La verdad que ha sido un palo la noticia", lamentaba José Ignacio Álvarez, que regenta el local junto a su mujer.

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