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Gijón, preparada para entregar sus honores y distinciones el día de San Pedro: "En la ciudad siempre hubo mucho talento"

Los distinguidos, que recogerán mañana sus honores, defienden la trayectoria "tan diversa" de la ciudad: "La desmemoria nos hace olvidar nuestra propia historia"

Francisco Vizoso, hijo adoptivo: "El talento no se planifica, pero hay que cuidarlo"

Luis Miguel Piñera, cronista oficial: "Aquí siempre hubo mucha gente capaz"

Por la izquierda, de pie, las medallas de la ciudad Manuela Fernández, Carlos Rodríguez, Susana Quirós, Tito Valdés, Roberto Nicieza y Ángel de la Calle, y sentados, Francisco Vizoso, hijo adoptivo, y el cronista oficial de Gijón, Luis Miguel Piñera, ayer, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. | Juan Plaza

Por la izquierda, de pie, las medallas de la ciudad Manuela Fernández, Carlos Rodríguez, Susana Quirós, Tito Valdés, Roberto Nicieza y Ángel de la Calle, y sentados, Francisco Vizoso, hijo adoptivo, y el cronista oficial de Gijón, Luis Miguel Piñera, ayer, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. | Juan Plaza / S. F. Lombardía

"El talento no se planifica, simplemente surge, pero cuando surge hay que mimarlo. Y eso es lo que, por mi experiencia, hace la gente de esta ciudad". Lo cuenta Francisco Vizoso, cirujano e investigador del Hospital de Jove y, ahora, hijo adoptivo de la villa. Junto a él, han sido distinguidos el cronista oficial, Luis Miguel Piñera, "Luismi", la Semana Negra con la medalla de Oro y "30 Días en Bici", el Club Balonmano La Calzada y el grupo "Australian Blonde" con las de plata. Todos recogerán su galardón mañana, día de San Pedro, en el teatro Jovellanos, y LA NUEVA ESPAÑA los reunió ayer para valorar una ciudad que, dicen, a veces peca de "gruñona" pero ha sabido ponerse en el mapa por su deporte, su tradición literaria y su música, entre otras facetas: "A veces nos olvidamos".

Vizoso es coruñés, de Maniños –guarda de Galicia el acento y su apego por las pulperías–, pero se siente hijo adoptivo de Gijón desde hace décadas. "Me siento muy integrado", agradece. A él siempre le había gustado la investigación, pero en Jove cuenta que encontró la esencia que necesitaba para dar el paso. "De repente un grupo de médicos colgábamos la bata al terminar la jornada y nos poníamos a investigar para ver qué más podíamos hacer por nuestros pacientes", recuerda. Su relación con estos enfermos, después, facilitó las labores de mecenazgo para impulsar una fundación investigadora que es ahora referente internacional en el estudio con células madre. En concreto, con "la más madre de todas": las uterinas. "En Jove siempre hemos sabido suplir las carencias económicas que quizás tenemos respecto a otros centros con una ilusión y una vocación de las que me siento muy orgulloso. Quizás mi único mérito ha sido ese: irradiar la ilusión a los demás", confiesa.

Ángel de la Calle, director de la Semana Negra, escucha al cirujano y asiente con la cabeza. "Esto lo sabe bien Luismi (Piñera), pero esta ciudad tiene una historia impresionante pese a la desmemoria y el olvido que tenemos. Aquí ha estado todo el mundo, aquí pasó de todo. Y quizás no tenemos el último robot del sector, pero sí tenemos a uno de los mejores cerebros", defiende, en referencia al cirujano. Susana Quirós, presidenta de la Asociación Cultural Semana Negra, recuerda el dicho de que nadie es profeta en su tierra, y también que los gijoneses siempre han tenido fama de "pitufos gruñones", así que esas dos cosas podrían explicar que trayectorias como la de la feria literaria parezcan tener, a veces, más reputación fuera de la región que dentro de ella. A finales del año pasado, esa sospecha se concretó con la entrega de la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, el galardón más prestigioso del ámbito de la cultura. "Y salimos en el BOE, que está muy bien", apostilla De la Calle, aunque aclara que ser la medalla de Oro de la ciudad "da como más calorcito" y que puede entenderse como "un premio que se da la ciudad a sí misma".

El director completa, entonces, la cita inicial de Quirós "Aquí estamos los frikis", dice, señalando al resto de premiados, "los frikis del deporte, de la música, de los libros y de la bici. Pero eso está bien, porque en Gijón no somos solo pitufos gruñones, también somos el científico y el deportista, y el que ama la ciudad como Luismi. Somos la fuerza que tiene esta ciudad". En el caso de la Semana Negra, su apuesta fue aunar la literatura y la fiesta y sacar los libros a la calle, un enfoque que buscaba "acercar la lectura a la gente" y que ha servido como escaparate para el auge de la novela negra como género literario de primer nivel, lejos de sus años como temática marginal. La teoría de De la Calle es esta: "En las sociedades criminalizadas de ahora, la novela negra es la que mejor cuenta la realidad".

Manuela Fernández, presidenta del Club Balonmano La Calzada, escucha atenta al resto de premiados y a veces hace el amago de dar un aplauso sin llegar a chocar las manos. Echa cuentas: la Semana Negra cumple 36 años; ella tiene 37. Y ella también nota avances en la difusión del deporte femenino, pero no puede usar el mismo tono de victoria. "Como no llevamos la pelota con los pies, no se nos trata como a otros equipos de primera categoría", lamenta. Con su club fueron en 2018 fueron campeonas de la Copa de la Reina y Subcampeonas de la Supercopa, en 2019 ganaron la Mini Copa de la Reina y en 2020 fueron bronce en la Liga División de Honor Femenina, con clasificación europea.

Fernández recuerda a sus compañeras Telecable Hockey Gijón y afirma: "El deporte en Gijón tiene nombre de mujer". La responsable entiende que su sector "ya ha demostrado resultados" y que lo que falta ahora es tener una visibilidad acorde a ellos. Eso, y saber trasladar –y aquí reconoce que ambas partes, club y ciudad, aún tienen que dar con la tecla– el compromiso social de clubes como el suyo, tan ligado a los barrios, y su apuesta por la diversidad funcional.

Carlos Rodríguez, uno de los impulsores de "30 días en bici", también entiende que su colectivo trabaja por esa idea de un Gijón diverso. Su iniciativa, nacida en 2013, se acabó replicando dentro y fuera de España, pero ese no era el objetivo. "Solo buscábamos agitar la coctelera del uso cotidiano de la bici en Gijón", reconoce.

Por la izquierda, Susana Quirós, Roberto Nicieza, Tito Valdés, Carlos Rodríguez, Manuela Fernández, Francisco Vizoso, Ángel de la Calle y Luis Miguel Piñera, ayer, en el puerto deportivo.

Por la izquierda, Susana Quirós, Roberto Nicieza, Tito Valdés, Carlos Rodríguez, Manuela Fernández, Francisco Vizoso, Ángel de la Calle y Luis Miguel Piñera, ayer, en el puerto deportivo. / JUAN PLAZA

La idea, también, era que el grupo fuese un movimiento ciudadano, transversal, pero pronto se dieron cuenta de que necesitaban a un rostro visible que diese los titulares. Esa tarea le tocó a Rodríguez y él lo explica encogiéndose de hombros. "Al final esto (la medalla) viene a reconocer el trabajo de una iniciativa que puso a Gijón en el mapa sobre algo nuevo. No hemos sido solo nosotros, pero sí creo que hemos ayudado a exportar esa imagen", defiende el portavoz, aunque lo dice con dudas. "Es que ahora la cosa está mal", aclara, refiriéndose al cambio de signo político del gobierno. "Me da rabia sentir que ahora entramos en una fase en la que vamos a dar marcha atrás", sugiere.

El grupo "Australian Blonde", por su parte, recibe la otra medalla de plata de la ciudad por su papel protagonista en el Xixón Sound de los años 90. Uno de sus fundadores, Tito Valdés, lo recuerda ahora con una perspectiva que no tenía entonces. "No éramos conscientes de lo que estaba pasando porque, mientras actuábamos, seguíamos teniendo nuestra vida normal. La repercusión real de todo aquello la entendimos cuando ya pasó", reconoce. Otro de sus impulsores, Roberto Nicieza, añade que, aunque quizás su banda sí fue la que más repercusión logró en su época, aquel movimiento musical lo integraron "muchísimos grupos y artistas" que –y esta es una opinión compartida con Valdés– pueden sentirse también reconocidos en la medalla que recogerán mañana. La esperanza de ambos, ahora, es que un premio de este nivel a un grupo de música de la ciudad ayude también a poner a poner en el mapa a músicos en activo que estén peleando por vivir de actuar. Ambos recurren a la misma expresión, a la vez: "Ojalá se vea que la música no es algo de locos".

Las distinciones de este año tienen un añadido: Luismi Piñera, cronista oficial de la ciudad desde el pasado marzo. Su candidatura la impulsaron el Ateneo Obrero de Gijón y la Sociedad Cultural Gijonesa, una propuesta secundada de inmediato por el resto del tejido cultural y asociativo de la ciudad por su labor como autor de más de 40 libros sobre la historia local y de cientos de artículos, muchos de estos últimos como colaborador de LA NUEVA ESPAÑA. El cronista, sin embargo, quiere destacar la labor de investigadores locales que han trabajado durante estos años y que "han escrito mucho y muy bien sobre la ciudad". Si tiene que pensar en lo que le hizo ser él quien mereciese el cargo, se le ocurre que pudo ser "por cabezón", por haber publicado sus trabajos durante décadas con una temática siempre gijonesa.

El investigador representa ahora una figura que llevaba vacante en la ciudad desde hace tres décadas, y el premiado cree que ese letargo ha hecho que muchos no acaben de entender su tarea. "Creo que algunos piensan que dependo del Ayuntamiento, pero yo no estoy al dictado de nadie, y que otros creen que lo que cuento es ahora la única verdad, y tampoco es así", señala. Explica que, en ese sentido, asume el cargo un poco "asustado", pero pide ponerlo entre comillas, porque en realidad le hace ilusión: "A mí me mola cantidad". Ángel de la Calle interviene –ambos hablan mejor el uno del otro que de ellos mismos– y destaca de Piñera que siempre ha podido aunar investigaciones sobre la "alta" y "baja" cultura de la ciudad –como el cronista, también pide poner comillas porque él no cree en esta diferenciación–, recopilando con el mismo esmero los datos de duques y marquesados que los de pescaderas y estibadores: "Todo eso es también Gijón". Piñera, de hecho, recapituló hace años todas las medallas de la ciudad, así que asegura, confiado: "Desde el Ayuntamiento siempre se ha sabido encontrar a gente muy capaz, porque la había. En Gijón siempre hubo mucho talento".

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