La figura de la semana | Ángel Luis Benavente Miranda Nuevo presidente de la Asamblea Local de Cruz Roja en Gijón

Ángel Luis Benavente, un gestor con alma solidaria

Criado en el barrio avilesino de La Carriona, fue campeón regional de ajedrez con 14 años y disfruta escuchando grupos de garage rock

Ángel Luis Benavente

Ángel Luis Benavente / Gabriel Cuesta

Gabriel Cuesta

Era el momento más crudo de la pandemia, cuando el covid nos mantenía confinados en casa y ponía en jaque a hospitales y residencia. Ángel Luis Benavente Miranda (Avilés, 1971) no pudo quedarse de brazos cruzados. Se puso manos a la obra para repartir a domicilio alimentos y medicación a las personas más necesitadas. Y lo hizo formando parte del Plan Cruz Roja Responde, con el que vio "en primera persona las penurias" de los más necesitados. Dice que esa vivencia le otorgó "un grado más de sensibilidad". Antes ya había sido socio de esta organización, pero fue un punto de inflexión en el que se estrecharon los vínculos. Seguramente no se esperaba que tan solo unos pocos años después asumiría la presidencia de su Asamblea Local en Gijón, cargo que asumió esta misma semana tomando el testigo de Tino Vaquero.

Ese carácter altruista lo mamó ya desde pequeño. Vivió una infancia feliz en el barrio avilesino de La Carriona. Allí se crio siendo el tercero de los cuatro hijos en el seno de una familia de profesores. Gerardo y Mari Luz impartían Historia y Lengua respectivamente en el colegio del barrio. De hecho, su padre llegó a ser director. Entre sus paredes, Benavente se perfiló como un buen estudiante. Casi se podía decir que no le quedaba otra. La perseverancia, el esfuerzo y la necesidad de una buena formación fueron las lecciones más valiosas que aprendió en su casa junto a su hermano, Gerardo, y sus hermanas Sheila y Luz María. Unas premisas que también aplicó en el Instituto La Magdalena. Fueron tiempos "de mucho deporte" y largas tardes en las pistas del barrio jugando a fútbol, baloncesto... También probó el atletismo, pero su verdadero lugar lo encontró en las cuadrículas blancas y negras. Le conquistó el ajedrez. Entre jugada y jugada, con las enseñanzas del profesor Leudaste Garrote, a los 14 años se alzó con el campeonato de Asturias. Un título del que a día de hoy sigue orgulloso.

Después toda la familia se trasladó a Oviedo, a la zona del Parque de Invierno, coincidiendo con el comienzo de los estudios universitarios de Ciencias Empresariales. Fueron unos inicios "complicados" para aterrizar en una ciudad "distinta y más bulliciosa" que su querida Avilés natal. Pronto se adaptó e hizo amigos "para toda la vida". Con el título debajo del brazo, se sumergió en el mundo laboral, principalmente relacionado con el sector de construcción, promoción y rehabilitación de edificaciones. Tras varias etapas en diferentes puestos, con dos décadas dedicadas a la representación de Contratas y Promociones Gusi, encontró respuesta profesional a ese carácter solidario en 2020. Fue el año en el que se incorporó como gerente en la Fundación San Martín, la Oficina de Vivienda de Avilés, donde trabaja para facilitar el acceso a viviendas en régimen de arrendamiento a las personas con mayores dificultades económicas y en situación de vulnerabilidad. Además de asesor, "le toca hacer de psicólogo para animar a esas personas a esforzarse y labrarse un futuro mejor".

Un gestor con alma solidaria

Ángel Luis Benavente / Mortiner

Reconoce Benavente que le queda poco tiempo libre entre sus quehaceres profesionales para el ocio. Junto a su mujer Natalia y sus dos hijos, Alba y Luis, hay que hacer malabares para buscar huecos porque cada uno tiene sus obligaciones. Ahora, en verano, no pierden ocasión para ir a la playa. Y siempre reservan unos días para viajar al extranjero. Irlanda, Portugal, Alemania... La próxima, parada, si todo va según lo previsto, será Italia. Ahora ha dejado de lado el deporte, pero la cultura es algo que mamó desde crío. En el trabajo se suele poner música. Géneros como soul, jazz o clásica. Y para los conciertos en directo, rock and roll. "Más de los ‘Rolling’ que los ‘Beatles’", se decanta por el garage rock de "The Sonics" o "The Stooges", la formación liderada en su día por la leyenda Iggy Pop. También es un gran amante del cine, sobre todo de las "road movie" y las de acción. Le cuesta escoger un único director, pero reconoce su debilidad por Hitchcock. Y dos títulos concretos: "Blade Runner", de Ridley Scott, y "El verdugo", de Luis García Berlanga. Hace nada tuvo la suerte de disfrutar de la proyección de esta última en el Niemeyer. De libros, un poco de todo. Trata de compaginar clásicos con literatura más actual. Lo mismo devora "La tía Tula", del gran Unamuno, como disfruta con la sorna de Eduardo Mendoza en "El asombroso viaje de Pomponio Flato".

Ahora Benavente afronta su etapa al frente de la Asamblea Local de Cruz Roja con el objetivo de "dinamizar aún más al voluntariado y personas socias que forman parte de la asamblea". Bien sabe lo que hace falta gracias a su trabajo como voluntario durante la pandemia y su participación en otras áreas como el de la ayuda y asesoramiento a personas mayores. Su nuevo cargo se asoma como una oportunidad para "hacer algo por la sociedad" poner en marcha los valores que aprendió en casa, ese "carácter altruista" que destaca de su madre. El eje central lo tiene claro: "Las personas por encima de todo".

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