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La vajilla «gijonesa» de Sagasta se va a La Rioja

La familia Domínguez-Gil dona dos platos usados en la ciudad por el político en 1892: «Han pasado de generación en generación»

De izquierda a derecha, Pepe Gómez, Alfonso Domínguez-Gil, Mari Carmen González y Álvaro Domínguez-Gil, durante la entrega de los platos.

De izquierda a derecha, Pepe Gómez, Alfonso Domínguez-Gil, Mari Carmen González y Álvaro Domínguez-Gil, durante la entrega de los platos. / Sergio García

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Parte de una "vajilla muy bonita y con iniciales en oro". En eso ha consistido la donación efectuada por la familia Domínguez-Gil al Espacio Sagasta, museo ubicado en la localidad riojana de Torrecilla en Cameros, donde nació el que fuera presidente del Gobierno. Son dos platos cuya historia se remonta al verano de 1892, concretamente, al 20 de agosto. Aquel día, se produjo una cena de excepción en Gijón, un homenaje a Práxedes Mateo Sagasta, conocido por fomentar el sistema del turno pacífico junto a Antonio Cánovas del Castillo.

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Uno de los platos y la placa explicativa. / Sergio García

Aquella velada tuvo lugar en la vivienda del senador vitalicio Benigno Domínguez-Gil Labarrieta, quien mantenía una gran amistad con Sagasta. El gijonés, que fue alcalde de la ciudad, era hijo de Casimiro Domínguez-Gil, destacado industrial, que también ejerció como regidor y también nacido en tierras riojanas. "Mateo Sagasta quería pasar una semana en Asturias y se alojó en casa de Benigno, que mandó preparar una vajilla especial para el homenaje, que luego fue pasando de generación en generación", señala Álvaro Domínguez-Gil, perteneciente a la décima generación de una familia con raigambre en la ciudad. "Casimiro tiene el mérito de haber creado la primera industria siderúrgica en Asturias y creó el primer horno alto que empezó a funcionar en la región", detalla Alfonso Domínguez-Gil, hermano de Álvaro, que tilda a Casimiro como "un pionero de la industria".

Además de los dos platos en los que comió Sagasta en aquella lejana cena de agosto de 1892, la donación incluyó una placa explicativa y un libro sobre la trayectoria de Casimiro Domínguez-Gil. Pepe Gómez Lozano, director del museo, fue el encargado de recibir los obsequios. "Traemos para este Espacio dos platos de esa vajilla con una placa que recuerda el acontecimiento. Busqué una vitrina, que mis nietos vendrán a verlo", bromeó Alfonso Domínguez-Gil en el momento de la donación. "Es un privilegio", admitió Gómez Lozano, que no perdió detalle de la explicación brindada por la "expedición" gijonesa.

Esta entrega de gran carga simbólica transcurrió después de que Beatriz Domínguez-Gil, coordinadora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), recibiese el título de socia de honor de "Vida por Vida", asociación nacida en La Rioja y dedicada a la promoción de la donación altruista y el trasplante de órganos y tejidos. El acto se celebró, precisamente, en el Ayuntamiento de Torrecilla en Cameros, municipio en el que el vínculo con la historia gijonesa y con la familia Domínguez-Gil ya es indisoluble gracias a una estival cena del siglo XIX. "Supone volver a la tierra de nuestros antepasados", sentenció Álvaro Domínguez-Gil.

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