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Orlando Valledor sirve hoy sus últimos culinos, arroces y pescados en El Cartero: "He sido muy feliz, disfruté muchísimo"

El popular hostelero se jubila con el reconocimiento de sus clientes en un negocio al que llegó en 1974

Por la izquierda, Orlando Valledor, Begoña Berrocal, Juan Rodríguez y Alfredo Verdecia, ayer por la tarde, en El Cartero. | Marcos León

Por la izquierda, Orlando Valledor, Begoña Berrocal, Juan Rodríguez y Alfredo Verdecia, ayer por la tarde, en El Cartero. | Marcos León / I. Peláez

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I. Peláez

I. Peláez

"El Cartero lleva navegando 97 años y todavía no naufragó. Seguirá". Con estas palabras bromea el popular y querido hostelero Orlando Valledor, natural del concejo de Illano, pero afincado en Gijón desde hace décadas, en la víspera de su jubilación. El propietario de Casa El Cartero servirá hoy domingo los últimos culinos de sidra, arroces y pescados para disfrutar del merecido descanso tras toda una vida detrás de la barra. "He sido muy feliz y disfruté muchísimo, pero ya es el momento. ¿Sabe? No creo que ahora vaya a disfrutar tanto como lo hecho aquí", reflexionaba ayer, emocionado, Orlando Valledor.

El negocio hostelero abrió sus puertas de la mano de Faustino Rubiera en 1926, de ahí que el barco al que hacía mención Valledor lleve ya casi un siglo surcando los mares. Pero este entrañable hostelero encontró en este chigre –desde varios años asombrosamente decorado por Rubio Camín– su hogar. Y casi fue fruto de la casualidad, porque de guaje, el objetivo de Orlando Valledor era irse a trabajar a Alemania, donde tenía parientes viviendo. "Hacía falta tener 15 años para que te dieran el permiso de trabajo y no me lo dieron. Entonces me vine a Gijón, me encontré muy bien y ya dije que no marchaba", recuerda.

De izquierda a derecha, Fernado Couto, Carmen Moriyón, Valledor y Jesús Martínez Salvador, ayer.

De izquierda a derecha, Fernado Couto, Carmen Moriyón, Valledor y Jesús Martínez Salvador, ayer. / I. Peláez

Así las cosas, con apenas catorce años, entró a trabajar como aprendiz de hostelería en El Cartero el 6 de julio de 1974. Poco a poco fue aprendiendo el oficio y ganándose el cariño de una clientela a la que ahora, a la gran mayoría, considera casi de la familia. "He recibido mucho cariño en todos estos años. Y desde pequeño me enseñaron a seleccionar bien", recuerda este hostelero que tomó las riendas de este negocio de la calle Cienfuegos en 1992, después de otros dueños como Marino "El Mechero" o Jesús Blanco.

Por El Cartero han pasado artistas, cantantes, toreros y, sobre todo, muchos gijoneses deseosos de disfrutar del trato amable, cercano y familiar además de la buena y abundante gastronomía. "Creo que no lo hice mal", confiesa con prudencia Orlando Valledor, que ayer recibió importantes muestras de cariño de mucha gente. Una de ellas fue la alcaldesa, Carmen Moriyón, que acudió acompañada por Jesús Martínez Salvador y por Fernando Couto. "Me transmitió mucho cariño y me dijo que lo había hecho muy bien. Y que ahora disfrutase de la vida. Es muy buena y cercana", desvela Valledor sobre las palabras que ayer le dedicó la regidora.

Ahora toca jubilarse y descansar en su lugar preferido de retiro. Su casa de Argüero, donde a buen seguro se entretendrá con una pequeña huerta y seguirá bebiendo sidra. Pero El Cartero, avisa, seguirá navegando. "El lunes, el lunes, a ver si se cierra ya", explica el hostelero sobre el traspaso de un negocio, que, tal y como publicó LA NUEVA ESPAÑA, quedará en manos de unos hosteleros de Villaviciosa. Un negocio que ya empieza a echar de menos al bigote más sabio de la sidra.

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