Subir a bordo de la economía azul: estos los avances para desarrollar los terrenos de Naval Gijón

A la espera de las tasaciones de los terrenos, el gobierno local afronta ahora un momento clave para desbloquear la zona de El Natahoyo

Antiguas naves de Naval Gijón, donde el PGO proyecta un polo empresarial de economía azul «limpia». | Pablo Solares

Antiguas naves de Naval Gijón, donde el PGO proyecta un polo empresarial de economía azul «limpia». | Pablo Solares / Gabriel Cuesta

Gabriel Cuesta

Llega un momento clave para que Gijón se suba a bordo de la economía azul sostenible. El equipo de gobierno afronta un periodo determinante para desbloquear el inicio al desarrollo de los terrenos de Naval Gijón. Con sus grúas ya extintas, ahora este enclave quiere mirar hacia el futuro. Y para ello, el Ayuntamiento ha apostado por hacerse en propiedad con todo el suelo, en manos actualmente de la Autoridad Portuaria y Pymar. En solo cuestión de semanas, la Alcaldesa, la forista Carmen Moriyón, aspira a encarrilar una operación a dos bandas que pondría fin a años de parálisis. La cuenta atrás viene marcada por las cifras que despejarán las tasaciones actualizadas encargadas en ambos casos.

La primera, la que se antoja más despejada, es la parte del suelo que es propiedad de la Autoridad Portuaria. De hecho, el anuncio que el pasado jueves hicieron Moriyón y el presidente del Puerto, Laureano Lourido, parece haberse convertido en una especie de pistoletazo de salida. Finalmente, ambas partes hicieron público que se optará por una operación de compra. Es la vía que han entendido más inmediata y conveniente tras estudiar "las fórmulas de colaboración adecuadas" a las que la propia Alcaldesa se refirió tras la primera reunión, celebrada en verano. La Autoridad Portuaria de Gijón mantiene el 64,7% de los 60.036 metros cuadrados totales del espacio que albergaba los antiguo astilleros. En principio, se tratará de una operación "flexible a las capacidades financieras del Ayuntamiento". Los equipos técnicos buscarán un punto común una vez se reciba la tasación, que estará lista entre diciembre y enero. Será un momento clave que llegará en pocas semanas. Sin fechas concretas en el calendario, el proceso rondará el año.

Este movimiento ha suscitado cierto recelo en la oposición, a la expectativa al no haberse concretado fechas o plazos. Y, especialmente, ha levantado ampollas en el PSOE de Gijón. Su secretario general, Monchu García, cargó el viernes contra Moriyón y Lourido por "despatrimonializar" el Puerto y señaló que hubiese sido más acertado optar por una fórmula colaborativa, sin realizarse venta alguna. En su día, dicha extensión se valoró en 5,2 millones de euros, cuando la Autoridad Portuaria los sacó a subasta para cumplir con su acuerdo con Puertos del Estado.

El otro cabo suelto acumula más incógnitas. Es la parte restante del suelo, el otro 35,3%, que pertenece a Pymar. La empresa que, precisamente, bloqueó durante prácticamente cuatro años el desarrollo de los antiguos astilleros al comenzar una batalla judicial contra Plan General de Ordenación al defender la creación de unas 400 viviendas en la zona. Que la Justicia diese portazo a su postura ha permitido despejar cualquier tipo de duda sobre el uso de este suelo. Será, al menos un 80%, para sectores como el de la pesca, la acuicultura, el turismo o las energías renovables, entre otras. Y el restante, para servicios como el hotelero, hostelero y recreativo.

En principio, la negociación pura y dura empezará en noviembre, tal y como desveló LA NUEVA ESPAÑA. Es cuando se espera que se ponga encima de la mesa la tasación actualizada, momento en el que una representación municipal acudirá a Madrid para tratar de llegar a un acuerdo. Y todo apunta a que serán conversaciones más exigentes si se tiene en cuenta que Pymar ha valorado al alza su parte del suelo si se compara con las tasaciones de la Autoridad Portuaria. En 2011, llegó a tasar su terreno en 16 millones, cifra que luego rebajó a 12, cuando todavía preveía construir allí las viviendas. Ahora, esta cifra debería menguar. Hay que tener en cuenta que la última tasación que se hizo de todo el espacio fijó su valor en unos 8,5 millones.

Hace faltar tirar de hemeroteca para entender cómo se ha llegado a este punto, a un momento vital para esta importante transformación que permitiría "coser" la fachada marítima gijonesa de este a oeste, que contempla también 11.000 metros cuadrados de viario y 15.000 de espacios verdes. Todo comenzó entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando se produjo un rápido desarrollo de la industria naval que desembarcó con en El Natahoyo y dio trabajo a miles de vecinos. Digamos que llegaron empresas que serían el germen de Nagisa, más conocida como Naval Gijón. Fue un cuarto de siglo de historia, los últimos marcados por las importantes movilizaciones obreras ante la deriva de la empresa.

El principio del fin fue cuando en junio de 2000 cuando el armador estadounidense MTMM canceló el pedido del quimiquero "Chembulk Savannah", lo que generó en un agujero económico insalvable. En 2009 se oficializó el despedido de sus últimos cuarenta trabajadores. Y los terrenos quedaron en manos de la Autoridad Portuaria y Pymar, la última gestora al frente de los astilleros controlada por el Ministerio de Industria. Adquirir esos terrenos permitiría ya centrarse en la confección del necesario Plan Especial de Reforma Interior, la herramienta urbanística que trazará las líneas maestras de un proyecto que otorgaría serviría como eje para la remodelación del paseo costero entre Cimadevilla y Poniente, la ampliación del Acuario, la regeneración en marcha del entorno del Arbeyal y Santa Olaya y la estación intermodal proyectada en Moreda.

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