¿De dónde salió el misterioso sarcófago de la casa de Rosario de Acuña en Gijón?: esta es su historia
El enigmático sepulcro ubicado en el jardín de vivienda de la pensadora en el Cervigón fue descubierto en el Piles por unas niñas hace 32 años

El sarcófago de la casa de Rosario de Acuña. / Luis Miguel Piñera
Durante parte de la pasada primavera y verano fue muy visitada la exposición sobre Rosario de Acuña y Villanueva (Madrid, 1850-Gijón, 1923), responsabilidad de Macrino Fernández Riera y de María José Lacalzada: "Rosario de Acuña. Una aproximación desde el archivo de José Bolado". Se trataba de conmemorar el fallecimiento de la librepensadora madrileña el 5 de mayo de 1923 en Gijón. En su casa de El Cervigón —en la "Casa de Rosario de Acuña", allí donde ella murió— tuvo lugar esa magnífica exposición patrocinada por el Ayuntamiento de Gijón a través de la Oficina de Políticas de Igualdad.
Como es conocido, doña Rosario de Acuña está enterrada en la parte civil del cementerio de Ceares, y lo está como ella quiso y dejó escrito en su testamento: en una sencilla tumba donde no figura su nombre. Solamente un ladrillo en su cabecera con las siglas R. A. (de Rosario de Acuña) identifica el lugar. El lugar es el suelo y doña Rosario tiene a un lado el llamativo mausoleo del industrial vidriero Luis Truan Lugeon, fallecido en 1876 —el mismo año de la apertura de El Sucu, de hecho el de Luis Truan fue el primer enterramiento en esa parte civil— y al otro lado la tumba del masón Enrique Valdés Villar, fallecido cuatro años más tarde que Rosario de Acuña, en 1927. Una tumba, la de Enrique Valdés Villar, con manifiestos signos masónicos.
Hasta ahí no hay misterio. Vamos con él. No pocos visitantes se asombraron durante la visita a la Exposición de que en el jardín de la casa de Rosario de Acuña hubiese un llamativo sarcófago. Incluso preguntaban si allí estaba el cuerpo de doña Rosario. Por las imágenes se ve de qué hablamos. Ese es el misterio. ¿Qué es eso que hay en el jardín de la Casa de Rosario de Acuña?
Lo cierto es que ese sepulcro –parece parte de un monumento funerario mayor— fue descubierto por un grupo de niñas a finales de julio de 1991. Mientras jugaban, lo encontraron en un tramo del río Piles, a pocos metros del Club Hípico Astur, cerca de la carretera que une Viesques y Castiello. Estaba en la orilla y semicubierto de vegetación. La prensa del momento informó del tema y de que en él se distinguía la inscripción "Cario Blanco de Campomanes". Sin ninguna fecha.

Vista lateral del sarcófago. / Luis Miguel Piñera
Lo hallado se trasladó al exterior de la casa de Rosario Acuña. El Ayuntamiento había comprado la Casa de Rosario Acuña en el año 1987 y lo hizo cuando se encontraba en muy lamentable estado. La casa se rehabilitó, se amplió –lo que vemos ahora es mucho mayor que la original casa de doña Rosario– y se dedicó primero a albergue juvenil y luego a Escuela Taller desde el año 1992.
Como decimos, lo encontrado fue depositado en esos inicios de la década de 1990 en el exterior de la casa de Rosario Acuña, y allí sigue. Ahí lo vemos. Lo que ocurre es que en la actualidad –tanto tiempo a la intemperie– la inscripción "Cario Blanco de Campomanes" es prácticamente ilegible. Se distingue algo de "Blanco" y algo de "Campomanes". Dos preguntas a las que no tenemos respuesta. ¿Quién fue Cario Blanco de Campomanes? ¿Dónde estuvo ese sarcófago antes de ser descubierto hace más de treinta y dos años?
Una posibilidad. Que la ya desgastada inscripción que se entendió en 1991 como "Cario Blanco de Campomanes" fuese en origen "Caridad Blanco de Campomanes". El 22 de enero de 1896 moría en Madrid Caridad Blanco de Campomanes, esposa de Victoriano González Campomanes, comerciante y concejal del Ayuntamiento de Oviedo. Fue González Campomanes, nacido en Oviedo en 1850, uno de los fundadores de la Cámara de Comercio de Oviedo –que llegó a presidir– y de Ferrocarriles Económicos de Asturias. Además, fue el dueño de Chocolates Campomanes, que empezó a funcionar en Oviedo en 1891.
Tras cuatro años viudo de Caridad Blanco Fernández, se casó Victoriano González Campomanes con la gijonesa Julia López de Letona y Olañeta. Eso fue en el año 1900, en la iglesia de San Clemente en Quintueles. El importante comerciante de ultramarinos y coloniales puso el nombre de su segunda esposa –"Villa Julia" (1902), obra del arquitecto Juan Miguel de la Guardia Ceinos– al domicilio familiar en Oviedo. Luego la casa se llamó Villa Magdalena. Poco duró este segundo matrimonio porque Julia López Letona y Olañeta murió en mayo de 1908, a causa de un ataque cerebral mientras recogía flores en su jardín.

Una de las inscripciones del sarcófago. / Luis Miguel Piñera
Pero de todas maneras, nuestro misterio sigue. El cadáver de Caridad Blanco Fernández –aquella primera esposa de Victoriano González Campomanes, fallecida en Madrid en enero de 1896– llegó en tren a Oviedo, pero el entierro tuvo lugar en el cementerio de la capital. No en Gijón.
Nos lo cuenta el diario ovetense "El Carbayón". La primera esquela se publicó el 20 de enero de 1896. En la nota necrológica se habla de su fallecimiento en Madrid "tras penosa enfermedad", de lo apreciada que era en Oviedo la esposa del "acaudalado comerciante don Victoriano G. Campomanes", de lo piadosa que era y que ese mismo 20 de enero llegaba el cadáver a la estación de ferrocarril de Oviedo. El día 22 la primera plana entera de "El Carbayón" la ocupaba su esquela, mucho mayor que la del día anterior, anunciando su funeral en la ovetense iglesia de San Juan el Real.
Lo dicho, el misterio sigue. ¿Qué es eso que hay en el jardín de la Casa de Rosario de Acuña?
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