Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Aires renovados para un nuevo Albergue Covadonga: "Tenemos que hacernos más flexibles"

Elena Suero, próxima directora del centro, apuesta por "flexibilizar" el modelo de atención

"Necesitamos innovar", coincide su antecesora, Cristina Avella

Cristina Avella, a la izquierda, y Elena Suero, ayer, en el Albergue Covadonga. | Juan Plaza

Cristina Avella, a la izquierda, y Elena Suero, ayer, en el Albergue Covadonga. | Juan Plaza / S. F. Lombardía

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La hasta ahora directora del Albergue Covadonga, Cristina Avella, asegura que su sucesora, Elena Suero, es un "fichaje extraordinario" para un recurso que, a su juicio, siempre ha funcionado mejor cuando caras nuevas se han acercado a él para proponer ideas innovadoras. Suero, por su formación en administración de empresas y su larga trayectoria en proyectos de corporación, espera poder aportar un perfil "de gestión" a una entidad histórica afronta ahora una nueva etapa en casi todos los sentidos. A la marcha de Avella, que ostentaba el cargo desde 2016, se suma el proyecto en marcha de rediseñar un nuevo Albergue Covadonga que pueda adaptarse mejor a los cambiantes perfiles del sinhogarismo y a las últimas pautas que se recomiendan desde Europa, que piden intervenciones más individualizadas, con estancias más largas, para facilitar que la persona pueda recuperar un proyecto propio de vida y desvincularse de las instituciones. "Tenemos que hacernos más flexibles", resume la nueva directora, cuyo nombramiento adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA.

El cambio oficial se formalizará el día 1 de enero y, hasta entonces, las dos responsables trabajan mano a mano en el traspaso de poderes y la puesta al día de Suero. "Lo que todo el mundo me cuenta es que Cristina ha hecho un gran trabajo, que ha logrado captar proyectos muy importantes y financiación, y que ha hecho crecer el albergue", agradece la nueva directora. La saliente, sin embargo, ya adelanta que no aspira a que Suero apueste por una línea continuista. "Este tipo de puestos suponen un esfuerzo y, quizás, un cierto desgaste. Está bien que entren aires nuevos, porque las visiones innovadoras son muy necesarias. Seguro que surgirán proyectos nuevos que sustituirán en parte a los de antaño", señala. Suero concreta: "El perfil del sinhogarismo sigue cambiando y, aunque gracias a Cristina ahora tenemos algún piso, ese modelo tiene que seguir evolucionando". Avella, por su parte, explica que por ahora se tomará un tiempo de descanso, seguramente para ampliar su formación, y que no tiene un nuevo reto profesional inminente.

El Albergue Covadonga afronta un 2024 clave en su evolución, con el compromiso municipal de estudiar cómo encajar el nuevo modelo asistencial que quieren los técnicos con la propia estructura del edificio. Un informe aclarará si lo ideal es remodelar el actual albergue o construir uno nuevo. Por ahora, lo que más estudian desde el centro es qué servicio quieren prestar. Y lo que se ve ya claro es que el modelo original del albergue no puede ni debe eliminarse. Las dos expertas explican que esto se debe a varios motivos. Por un lado, por cuestiones logísticas: es inviable pretender que la atención a personas sin hogar pueda eliminarse de raíz con pisos tutelados para todos los usuarios. Por otro, siempre habrá personas que, por su situación y sus preferencias, no quieran involucrarse en un modelo de atención que les cambie demasiado su rutina. En ese sentido, recursos como el centro de baja exigencia del Albergue han demostrado ser útiles. "La gente viene a cubrir sus necesidades básicas, a comer, ducharse y lavar la ropa, y luego se les hace las intervenciones que ellos quieran. Habrá gente que si tiene un problema de adicción quiera tratarse y otra que no, pero al menos saben que tienen un lugar donde refugiarse", razona Avella.

El nuevo plan, sin embargo, apuesta por sumar a este modelo de albergue uno más centrado en la atención individual, en acompañar a cada usuario con intervenciones concretas para facilitar que puedan acceder, a ser posible, a un empleo y una vivienda. Y, para eso, el centro tendría que tener espacios más diáfanos y cómodos y, seguramente, estancias separadas para no mezclar los recursos de urgencia con los de media y larga estancia. Será ahora tarea de Suero ver cómo encajar todo eso con Servicios Sociales.

Mientras, y a falta de estadísticas que lo confirmen, desde el Albergue Covadonga empiezan a ver consolidada la tendencia de un repunte en el perfil de personas sin hogar cada vez más jóvenes. Son, en muchos casos, personas que salen de centros de menores en una situación vital complicada y que no logran un trabajo estable que les permita mantener una vivienda. "Es especialmente urgente afrontar esos casos. A esas edades, si se limitan a venir de vez en cuando al albergue pueden caer en picado", reconoce la directora saliente, que aclara que, dentro de este grupo juvenil, lleva un tiempo viendo a cada vez más mujeres. El perfil mayoritario de usuarios al uso, no obstante, se mantiene: lo conforman en su mayoría varones de entre 40 y 64 años.

Otro reto que tendrá que afrontar Suero es cómo pelear contra el estigma del sinhogarismo. Aunque la nueva responsable considera, más bien, que se trata de un problema de invisibilización. El propio albergue es un buen ejemplo. "Es un edificio de ladrillo enorme al lado de la estación y todavía muchos gijoneses no saben ni que estamos aquí ni lo que hacemos", asegura Avella. "Hay gente que incluso no pasea cerca del edificio por miedo", se lamenta Suero. La nueva directora, gijonesa nacida en 1980, ha viajado por medio mundo en trabajos de cooperación y durante años estuvo vinculada a Cruz Roja.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents