"La última y marchamos", malabares hacia la victoria en el Antroxu gijonés

La charanga, creada en plena pandemia, ya "siente el gusanillo" por salir a escena: "El mayor premio es disfrutar"

Foto de familia de la charanga «La última y marchamos» durante un ensayo en una nave en Tremañes.  | | MARCOS LEÓN

Foto de familia de la charanga «La última y marchamos» durante un ensayo en una nave en Tremañes. | | MARCOS LEÓN / Sergio García

La charanga "La última y marchamos" engaña poco con su nombre. Fue una de las últimas, efectivamente, en sumarse al frenesí del Antroxu. En 2020, en un momento crítico de la pandemia, se formó la agrupación, que cuenta en sus filas con 52 miembros que comparten su pasión carnavalesca. "Somos un grupo bastante diverso, con amigos y familiares que venimos de otras charangas", indica María Díez, presidenta del colectivo, que tiene en el naranja su color identificativo. "Cada una tiene el suyo y como quedaba este... Además, es muy llamativo", resalta Díez.

La líder de "La última y marchamos" no oculta su "ilusión" por la llegada de este Antroxu. "Lo vivimos a piñón", asegura María Díez. No es para menos, pues en la charanga están sus dos hijas, su marido, su madre, su hermana y sus cuñados. Díez bromea con que la familia acapara la charanga. Distintas generaciones lo pasan en grande preparando el Carnaval, desde la pequeña Eva González hasta Toni Blanco, enérgico como ninguno. La idea para esta edición ya se concretó en junio, pero había que darle forma y las cabezas comenzaron a funcionar. Una nave en Tremañes y el colegio Jacinto Benavente, en La Camocha, son los lugares de ensayo. Últimamente, el grupo se reúne casi a diario para que no quede nada en el tintero y que la actuación en el teatro Jovellanos salga a pedir de boca.

En la agrupación hay gente de Pumarín, Nuevo Gijón, El Llano, Roces, etc. "No tenemos un barrio definido", afirma María Díez, "La última y marchamos" obtuvo el cuarto puesto en el pasado Antroxu con su propuesta de la Revolución Francesa. Nada mal para ser de los más noveles de la cita. "El premio importa, pero sobre todo salir y pasarlo bien", señala la presidenta del colectivo, que confía en dar un pasito más. "Ojalá igualarlo o incluso superarlo", proclama.

Eva González, la más joven, y Toni Blanco, el más veterano de la charanga.   | MARCOS LEÓN

Eva González, la más joven, y Toni Blanco, el más veterano de la charanga. / Marcos León

María Díez no quiere soltar prenda de la idea con la que la charanga buscará encandilar al Jovellanos. Pero deja una pincelada bastante reveladora. "Haremos muchos malabares", declara Díez, que lleva involucrada en el Antroxu desde los 11 años. La mayoría de los componentes que integran el grupo van desde los 20 hasta los 40 años, aunque las ganas de disfrutar del Carnaval no entienden de edades. "Estamos en sintonía", subraya María Díez. Juventud al poder.

La resulta complicado a la líder de "La última y marchamos" imaginarse su vida sin el Antroxu y lo que significa. "Ese gusanillo siempre lo tengo", sostiene. De hecho, Díez se rompió el menisco y ahí está, a tope con su recuperación para estar al pie del cañón. La afición desbordada por el Carnaval es algo común en la agrupación "anaranjada". "No es sacrificar el tiempo, sino invertirlo", comenta María Díez, que reivindica la implicación de sus compañeros. "Vienen felices a ensayar", apunta. En eso consiste buena parte del Antroxu, en los nervios y la diversión de los preparativos. En "La última y marchamos", pese a su inexperiencia en comparación con las demás charangas (con la excepción de "Los Mazcaraos", nacida también en pandemia), tienen la lección más que aprendida. La vena antroxera es tan fuerte en el grupo que Saray Díaz participará embarazada, deseosa de que el sonido de los tambores provoque en Nel, su hijo, la pasión por la folixa. Un fichaje en ciernes. Como manifiesta María Díez, "esto es un hobbie", pero uno por el que los componentes de "La última y marchamos" se desviven. Los años en la mochila dan igual. "Aquí el mayor premio es disfrutar", sentencia la presidenta de una charanga que derrocha vitalidad.

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