Un siglo de relojes de ferroviario: las más de 50 sorprendentes piezas expuestas en el Museo del Ferrocarril de Gijón

El Museo del Ferrocarril incorpora 52 piezas a su colección permanente que abarcan desde mitad del siglo XIX a la tercera década del XX

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Los relojes de bolsillo evocan a tiempos del pasado, que en la mayoría de casos se relacionan con el lujo. Pero su mirada como un elemento esencial de trabajo pasa muchas veces desapercibida. El Museo del Ferrocarril de Asturias ha querido dedicar un espacio en su exposición permanente a estas piezas, joyas en muchos casos. "Lo normal es que se dedique espacio a los relojes de estaciones en los Museos del Ferrocarril, pero somos posiblemente el primero que se detiene en los de bolsillo de los ferrioviarios", destacó Nuria Vila, directora de programas del Museo del Ferrocarril de Asturias en la presentación de "El tiempo en el bolsillo. Relojes de ferroviario".

La primera planta del museo gijonés, situado en la antigua Estación del Norte –que este año cumple 150 años de su inauguración–, permite al visitante sumergirse en un viaje de precisión a través de 52 relojes de bolsillo de ferroviarios, que van desde mitad del siglo XIX a la tercera década del XX.

La muestra se divide en tres partes. La primera con las piezas más antiguas, hasta el año 1901. La intermedia tiene a los populares relojes Roskpof como protagonistas. Y la tercera abarca el siglo XX. "La división en el tiempo no es casual. Coincide cuando en 1901 España reguló su horario al meridiano de Greenwich como el resto de países cercanos", incidió Vila, que estuvo acompañada en la presentación por Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril; y Aitor Martínez, director de la Fundación Municipal de Cultura de Gijón.

Nuria Vila recordó como con la llegada del siglo XX el reloj pasa de ser un objeto de lujo a un reclamo comercial, y una pieza en la que "primaba la obsesión por la precisión y la fiabilidad". Y también incidió en el prestigio y el valor simbólico. Puso como ejemplo uno de los relojes que se puede ver, de un tío abuelo suyo, que encontró en una casa familiar, y que tiene el emblema del Ferrocarril Vasco Asturiano. Esa no es la única pieza que aparece con guiño asturiano, también se puede descubrir un Train Bloc de 1907, que tiene en su tapa interior una pegatina de la Compañía de Productos Químicos del Aboño.

Con mucha historia se pueden descubrir también relojes como el Railway TimeKeeper, que se usaba en los ferrocarriles británicos y es el más antiguo de la colección, ya que es de 1860. "Son piezas muy delicadas y con historias muy interesante detrás", recalcó Vila.