El deporte gijonés llora a Agustín Antuña, referencia del olimpismo

Representantes municipales, del Grupo Covadonga y de varias federaciones acudieron al funeral celebrado en San Pedro 

J. J.

El deporte gijonés despidió este sábado a Agustín Antuña, fallecido a los 85 años la madrugada del pasado viernes. Antuña no solo pasó por el Grupo Covadonga o el Patronato Deportivo Municipal, entidades en las que realizó una destacada labor de promoción deportiva, si no que fue un estudioso del movimiento olímpico, a lo que, junto a la halterofilia, fue a lo que se entregó en cuerpo y alma prácticamente durante toda su vida. 

Hasta la iglesia parroquial de San Pedro, donde se celebró su funeral, se acercaron, entre otros, la vicealcaldesa y medallista olímpica Ángela Pumariega, acompañada por el concejal de Deportes, Jorge Pañeda, y el también concejal Luis Manuel Flórez. Pero, sobre todo, había representación deportiva, en especial del Grupo Covadonga, club del que llegó a ser vicepresidente. En la ceremonia estuvo presente el actual presidente, Joaquín Miranda, acompañado por varios directivos y por el director general, Jesús Martínez, así como varios componentes de la Asociación de Veteranos, encabezada por su presidente Lisardo Argüelles. El expresidente Janel Cuesta también acudió al funeral. 

Los expresidentes de las federaciones asturianas de gimnasia y voleibol, Ángel Bacigalupi y Antonio Morales respectivamente, acompañaron a la familia, ya que además de coincidir durante años en sus respectivas responsabilidades deportivas eran amigos personales del fallecido. Numerosas entidades enviaron coronas de flores, entre ellas el Patronato Deportivo Municipal o el Comité Olímpico Español, del que era miembro. 

Entre los presentes, el comentario generalizado fue el deseo de que la labor realizada por Agustín Antuña a lo largo de su vida no quede en el olvido y en especial su lucha por crear un Museo Olímpico en el que se recopilase toda la historia de los olímpicos asturianos en todos los ámbitos, empezando por los profesores de la Universidad de Oviedo, que colaboraron con el barón Pierre de Coubertin en la fundación del Comité Olímpico Internacional.

Tras el funeral, el cuerpo de Agustín Antuña fue incinerado en el tanatorio de Cabueñes.