belleza

Envejecer de la mejor manera posible

Envejecer es un proceso que no se puede parar, pero sí es posible lograr que avance de forma más lenta, y aquí entran los cuidados y tratamientos de belleza

María Estela de Abajo, esteticista, fisioterapeuta estética y cosmetóloga. Directora del Centro ESTELA Belleza

María Estela de Abajo, esteticista, fisioterapeuta estética y cosmetóloga. Directora del Centro ESTELA Belleza

María Estela de Abajo

Vivimos en una sociedad en la que parece que nos hacen creer que envejecer es feo, o peor aún, malo. Envejecer es un proceso natural. Es increíble hasta dónde llega porque hay filtros que envejecen y muestran cómo seremos en la vejez. Hay gente que sale en vídeos en TikTok, se ve con ese filtro y se pone a llorar.

Cada vez hay más pánico a envejecer, y curiosamente es el miedo a verse con mal aspecto, y no tanto la fobia de perder facultades o de intuir la muerte. Vamos a envejecer sí o sí. Envejecemos porque estamos vivos.

Yo lo veo muy claro. También es cierto que, a día de hoy, soy consciente de que envejezco, pero me veo bien. Y muchas veces no nos importan las cosas hasta que nos tocan de lleno. Con esto no quiero decir que no me gustaría mantener mi aspecto lo más joven posible, durante el mayor tiempo que pueda. Porque lo cierto es que me gustaría.

Envejecer no es una batalla perdida. Sobre todo, porque no es una batalla. Y cambiar eso es el principio de todo. Envejecer es un proceso que no se puede parar, pero sí es posible lograr que avance de forma más lenta. Esto es un hecho. Así que lo que deberíamos plantearnos es si queremos que el envejecimiento físico sea más lento, más gradual. Sólo eso. Pero no ganar la batalla.

Una de las formas para envejecer lo mejor posible está en los cuidados de belleza. Aquí debería hablar de nuevo de la escalera de la belleza, pero por no repetirme y no cansar a quienes ya lo han leído más veces, en resumen, los pasos serían los siguientes, entendiendo que no se trata de escoger uno u otro, sino de ir subiendo escalones (quien quiera):

1. Tratamiento cosmético domiciliario.

2. Tratamientos estéticos en cabina.

3. Medicina estética.

4. Cirugía.

Considerar que algo merezca la pena, o por el contrario, sea una forma de tirar el dinero, es algo que compete a cada uno. Y es cada persona a título individual quien lo decide. Para mí, el cuidado de la piel en casa, sacándole el mayor partido posible, es inamovible. Todo lo demás dependerá de cada persona y sus circunstancias.

Los tratamientos estéticos en cabina son una maravilla pura, el trabajo del rostro en su totalidad, y encima, un gustazo. Son el triunfo de la prevención.

En Estela Belleza usamos la medicina estética como una forma de llegar donde no podemos de otro modo. Es la guinda del pastel, por eso necesita un pastel. O lo que es lo mismo, de poco sirve, si la piel no está cuidada, si no está bonita, recurrir a mejorar una arruga con medicina estética, por ejemplo. Personalmente, me gusta mucho la medicina estética, pero solo si se hace con cabeza. El secreto será trazar un plan que tenga sentido, para mí como profesional, pero por supuesto, para cada persona. En belleza hay una mejor opción para cada persona, piel y necesidad.

Y para terminar, gracias por hacer posible que este mes de junio haya podido vivir una gran experiencia, al cumplir otro sueño profesional, que era participar en el programa de radio Belleza Capital, capitaneado por la gran Katia Rocha, y junto a profesionales a los que tanto admiro.

Hablamos del futuro de la belleza, y es apasionante imaginar todo lo que está por venir en cuanto a nuevos activos, Inteligencia Artificial, sostenibilidad y cosmética comestible. Sea lo que sea, lo recibiré manteniendo la coherencia que siempre ha regido cada uno de los pasos que doy. Me siento muy reconocida y respetada profesionalmente, y además muy querida. No ha sido la suerte, sino que han sido mis hábitos, rutinas, decisiones, capacidad de seguir adelante, de levantarme al caer, las ganas de aprender y mi determinación para superarme. Lo escribo para ser consciente y no olvidarlo, y porque eso mismo es lo que se necesita para envejecer bien, porque no es solo genética, ni mucho menos cuestión de suerte.

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