La Casa de Acogida busca recaudar fondos con una espicha: "No queremos caer en el olvido"

"Intentamos que las madres no se sientan solas y sean independientes", dice Domínguez, directora del centro, que apoya a gestantes y progenitoras

"Este es mi hogar, me lo ha dado todo". Son palabras de Margarita Silva, mamá del pequeño Naim Matteo Silva, de nueve meses, y una de las madres a las que ayuda la Casa de Acogida Nuestra Señora de los Desamparados, en La Guía. Un recurso residencial para madres gestantes y para aquellas con críos a su cargo con el objetivo de brindar un "servicio integral" y proporcionar un "ambiente familiar" a estas progenitoras, explica Mercedes Domínguez, directora de la Casa de Acogida desde el pasado mes de febrero. "Les damos apoyo en lo que necesiten, personal y económico, para que consigan trabajo y vivienda", señala Domínguez. Este sábado, a las 19.00 horas, la Casa de Acogida albergará una espicha para recaudar fondos y así sufragar el día a día en el centro, que cuenta con salón, cocina, comedor, habitaciones y capilla, entre otras estancias. En el encuentro habrá comida y música en directo y se celebrará al aire libre. "Intentamos darnos a conocer para no caer en el olvido", reivindica Mercedes Domínguez, que confía en la respuesta popular. "La gente en Gijón es muy solidaria y espero que sea un éxito", remarca Domínguez. Costará seis euros para niños y doce para adultos.

El origen de la casa se remonta a 1967. Nació como una alternativa de atención a la infancia y juventud y pertenece a la congregación religiosa "Madres de Desamparados y San José de la Montaña", fundada en 1881. Destaca Mercedes Domínguez el afán de que las madres "no se sientan solas" y de fomentar su desarrollo de cara a que puedan "ser independientes". Muchas son madres solteras. Al hogar llegan alimentos o artículos de bebé de manera altruista que repercuten en las usuarias. Domínguez lleva desde 2021 allí, pero solo unos meses como directora. "Es diferente el peso de la responsabilidad, pero el trabajo es el mismo", sostiene. El complejo tiene capacidad para ocho mamás, aunque actualmente residen siete. Dos de ellas están embarazadas. "Cuando nuestros niños van a la guardería, dicen que están espabilados y son muy autónomos", comenta Domínguez.

Las madres reciben cursos de formación y ayuda psicológica gracias a la cooperación de la Casa de Acogida con otras entidades. También hay profesionales que colaboran. Para Domínguez, acompañar a las familias es un lujo. "Siempre digo que los niños son unos ‘quitapenas’ y unos ‘robatiempos’", bromea Domínguez, que tilda de "muy gratificante" esta labor. "Las mamás son unas luchadoras e intentan salir adelante pese a las dificultades", subraya. Domínguez estuvo presente en el nacimiento de Naim Matteo Silva. "Es muy grande lo que esta casa ha hecho y sigue haciendo por mí", ensalza Margarita Silva. Para Mari Luz Ruiz, que también echa una mano en el comedor del colegio Virgen Reina, tratar con los niños es una bendición. "Te encariña con ellos", afirma Ruiz, para la que la experiencia está siendo "muy enriquecedora".

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