Entrevista | Yosune Álvarez Coordinadora de Xega

"Que PP y Vox no firmasen la declaración institucional desprotege al colectivo LGTBI+"

"Es loable que Carmen Moriyón sí apoyara este documento; es la alcaldesa de todos los gijoneses, no solo de los que la votaron"

Yosune Álvarez.

Yosune Álvarez. / Juan Plaza

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Yosune Álvarez es la coordinadora de Xega (asociación Xente LGTBI+I+ de Asturias), la entidad cuya declaración institucional por el Orgullo LGTBI+ fue tumbada hace dos días en el Pleno municipal con la negativa del PP por las menciones a la ley trans "como avance" y a la "ola reaccionaria" del documento, así como de Vox y el concejal no adscrito, Oliver Suárez. Álvarez estuvo ayer en Luarca, donde el colectivo entregó simbólicamente el premio "Ladrillo rosa" al alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, "por la ausencia de políticas LGTBI+" en su ciudad. Este galardón se hizo extensivo al grupo municipal del PP en Gijón por su postura respecto a la declaración fallida.

–¿Cómo se encuentran en Xega tras lo sucedido?

–Ha sido una decepción. Una declaración es un acto simbólico de compromiso hacia la ciudadanía, ésta, en concreto, al colectivo. Nunca, más allá de debates en comisiones por detalles, hubo nada insalvable en otras declaraciones. Nunca se había intentado cambiar el sentido de una declaración como ha pasado con esta, y nosotras teníamos unos mínimos que no podíamos dejar pasar, como reconocer la ley estatal, que fue uno de los problemas que el PP le planteó a Izquierda Unida.

–Prosiga.

–En una declaración institucional lo importante es apoyarte en la legislación que ya existe. Desde lo que viene de la ONU y Europa a lo que hay en el estado. Hay una ley aprobada en 2023 y lo suyo es que las declaraciones se apoyen en la legislación vigente y, además, presumir de que hay una legislación en torno a los derechos LGTBI+. Creemos que, con esta decisión, el PP se equivoca. Respecto a Vox y el concejal tránsfuga, no hay nada nuevo bajo el sol. La sorpresa hubiera sido que votaran a favor.

–Habla de decisiones políticas.

–Es cuestión de a quién quieres tener al lado para gobernar. El colectivo no es moneda de cambio, ni somos un punto en la programación de ningún partido.

–Foro sí apoyó la declaración.

–Sí, está muy bien. Carmen Moriyón es la alcaldesa de todos los gijoneses, no solo de quienes la votaron. Es loable que la hayan apoyado. Ojalá no hubiera conseguido la Alcaldía negociando con Vox, que fue la gran decepción del año pasado. Si vamos caminando y retomando posturas en cuestiones de derechos humanos y defendiéndolos ya sería la bomba.

–¿Y ahora qué toca?

–Nos ha quedado claro qué quieren hacer con ese espacio simbólico. Pero el problema no es solo ese espacio simbólico, sino las cosas que están pasando en la calle. El 17 de mayo hicimos una concentración delante del teatro Jovellanos por el Día contra la Lgtbifobia. Pasó algo que aquí era impensable, que era más habitual en Oviedo, como que un grupo de chavales nos increparan durante la concentración. Lo que genera esos discursos, este tipo de decisiones y que el espacio de la ciudad no esté protegido, es que cuatro chavales se atrevan a insultar a 60 personas porque se piensan impunes.

–¿Impulsarán alguna actividad?

–Sí, nos sentaremos con las agrupaciones que sí nos quieren recibir y que sí están a favor de las políticas LGTBI+ para proponer de manera directa cosas al Ayuntamiento. Si no quieren hacerlo de forma simbólica tendrán que hacerlo de otras maneras. Hace unos meses se organizaron unas jornadas de delitos de odio dirigido a los funcionarios del Ayuntamiento. Participamos en la mesa diferentes colectivos sociales que trabajamos en cuestiones de derechos humanos. Funcionó muy bien como herramienta para sensibilizar al funcionariado. No solo era para buscar esa sensibilidad, sino para estar más al tanto de lo que pasa en la calle. Esto va a generar cosas. La gente joven se siente insegura también, pasan cosas en Fomento y desde el servicio de atención contra la lgtifobia llegan cosas que terminan en denuncia y otras que no.

–¿Cree que estas decisiones, por tanto, repercuten en el día a día, en la calle?

–Si en el Congreso o en la Junta, allá donde está Vox, se atreven a decir lo que dicen del colectivo LGTBI+, niegan que esto es un problema estructural y defienden estos discursos, qué no va a hacer alguien en la calle si ve lo que pasa en espacios que deberían ser controlados y libres de discursos de odio. Se ven refrendados por esa impunidad que creen que tienen, pero la ley estatal está ahí y las agresiones se sancionan. Lleva poca trayectoria, pero vamos a empezar a apretar porque se tiene que cumplir esa ley. Por otro lado, seguimos pendientes de una ley autonómica específica que pueda reforzar las competencias del Principado.

–¿Cree que no firmar esa declaración les desprotege?

–Sin duda. Hay un ambiente de crispación importante y mucha desinformación por un exceso de información. Pensando más en la gente joven, como los influencers que quieren hacerse el cambio registral, están empezando a salir sentencias de fraude de ley porque el cambio registral tiene una garantía jurídica detrás.

–¿Qué le diría al grupo municipal popular?

–Que le den una vuelta a la decisión que están tomando porque no solo representan a la gente que les votaron, sino que son parte del gobierno local. Deben velar por la seguridad y el bien de toda la ciudadanía. Eso es hacer buena política. Tienen todo el mes de junio para cambiar de idea y que se pueda firmar esa declaración de intenciones que es la declaración institucional.

–¿A qué se refieren con la ola reaccionaria?

–A todo lo que hemos hablado, pero también al resultado de las elecciones europeas. Eso también refrenda lo que pueda estar ocurriendo en la calle y nos da una pista de lo que puede pasar en lo que queda de legislatura y qué puede pasar para la siguiente. Las leyes europeas son de obligado cumplimiento para los estados miembros. Creo que pondrán muchas trabas a las nuevas propuestas y que las que ya están aprobadas se empezarán a derogar. Ya ha pasado en Madrid con la ley autonómica. A partir de ahí empezaremos a ver cosas.

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