Los coches clásicos reinan en Cabueñes: "Es una gran afición"

Una exposición de vehículos antiguos pone el broche de oro a las fiestas de la parroquia

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Quizás cargan aún con una fama inmerecida por culpa de la canción de «Los Inhumanos» . Desde luego lo saben los que aún disfrutan con ellos al volante, como Juan Carlos García, propietario de un Simca 1.200 T. I., que ayer participó en una gran exposición de vehículos clásicos en las fiestas de Cabueñes. Más de 20 carros añejos, testigos de otros tiempos, de una época de viajes en blanco y negro interminables por carreteras nacionales, estuvieron ayer estacionados en el prau del campus donde se celebran los festejos para hacer las delicias de todos aquellos que aún aprecian el ruido de un motor, el olor a gasolina al repostar y las manivelas para bajar las ventanillas. «Esta afición es como una enfermedad», afirmó García, que a veces va en un mismo día dos concentraciones de este tipo. 

La exhibición de coches clásicos de Cabueñes fue uno de los platos fuertes de una de las grandes fiestas del calendario gijonés, que ayer llegaron a su fin por todo lo alto. La parroquia no fue la única en celebrar, puesto que Nuevo Roces y Laviada también tuvieron actividades a tutiplén en sus respectivos festejos. En los dos barrios, el calendario también llegó ayer a su pitido final con actuaciones musicales y actividades para todos los públicos. 

Precisamente, en Nuevo Roces se vivió una gran comida vecinal. La paella fue la preparación protagonista. Fue un encuentro de gran confraternización entre los residentes de la zona. Antes, la asociación de vecinos del barrio, una de las más activas de la ciudad, organizó una exhibición dinámica de las muchas actividades que hacen a lo largo del año. Se realizó luego la entrega del bollo y actuaron «Los Bólidos», Adrián Conde, la orquesta «Dominó» y dj Dantu. En Laviada, actuaron Ceferino Otero y el grupo «De Sur a Norte» para poner el broche de oro a unas fiestas que dejaron muy buen sabor de boca. 

Volviendo a Cabueñes, donde también hubo otras actividades, la exposición de coches clásicos fue de lo más llamativo. Valga la redundancia, esta cita ya es un clásico de los festejos de la parroquia. La hay casi todos los años y siempre con un gran nivel. La de ayer reunió a más de una veintena de vehículos, desde Audi y Peugeot a furgonetas de reparto. El Simca de Juan Carlos García no fue el único que había. «Lo compré porque era el coche de mi padre y fue con el que aprendí a conducir. Esto, con la estabilidad que tiene, es como llevar un coche moderno», dijo. José Méndez y Borja López son de Cangas del Narcea y también estuvieron en Cabueñes con su coche, un Audi 80 Coupé. «Lo compré muy barato y la gracia de estos coches es ir montándolos poco a poco, como si compraras un piso para reformar», dijeron dos amantes de los clásicos, que reinaron en Cabueñes.