La mujer que tomó cloro recetado por un falso médico en Gijón: "No puedo exponerme al sol, me escuece todo el cuerpo"

La víctima afirma que el hombre, sin titulación, le instó a no acudir al hospital para tratar las lesiones

El acusado defiende que la afectada le pidió que "le apuntara el protocolo"

El acusado, ayer en el banquillo, antes de declarar.

El acusado, ayer en el banquillo, antes de declarar.

El acusado de prescribir dióxido de cloro a una clienta en un centro de fisioterapia se sentó este martes en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 1 y aseguró que la mujer, avilesina, le dijo que otro médico le había inyectado la sustancia con anterioridad. "Le expliqué que estaba prohibida y me pidió que le apuntara el protocolo para la toma", testificó el acusado, I. F. Á., para el que la Fiscalía solicita una multa de 3.600 euros como autor de un delito de lesiones por imprudencia grave. La víctima, diagnosticada de fibromialgia y con dolores articulares y musculares, estuvo cinco meses hospitalizada y tardó en curar sus lesiones 182 días. A día de hoy tiene secuelas, como declaró ayer en la vista oral. "No puedo exponerme al sol, me escuece todo el cuerpo", sostuvo la mujer, que afirmó desconocer que el cloro estaba prohibido. "No tomaría nada ilegal", aseveró sobre los hechos, que se remontan a octubre de 2021.

El acusado prestaba sus servicios en un centro de fisioterapia ubicado en Laviada. El hombre, carente de titulación y que tiene pendiente un juicio por intrusismo profesional, indicó que mantenía un acuerdo mercantil con la propietaria, algo que este negó en su intervención. De hecho, remarcó que el acusado dejó la clínica después de una comunicación de la Consejería de Sanidad. "Nos dijeron que no estaba autorizado", subrayó la titular del centro, que respondía como responsable civil subsidiaria. La víctima llegó al centro por recomendación de un fisioterapeuta, que le aconsejó visitar al acusado para tratarse.

"Me pautó algo que tenía que comprar por Internet y diluirlo en agua hasta llegar a equis días y luego subir la cantidad. Me dijo que aliviaría el organismo, que tenía muchas patologías y podría quitarme los dolores", resaltó la víctima, que agregó que "si un médico me dice que tome algo yo me lo tomo". En ese sentido, aseguró que el hombre llevaba una bata blanca con sus iniciales. La mujer alegó que al segundo día de ingerir el cloro le salieron ampollas en el cuello y que los siguientes días las consecuencias fueron a peor. Se presentó en el Hospital de San Agustín de Avilés al no soportar más las molestias. "Me dijo que no fuese al hospital porque pensarían que él me lo estaba creando. Acudí porque estaba llena de quemaduras, no podía ni colocarme la ropa. Se me veía la piel entera", proclamó la víctima, a la que inyectaron morfina y que también afirmó que el hombre le quitó importancia a las lesiones durante el proceso.

El acusado comentó que, cuando la mujer le comunicó que ya había tomado dióxido de cloro, no lo puso en duda. "Tengo que creer a mi cliente", apostilló. En la vista oral intervino una médico, que informó de que la ingesta de cloro conlleva "un riesgo grave para salud". "Es muy tóxico y desde el punto de vista científico no hay nada que indique que puede curar una enfermedad", detalló la médico, a la que la víctima le enviaba fotografías de la evolución de sus heridas. "Eran compatibles con una intoxicación por cloruro sódico", señaló. La víctima, además, tomaba ansiolíticos y antidepresivos, por lo que la situación fue un "agravante", mencionó la médico, que testificó por videoconferencia. La víctima también declaró que el acusado le había sugerido un producto de herbolario para calmar sus dolencias.

El hombre incidió en que en ningún momento le recetó cloro a la clienta, sino un probiótico y un multivitamínico, y que la propietaria de la clínica no ejercía supervisión sobre su trabajo. El Ministerio Fiscal resolvió que la declaración del acusado "carecía de lógica" y que "distaba" de la presentada en la fase de instrucción, mientras que la acusación particular aseguró que el hombre pautó el dióxido de cloro "a sabiendas" de su carácter prohibido. Asimismo, subrayó las "incongruencias" de las palabras del acusado respecto a la instrucción. La defensa solicitó la absolución del hombre y el juicio quedó visto para sentencia.