Entrevista | Sergio del Molino Escritor, presentará su novela «Los alemanes»

"Cuando rascamos en la mitología de la familia casi siempre es mentira"

"Mi literatura, difícil de clasificar para los críticos, siempre ha sido muy narrativa y hasta los ensayos mantienen un componente"

Sergio del Molino, el año pasado, en la Feria del Libro de Gijón.

Sergio del Molino, el año pasado, en la Feria del Libro de Gijón. / A. E.

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Sergio del Molino (Madrid, 1979) estará este jueves en Gijón para presentar en la Carpa Atalaya, en conversación con Yasmina Álvarez, su última novela "Los alemanes", con la que ha conseguido el Premio Alfaguara de Novela. El año pasado ya participó en la Feria del Libro con "Un tal González", en donde recorrió en clave narrativa la vida del expresidente Felipe González.

–Vuelve a participar en la Feria del Libro, es casi un habitual.

–Estoy encantado de venir a Gijón siempre que tengo alguna novedad. Es algo habitual ya casi para mí. En Gijón y en Asturias en general me siento muy querido y seguido. Es un poco tópico decirlo, pero me pasa esto. Y se nota que la ratio de lectura en Asturias está unos cuantos metros por encima del resto de España, con respecto por ejemplo al Sur. Es un gusto pasar por allí.

–¿Hay que seguir reivindicando que haya eventos en torno a la literatura?

–Especialmente cuando son actos muy arraigados en las ciudades y que la gente participa mucho y los considera suyos. Es algo que transciende más allá de la industria cultural, tiene más que ver con los biorritmos de la propia ciudad de Gijón, porque la literatura ya forma parte de su vida cotidiana e incluso su folclore. Es complicado que ferias así desaparezcan, y si eso pasa lo echarán mucho de menos porque lo tienen muy arraigado.

–Ha publicado recientemente ensayos, pero ahora vuelve con otra novela.

–Mi literatura siempre ha sido muy narrativa, aunque haya sido difícil de clasificar para los críticos. Pero incluso mis ensayos tienen un componente muy narrativo. Ahora "Los alemanes" es una novela sin adjetivos, como me gusta decir, pero plenamente insertada en mi obra, con mi voz y obsesiones. Siempre trato en definitiva de explorar muchos caminos de expresión, porque me parece muy aburrido hacer siempre lo mismo. Hay una coherencia en todo lo que hago. Mis lectores tradicionales no se han extrañado de encontrarme en este registro novelístico.

–¿Como surgió "Los alemanes"?

–Es una novela familiar. Es algo que me pedía el cuerpo desde hace muchísimo. Lo que hago es recuperar una historia de hace mucho tiempo, de una colonia de alemanes de Camerún, que vino de África a España en 1916. Fue una historia desconocida, pero que está teniendo tirón porque se está hablando mucho. Es la llegada de los alemanes que se instalan en varios sitios, fundamentalmente en Zaragoza, y he recuperado esa historia tan peculiar de esa colonia, de un grupo de familias que mantienen con orgullo su vinculación con Alemania, sus orígenes africanos y su extraña y perversa vinculación con el III Reich y toda la parte oscura de la historia alemana del siglo XX.

–¿Cómo es la familia Schuster que aparece en su obra?

–A partir de eso que comentaba aparece una ficción, en torno a esa familia. Son alemanes, porque ellos lo dicen, pero en realidad son españoles. El bisabuelo es el originario de estos alemanes, y se cuenta el final de esta familia, cómo viven los bisnietos, y se enfrentan al desmoronamiento de la familia y la revelación de un secreto que se va contando a lo largo de la trama. Es un secreto que les va destruir y acabar con la saga y mitología de toda esa familia.

–¿Plantea esa disyuntiva de los silencios y secretos familiares?

–Todas las familias mantienen esa mitología, que la necesitan para poder vivir. No sabemos realmente lo que nos han legado y lo que nos han contado. Casi siempre cuando rascas un poquito es mentira. Esto lo descubrí hace bastante tiempo, en el libro que dediqué a mi abuelo, que se titula "Lo que a nadie le importa". Ahí intenté confrontar lo que me habían contado, con la participación de mi abuelo en la guerra, y lo que la historia dejaba en los documentos. Y cuando tuve en mis manos el expediente militar de mis abuelos descubrí que realmente sabía muy poco de lo que había pasado, y que eso poco era mentira, aunque no era voluntario, sino esas fabulaciones que van creciendo con el tiempo.

–¿Existe por lo general miedo en las familias para rascar y descubrir ese pasado?

–El problema es que la mayoría de las veces no nos cuestionamos lo que nos han contado. Es como los cuentos de la infancia, que lo das por hecho. Poca gente siente esa necesidad, salvo que te haya pasado algo y sientas esa necesidad. Los personajes de mi libro no es que lo busquen, sino que se enfrentan a ello, que la vida se lo ha presentado así, como pasa cuando vas al notario a abrir el testamento de tus padres y te encuentras que tienen otra familia en Torremolinos. Aunque parezca que no, esas cosas pasan.

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