la figura de la semana | Teresa Sánchez Rodríguez Nueva presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer de Gijón

Una salmantina que eligió ser gijonesa

Antigua socia de la Unión por su padre, que trabajó en el club charro, es aficionada a la ópera y el teatro, solidaria y gran fan de Díaz Ayuso

Una salmantina que eligió ser gijonesa

Una salmantina que eligió ser gijonesa

Pablo Palomo

Pablo Palomo

Corría el año 2001 cuando a Teresa Sánchez se le cruzó por primera de vez de forma seria Gijón en su camino. Vivía, por aquel entonces, recién casada con su marido, el policía nacional Jesús Marcos Riaño, hoy comisario, y con Helena, su hija mayor, en Palma de Mallorca debido a los avatares de la carrera de un funcionario policial. Cansados de las largas distancias para volver a sus raíces, las de ella en Salamanca, y las de él en Avilés, y hartos de tener que cruzarse cada dos por tres con una huelga de controladores aéreos, frecuentes en aquellos años, surgió la posibilidad de acortar distancias y afincarse en Asturias. Había dos opciones encima de la mesa. Ir a Oviedo o ir a Gijón. Quizás por su querencia por el mar, quizás por el gijonesismo que habría de correr por sus venas en pocos años fue Teresa Sánchez la que tomó la decisión de que esa familia crecería a orillas de la playa de San Lorenzo. Hoy, muchos años después de aquello, Teresa Sánchez es uno de los rostros más conocidos de la ciudad y ahora asume un nuevo reto. Asume la presidencia de la Asociación Española Contra el Cáncer de la ciudad, una entidad en la que milita desde hace siete años con el altruismo por bandera.

Explicar quién es Teresa Sánchez a los habituales lectores de los periódicos tiene poco recorrido. Los que tengan un poco de memoria la recordarán por su paso por la dirección del teatro Jovellanos durante los dos primeros mandatos de Carmen Moriyón, cuando militaba en Foro Asturias. Ahora, en estos tiempos, se sabe que milita en el Partido Popular de Gijón. Todo aquel que haya coincidido con ella, sabe que es una mujer de convicciones políticas férreas, de derechas y una persona que no rechaza ir al choque en el debate político para confrontar ideas, siempre desde el respeto y la educación. Es una mujer que va de cara con su forma de pensar y no oculta, ni tiene por qué hacerlo, que uno de sus ídolos en esto de la política es la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Pero todo eso, quien haya coincidido alguna vez con Teresa Sánchez, lo sabe. Como sabe también que se trata de una mujer cercana y amable, muy activa y vinculada a muchas actividades diferentes. Por ejemplo, jugó un papel muy importante a la hora de organizar aquello del "Thrilleron", esa magnífica coreografía ideada por Robert Taboada que puso al paseo de Begoña a bailar al ritmo de "Thriller" de Michael Jackson en plena Navidad del año pasado. Lo que es menos conocido es lo que viene a continuación.

Teresa Sánchez es una gijonesa de pro. Una mujer que eligió serlo porque ella en realidad nació en Salamanca, cerca de la avenida de Torres Villarroel y cerca de la plaza de toros de La Glorieta, en el barrio de Van Dyck, una zona que hoy es famosa por su ambiente nocturno a la hora de salir de tapeo por la ciudad charra. Es hija Leonor, una ama de casa, y de Abelardo, un hombre de fútbol que lo fue todo en la Unión Deportiva Salamanca, el histórico club de toda la vida a orillas del Tormes. La faceta futbolera forma parte de la vida de Teresa Sánchez porque ella, como no, fue socia casi toda su vida de la añorada UDS.

El club del Helmántico, estadio que pisó durante muchos fines de semana, ha jugado un papel importante en su vida. Esa pasión bien la conocen en su casa, especialmente su marido, Jesús, que se sabe todas las canciones de la grada del estadio salmantino. Especialmente esa que decía, hace ya tiempo, eso de "todos los charritos / tenemos un deseo / subir a Primera / con mucho meneo". Eran tiempos mejores, claro, para el fútbol charro. Y tan mejores porque la desaparición en junio de 2013 de la Unión fue un duro mazazo para Teresa Sánchez. Ahora, el Sporting ocupa su corazón, aunque de reojo sigue la actualidad del fútbol salmantino.

Decíamos antes que Teresa Sánchez y su familia llegaron a Gijón en 2001. Y ya nunca más se marcharon. En la capital marítima del Principado nacieron sus otros dos hijos, Miguel y Sara. Los dos, por cierto, en el Hospital Begoña. Sánchez trabaja ahora en una empresa de protección de datos. Se puede decir que es una emprendedora puesto que arrancó su carrera profesional en la gestión de riesgos laborales. Trabajó, antes de entrar en política, en la Cámara de Comercio de Gijón. Ahora asume, en sustitución de Miguel Calero, la presidencia de la Asociación contra el cáncer. Toma las riendas después de siete años como voluntaria, un trabajo de mucho callo puesto que no era infrecuente verla recaudando fondos para la entidad con las huchas en la calle Corrida o en la Feria de Muestras. Dicen los que la conocen que su labor altruista es uno de los principios que marcan su día a día.

En cuanto a gustos, Sánchez es una experta en ópera. Acude habitualmente a ver representaciones a Madrid (al teatro de la Zarzuela) y también a Oviedo, al Campoamor. El teatro se encuentra también entre sus pasiones. Pese a su antiguo cargo, sigue pagando de su bolsillo el abono del teatro Jovellanos. Durante su etapa en la dirección, atesoró momentos imborrables. Fotos con Martin Scorsese, Leonard Cohen, Concha Velasco o Arturo Fernández así lo atestiguan. También es cinéfila y apuntan los que más la quieren que "Memorias de África", con Meryl Streep y Robert Redford es su cinta preferida. Familiar y amigable, dar paseos por la playa de San Lorenzo se encuentra también entre sus irrenunciables. Y también volver a su Salamanca, que ya se saben "enchiza la voluntad de volver a ella", donde aún conserva muchas amistades. Y es que Teresa Sánchez se puede decir que es una salmantina que eligió ser también gijonesa.

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