La ampliación de Tabacalera acogerá el Museo Nicanor Piñole y la Fundación de Cultura

El museo en honor del pintor se trasladará a la última planta del nuevo complejo, que llevará su nombre

La obra comenzará a principios de 2025

Reubicar las oficinas municipales dejará espacios libres en el Antiguo Instituto, cuyos usos se revisarán

La actuación, con «total prioridad» en presupuestos

Restos arqueológios en el interior y vista lateral del edifico histórico.

Restos arqueológios en el interior y vista lateral del edifico histórico. / LNE

El nuevo proyecto para Tabacalera, pieza clave para el cambio en el modelo cultural de la ciudad que se gestiona a través de la llamada "vía gijonesa", motivará una reordenación de espacios mucho más ambiciosa de lo previsto. Finalmente, y tras ahora ya décadas de debate, la zona ampliada de la vieja fábrica, que sumará un complejo de nueva construcción, acogerá el Museo Nicanor Piñole, que dejará así la que lleva siendo su "casa" en la plaza de Europa desde 1991. El museo se ubicará en la última planta de este nuevo entorno a edificar, en la tercera altura. Y, en la segunda, otro cambio: el nuevo edifico albergará, también, las oficinas de la Fundación Municipal de Cultura, que ahora ocupan varios rincones del Antiguo Instituto y que permitirá, a futuro, revisar los usos de este histórico espacio. La reforma de Tabacalera, que se llamará Centro de Arte Tabacalera Gijón e incluye la remodelación del edificio histórico para convertirlo en un gran espacio expositivo, se reservará también una parte de la zona ampliada para instalar una cafetería que de servicio a todo el entorno. El proyecto al detalle se dará a conocer esta semana y se prevé que las obras, que requerirán una inversión aproximada de 21 millones, comenzarán a inicios de 2025 y terminarán en 2027. La actuación tendrá "total prioridad" en presupuestos para cumplir los plazos.

El traslado del Nicanor Piñole lleva años sobre la mesa. De hecho, cuando se comenzó a debatir la donación de material del pintor por parte de su viuda, en los años 80, una de las ubicaciones que se habían barajado para instalar el museo había sido el propio barrio Alto, en la calle Recoletas. Tampoco es la primera vez que se plantea su traslado a Tabacalera: en 2008, el por entonces edil socialista de Cultura Justo Vilabrille, había anunciado esta misma intención, si bien en aquel momento no se contemplaba la construcción de un bloque anexo.

Con los nuevos planes para la fábrica de tabacos, que contemplan dos centros de nueva planta –si bien convergerán por su parte posterior y se interpretarán como un único bloque–, ahora hay espacio para acometer este traslado y, de paso, cumplir con los requisitos originales de la familia del pintor, que cuando donó los fondos de Piñole al Ayuntamiento había exigido que se instalasen en un espacio dedicado exclusivamente al artista. Para cumplir con esta condición, el nuevo bloque se llamará Edificio Piñole y le dedicará toda la tercera planta, que por espacio puede acoger todo el museo actual al completo.

A este bloque de nueva construcción, además, se contempla también trasladar, a su segunda planta, las oficinas de la Fundación Municipal de Cultura, un movimiento que se entiende que tiene sentido –porque Tabacalera pretende ser el nuevo gran corazón cultural de la ciudad– y que resulta provechoso para liberar espacios en el Antiguo Instituto, cuyos usos quieren revisarse, por ahora sin un plan concreto y sin fechas. Esta zona ampliada, como ya se había anunciado, incluirá también usos hosteleros, si bien por ahora se pretende que éstos se limiten a usos propios de un espacio museístico. La idea es que la apuesta se concrete con una cafetería amplia para dar servicio al entorno.

El proyecto para Tabacalera mantiene para su edificio histórico la hoja de ruta incluida en el plan de usos, modificado a inicios del mandato por el actual gobierno, que discrepaba en parte con la visión del anterior equipo socialista. La gran modificación para el complejo, que ocupa 8.195 metros cuadrados, será liberar la primera y segunda planta del edificio para destinarlo a espacios expositivos, una apuesta que permitiría captar exposiciones temporales de artistas de renombre y facilitar la entrada de la ciudad en circuitos artísticos de calado. Para eso, se tuvieron que "sacrificar" los usos anteriores en estas plantas, que contemplaban salas multidisciplinares y espacios para artistas, pero que se compensaron con dos proyectos ya anunciados: la residencia artística en el palacio de San Andrés de Cornellana de Contrueces –ya en funcionamiento– y remodelar los viejos depósitos de agua de Roces para crear espacios de creación para artistas locales, un plan que se desarrollará a lo largo del mandato.

El logo del nuevo plan juega con la cubierta del edificio antiguo

El nuevo logo del Centro de Arte Tabacalera. / LNE

Sí se mantiene, en la planta baja, crear lo que está llamado a ser el Museo de Gijón, y que reunirá los varios "tesoros" patrimoniales del entorno –un pozo romano, restos del antiguo claustro y las propias instalaciones de la antigua fábrica de tabacos– para contar la historia de la ciudad. El sótano, que en la hoja de ruta socialista acogería la pinacoteca local, se reconvertirá, más bien, en un almacén de colecciones artísticas, si bien sí se prevé habilitar visitas guiadas en grupos reducidos. Habrá, también, un nuevo auditorio que se calcula que tendrá aforo para unas 300 personas y la iglesia, como ya estaba anunciado, se remodelará como espacio escénico, cerrando así un complejo que podría dar espacio a cualquier disciplina artística. Para ello quedan por delante más de tres años y una inversión calculada de unos 21 millones de euros. Será después, en 2027, cuando pueda trasladarse el Nicanor Piñole y las oficinas de la Fundación, estas últimas, por fases para no entorpecer su funcionamiento.

El futuro Centro de Arte Tabacalera Gijón ya tiene también su nuevo logo, unas figuras geométricas cuadrangulares que convergen con diagonales hacia sus centros, como hacia un punto de fuga, y que emulan a las cubiertas del edificio histórico. Junto al logo, ya se incluye también el nombre oficial de complejo, que se añade esa alusión como centro de arte y que oficializa, así, el cambio de modelo del último plan de usos, centrado en el apartado expositivo y museístico.

Con la presentación del plan de obra este viernes, quedarán sentadas las bases para lanzar la licitación de la remodelación. La idea, por ahora, es que la reforma de Tabacalera y su ampliación pueda hacerse al mismo tiempo. Pero, mientras dura la obra, quedarán aún varios asuntos por tratar. Uno de los más importantes será el nombramiento de una dirección artística que será la encargada de capitanear la captación de muestras para el complejo y de dar con un modelo expositivo coherente. Se pretende trabajar en este apartado a lo largo de los próximos años para que tras la obra no se genere ningún momento de parón. Esta futura dirección, por tanto, tendrá que cerrar los acuerdos con fundaciones y coleccionistas en una línea de trabajo que tendrá mediáticamente menor impacto, pero cuya labor será crucial para garantizar que el edificio no languidezca. En la campaña electoral, desde Foro se había sugerido tratar de llegar a acuerdos con Pérez Simón, Plácido Arango y Masaveu, si bien se aclaró luego que se trataban más bien de ejemplos y que esas negociaciones tenían aún que desarrollarse.

Convocar la dirección artística, junto a la creación de la propia "vía gijonesa", se anunció el pasado febrero. Lo hizo la propia Carmen Moriyón en un encuentro cultural organizado por LA NUEVA ESPAÑA de Gijón en el Club de Regatas. Para entonces, el nuevo plan de usos ya había blindado el uso expositivo de dos plantas de la vieja fábrica, pero ese modelo sigue creciendo. Que Tabacalera, en su parte ampliada, vaya a acoger el Piñole, supone llevar al barrio Alto el otro gran museo de bellas artes de la ciudad junto a la Casa Natal de Jovellanos, que ya se encuentra en este enclave. Y trasladar las oficinas de la Fundación de Cultura, más allá de por la logística que pueda traer en el futuro un posible cambio de usos en el Antiguo Instituto, puede ya leerse también como una declaración de intenciones para centrar en Cimadevilla el gran núcleo cultural de la ciudad.

Con una Tabacalera ya en funcionamiento, lo que se pretende es que en Cimadevilla nazca un eje cultural que se complete con la Casa Natal, que a la larga debería dejar de ejercer oficiosamente como pinacoteca y centrarse en su labor original de investigar y divulgar la figura del prócer, y con el Palacio de Revillagigedo, que sigue viéndose como el mejor espacio de la ciudad para dar a conocer los fondos artísticos del Ayuntamiento. Muchos de ellos duermen en almacenes por un mero problema de falta de espacio. Desde Semana Santa y durante todo el verano, esta idea ya se ha concretado con "Orto y Ocaso", una muestra de vidrio y loza que ha podido ver la luz gracias al acuerdo municipal con la Fundación Cajastur, con quien se pretende seguir cerrando acuerdos puntuales año a año.