El camarero que denunció por violación a su jefe en Gijón ratifica que no hubo consentimiento

El denunciante declara ante la jueza que no pudo impedir la agresión sexual del hostelero porque se encontraba bajo los efectos del alcohol

Vista del Palacio de Justicia de Gijón.

Vista del Palacio de Justicia de Gijón. / LNE

Pablo Palomo

Pablo Palomo

El joven gijonés de 22 años que denunció al dueño de un establecimiento hostelero de comida italiana ubicado en el centro de la ciudad por agredirle sexualmente el pasado mes de junio, prestó ayer declaración ante la titular del Juzgado de Instrucción número 2. El afectado se ratificó en la denuncia presentada en la comisaría de la Policía Nacional, en la que señalaba que después de haber estado de fiesta con compañeros de trabajo, el hostelero le llevó a su casa y allí le violó. Al estar la víctima bajo los efectos del alcohol, señaló de nuevo ante la magistrada instructora, no pudo evitar que se consumase la agresión sexual por parte de este individuo que fue enviado a prisión preventiva después de su arresto por los hechos.

El caso que se investiga en el Palacio de Justicia tuvo lugar la noche de la Hoguera de San Juan. Denunciante y denunciado había salido de fiesta después de trabajar con varios compañeros. Tomaron varias consumiciones en un establecimiento hostelero de la zona de Fomento. Así la cosas, y según declaró uno de los testigos citados por la magistrada recientemente, el investigado se ofreció a llevar al joven a su casa en coche, en vista de que estaba bajo los efectos del alcohol, y tal y como desveló ayer LA NUEVA ESPAÑA. En cambio, no así al otro compañero, y testigo en esta causa, a pesar de que vivían "relativamente cerca" del joven que denunció la agresión sexual.

Una vez en la vivienda de la víctima, el hostelero, que tenía pareja sentimental estable, según las fuentes consultadas por este periódico, forzó al joven para mantener relaciones sexuales completas. Después de lo ocurrido, el afectado acudió a la Policía para denunciar los hechos, lo que motivó la detención de su jefe. Tanto entonces como ayer, durante su comparecencia a puerta cerrada en el Palacio de Justicia, el joven afectó que debido a la ingesta previa de alcohol no pudo evitar que se consumase la violación. Y, reiteró, que las relaciones sexuales no fueron consentidas por él en ningún momento. El denunciante cuenta con abogado propio para ejercer la acusación particular.

El hostelero, por su parte, continúa en el Centro Penitenciario de Asturias. Así lo decretó la magistrada instructora, y tras escuchar la petición del Ministerio Fiscal, el pasado 26 de junio. La Fiscalía, según explicaron entonces, interesó la medida de prisión provisional, comunicada y sin fianza, a tenor de la gravedad de los hechos investigados y de lo elevado de la pena que recaería sobre el hostelero en caso de condena después del juicio. Motivos que, además, elevaría el riesgo de fuga a ojos del fiscal. También argumentaron desde la Fiscalía el mismo día de su ingreso en prisión, que existían indicios suficientes que indican la autoría del detenido.

El caso se lleva con bastante discreción desde que la víctima denunció los hechos al día siguiente de la agresión sexual. De hecho, ninguna de las partes ha querido pronunciarse al respecto de la instrucción. Una investigación judicial que ya suma la declaración de la víctima y de un testigo que había salido de fiesta con los dos implicados en el caso. Aunque todavía no hay más citaciones, no es descartable que en las próximas semanas vayan pasando por el Palacio de Justicia otros compañeros del negocio hostelero que salieron aquella noche de fiesta para que también se les tome declaración.

En prisión preventiva

El investigado por estos hechos, de bastante más edad que el denunciante, continúa en prisión preventiva en el Centro Penitenciario de Asturias. La defensa, como ocurre siempre en este tipo de casos, recurrió el auto de prisión dictado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Gijón, pero de momento no hay respuesta. Tampoco se descarta en este caso que la defensa solicite su puesta en libertad provisional, aunque se apliquen medidas cautelares, para evitar que continúe en la cárcel hasta la celebración del juicio, algo que podría retrasarse bastante tiempo.