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Una trinchera que copia el diseño histórico marca la reforma del complejo militar de La Providencia

La rehabilitación de las baterías del cabo de San Lorenzo busca, como en el Cerro, convertirlas en un atractivo turístico

Una parte de las baterías de La Providencia, en su estado actual.

Una parte de las baterías de La Providencia, en su estado actual. / LNE

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Un paseo entre sacos de arena por una trinchera excavada en un gran parque con vistas al mar. Esa es la experiencia que Gijón quiere ofrecer a los turistas que se den un paseo por el cabo de San Lorenzo, en La Providencia, en el marco de un proyecto de recuperación del patrimonio militar que la ciudad tiene en su costa para darle un uso turístico y que tiene otra pata en las actuaciones a desarrollar en el Cerro de Santa Catalina. Todo ello enmarcado en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino del Ayuntamiento de Gijón y con el apoyo económico de los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El proyecto para La Providencia, que acaba de salir a licitación por 186.000 euros (impuestos incluidos) y un plazo de ejecución estimado en cinco meses, no solo supone rehabilitar lo que ya hay sobre y bajo tierra. También plantea construir alguna de las trincheras de las que solo se tiene constancia en los planos históricos e, incluso, recuperar algunas de las piezas de armamento que están fuera de Asturias. Las defensas militares del cabo de San Lorenzo datan en origen de principios del siglo XX y formaban un todo con las de Santa Catalina y la Campa de Torres en la línea de costa.

La parte subterránea del complejo era un laberinto de túneles que conectaban el polvorín y los dormitorios, cocinas, letrinas y máquinas del personal que allí estaba. El estado de conservación de los túneles existente es bueno más allá de algunas filtraciones de agua, explican los responsables del proyecto. Pero hay una parte de la trinchera que solo aparece en los planos históricos y que se quiere recrear para completar la información que se de al visitante y hacer que sea más comprensible todo el conjunto histórico. Esa nueva trinchera replicará la forma en zig-zag que se ve en el plano histórico y se completará con una réplica en hormigón de los sacos de arena que se adosaban en los muros para protegerse de los disparos.

Recuperar un cañón

También toca actuar sobre la construcción de hormigón armado y fachada curva que era el puesto de dirección de tiro y que ahora es un espacio cerrado en su interior y lleno de pintadas en el exterior. A ese puesto se llega ahora desde la senda del Cervigón por camino semienterrado que se va a eliminar porque "nada tiene que ver con el plano histórico que se pretende recuperar y que uniría este puesto de tiro con el repuesto subterráneo a través de un camino en trinchera que nunca se construyó y que ahora pretendemos recuperar por su singular carácter", se explica en el proyecto que firma Pilar Zaratiegui.

En otros puntos del parque se ubican una barbeta para situar un cañón y dos torretas que se conectaban a través de montecargas con el subsuelo para llevar la munición. Entre enero de 1937 y febrero de 1938 estuvo allí un cañón Vickerse que ahora está en situación de semiabandono en el puerto de Cuaces, en El Grove (Pontevedra). La idea de volver a traerlo a su ubicación en La Providencia está sobre la mesa.

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