Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Muséu del Pueblu d'Asturies ofrece en Gijón un recorrido a la historia de cine a través de sus carteles

La muestra, con una treintena de carteles, ofrece "piezas de un gran valor artístico", que tienen vinculación con Asturias a través de sus directores, guionistas o salas

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Una treintena de carteles de cine, seleccionados entre los últimos 137 que ingresaron en el último año en el Muséu del Pueblu d’Asturies, se han desplegado a la sombra del Festival Internacional de Cine de Xixón –que empezará la próxima semana– para mostrarle al público el valor de unas piezas antaño de gran valor artístico. Todas conservan además una vinculación con la región a través de directores, guiones, actores o las salas históricas asturianas donde se proyectaron. «Es un regalo», destacó Alejandro Díaz Castaño, director del FICX, durante la inauguración de la muestra que lleva por título «Carteles de cine en la colección del Muséu del Pueblu d’Asturies (1932-1987). Selección de últimas adquisiciones». Una oportunidad que sirvió también a la concejala de Cultura, Montserrat López, para lanzar una reivindicación: «Con todos estos ingredientes estamos ya en disposición de traer a la Filmoteca a Gijón».

El Muséu del Pueblu d’Asturies cuenta con una colección de 6.500 carteles, de los cuales 315 son de cine. Remarcan desde el Muséu que el de la cartelería es «todo un arte que lamentablemente en Asturias no se conservó como merecía y por eso son muy raros los carteles tirados en las litografías asturianas con anterioridad a los años cuarenta». De los 137 carteles recibidos el último año en la colección del Pueblu d’Asturies, 106 lo fueron por compra y 31 por donación, según expuso Juaco López, director del equipamiento. También subrayó el encanto que produce poder ver auténticas joyas: «Hay algunos carteles con una estética muy de los años 30, que mantienen una fuerza y vivencia que llaman mucho la atención». Algo que apoyó Díaz Castaño: «Eran piezas de un valor artístico increíble, que ahora han evolucionado hacia pura promoción o publicidad. Y nos sirve también para darnos cuenta de que en Asturias y España teníamos cartelistas al nivel de otros del cine americano».

Las donaciones proceden de salas de cine ya desaparecidas, como los cines Clarín y Capitol, de Soto del Barco y San Juan de la Arena. También del empresario Antonio Argüelles, que llevó cines de Infiesto, Colunga, Cangas del Narcea o Langreo. 

En este recorrido hay joyas. Como «La novia de Escocia», cartel hecho por el ovetense Goico Aguirre (1906–1987), editado por un distribuidor de películas de Oviedo, Exclusivas Prieto, e impreso en la litografía Artes Gráficas, de Gijón, que ha sido donado por Álvaro Azcoitia y Fernando de la Hoz; y «Las aguas bajan negras», que se basa en la novela de Palacio Valdés «La aldea perdida», con un cartel de Manolo Prieto. También destacan diez carteles realizados en los años cuarenta y cincuenta en el exilio mexicano por Germán Horacio (Germán Horacio Robles, Gijón, 1902 – Ciudad de México, 1975), «el mejor cartelista asturiano del siglo XX»; seis de esos acaban de recuperarse en Ciudad de México y han ingresado en el museo por donación de Gonzalo García-Villalba Sotos.

O también los de «Casa Flora», donde aparece en el reparto Arturo Fernández; «¡Adiós cordera!», basada en un cuento de Clarín; «Tengo que abandonarte», sobre un guion de Corín Tellado; o «Asignatura aprobada», dirigida por José Luis Garci.

Tracking Pixel Contents