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El detenido por la violación en Gijón, de 43 años, vivía en un piso compartido en Laviada: "No sabíamos nada", aseguran sus compañeros

El arresto fue a primera hora de ayer en la calle Ribadesella

Vista del portal donde se produjo la detención, a primera hora de ayer, en la calle Ribadesella. En el recuadro, el piso donde vivía el arrestado.

Vista del portal donde se produjo la detención, a primera hora de ayer, en la calle Ribadesella. En el recuadro, el piso donde vivía el arrestado. / Ángel González

La Policía Nacional detuvo a primera hora de ayer a un hombre de 43 años, vecino de Laviada y con antecedentes, como sospechoso por la brutal violación ocurrida el pasado 30 de octubre en Somió y que tuvo como víctima a una joven de 17 años. El arrestado, asturiano, convivía con otras tres personas en un piso que se alquila por habitaciones de la calle Ribadesella número 8. La detención, adelantada ayer por LA NUEVA ESPAÑA en su edición digital, se produjo con prudencia y sin altercados. De hecho, muchos vecinos del inmueble ayer por la mañana no sabían que los agentes habían estado allí. "Nos pidieron pasar y se lo llevaron, pero no sabemos nada", señaló ayer a este diario uno de los compañeros de piso del ahora detenido.

En el entorno de la calle Ribadesella sí se había visto presencia policial a primera hora, pero en comercios de la zona suponían que tendría que ver con algún dispositivo de vigilancia o algún incidente menor en la estación de autobuses o en algún bar de la zona. "Me picaron a mi casa, aún muy pronto, y les dejé pasar. Luego mi marido vio que se llevaban a alguien esposado", comentó una de las vecinas del inmueble implicado. El arrestado, según otros residentes del edificio, llevaba "ya un tiempo" viviendo en el piso, aunque no lo supieron precisar, y no les consta que hubiese protagonizado incidente alguno en la comunidad. Sí lo describen como un hombre "bastante fuerte", aunque "no muy grande" y en general "educado, pero callado". Tras su detención fue atendido en un centro sanitario.

Sus compañeros de piso, que ayer comprensiblemente se mostraban prudentes antes de lanzar cualquier comentario, sí confirmaron el arresto, pero aseguraron desconocer los detalles personales de este individuo. "Aquí cada uno hace su vida; casi no nos vemos", explicaron. Otros residentes del inmueble señalan que hay cierta "rotación" de inquilinos en este piso concreto, ubicado en la primera planta. En la puerta, de hecho, hay un panel automático de códigos habitual en muchos alojamientos temporales.

El detenido por la violación de Somió, de 43 años, vivía en un piso compartido en Laviada

Entorno del camino de los Lirios, en Somió, donde se produjo la brutal agresión, el pasado 30 de octubre. / Ángel González

La agresión sexual, que impactó a toda la ciudad, tuvo lugar en la tarde noche del 30 de octubre. El individuo abordó a una menor de 17 años en el camino de los Lirios, en el tramo entre el Instituto El Piles y el Club de Tenis sobre las siete de la tarde. Era un miércoles, día laborable. A la fuerza y de manera violenta arrastró a la joven hasta una zona apartada para que nadie pudiese ver la agresión ni tampoco pudiese escuchar a la víctima. Llegó a maniatar y amordazar a la joven y parecía tenerlo todo muy bien planificado: para evitar que nadie pudiese reconocerle, el sospechoso llevaba un pasamontañas embozado, un tipo de prenda que cubre todo el rostro salvo los ojos, la nariz y la boca. Después de perpetrar la violación, el hombre huyó del lugar tras de llevarse todo el material empleado en el ataque para no dejar huellas.

La investigación policial comenzó de inmediato. Al frente, los agentes de la Unidad de Familia y Mujer (Ufam) y la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de Gijón. Hablaron con la víctima, que fue hospitalizada, y recabaron todo tipo de pruebas en Cabueñes que les pudiese ayudar a encontrar al responsable. Las diligencias incluyeron la revisión de cámaras de seguridad de las viviendas próximas al lugar de los hechos. También se recabaron muestras biológicas de la víctima y sus prendas para tratar de hallar restos de ADN del individuo, una pesquisa que ahora parece que fue una de las claves para dar con la identidad del ahora detenido.

El "modus operandi" de este individuo le describía como "un cazador", un término policial para señalar a un tipo de violador que planifica sus ataques. De hecho, consideran que tiene "conciencia forense" y, por tanto, sabe cómo se investigan esos casos. La especialización de este individuo llevó a los investigadores a revisar casos similares por la geografía española cercan. En concreto, y con la colaboración de la Unidad Central de Atención a la Familia y la Mujer (Ufam), con sede en Madrid, se analizan episodios de este tipo en el resto de Asturias, León y Cantabria. La Policía sospecha que el del camino de los Lirios en Somió no era el primero de sus asaltos. Ahora bien, y aunque sí existen "múltiples" antecedentes policiales de este individuo, no figura por ahora ninguna condena ni investigación por violación.

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