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Una cita clásica en la ciudad

La montaña, "una paz que engancha": "Disfrutamos muchísimo, es un sitio al que volveríamos cada año"

Bru Busom y Marc Toralles muestran su experiencia del ascenso por la vía "Slovak Direct" a la cara sur del Denali, la cima más alta de Norteamérica

Bru Busom, a la izquierda, y Marc Toralles, ayer, en la sede de la Agrupación Astur Montañera Torrecerredo.

Bru Busom, a la izquierda, y Marc Toralles, ayer, en la sede de la Agrupación Astur Montañera Torrecerredo. / Ángel González

Pablo Antuña

Pablo Antuña

Cuentan Marc Toralles y Bru Busom que repetirían sin dudarlo la experiencia de ascender por la vía "Slovak Direct", en la cara sur del Denali en Alaska, que es la montaña más alta de Norteamérica. Y eso que les tocó vivir algún que otro contratiempo, como que se extravió su equipaje y tardó en llegarles cinco días más de lo previsto. O que la nieve fue protagonista en toda la travesía, con temperaturas muy extremas de frío rozando los -30 grados. "Fue una experiencia muy divertida", relató Busom. "La escalada fue muy buena, la disfrutamos, es un sitio en el que volvería cada año, nos lo pasamos súper bien, no es como otros en los que podemos pasar miedo o afrontamos algún peligro", añadió Toralles.

Los dos montañeros presentaron el documental que recoge su experiencia en el teatro Jovellanos, dentro de la programación de la 45.º Semana Internacional de Montaña de Gijón "Memorial Julio Bousoño", que está organizada por la Agrupación Montañera Astur Torrecerredo. "Es un sitio nuevo, en el que nunca habíamos estado, muy ártico y todo con nieve durante un mes. Nunca lo habíamos vivido, habíamos hecho campos bases en sitios como Perú, donde es roca y seco, y de ahí te subes a la nieve, y esa experiencia te aporta mucho, con una montaña muy alta y fría, con -25 y -30 grados, y con la experiencia de lidiar día a día en ese terreno es algo muy gratificante", apuntó Bru Busom.

Ambos, montañeros experimentados, defendieron también la importancia de la prudencia y preparación. "La montaña siempre está ahí y no hace falta arriesgar más de la cuenta, el problema es que cuanta más gente va a la montaña, la cantidad de accidentes sube", reflejaron. "A nosotros en el documental se nos ve con ganas, ilusión y con mucha intensidad, y no nos echamos atrás a la primera, pero nos respalda nuestra experiencia y conocimiento del medio. Por eso para la población en general es una buena cosa a tener en cuenta, que tirar para atrás no es malo" añadieron.

En el caso Busom describió de la siguiente manera su motivación por el alpinismo: "Por la incertidumbre que me crea y cómo lidio con ella. También la felicidad de estar tranquilo y con amigos, de sumergirme en la naturaleza y vivirla, y también la soledad, de poder andar y pensar en mis cosas". Y añadió: "En la montaña no te comen los problemas, es un sitio de paz que me engancha".

Toralles, por su parte, justificó su pasión en primer lugar "por salir un poco del confort cotidiano". Y reflejó a continuación un sentimiento personal: "Cuando estás allí todo eso pierde importancia, por unos días todo eso lo dejas aparcado y vives el presente".

Los dos alpinistas reconocieron también que este deporte crece en adeptos en muchas modalidades, pero lo hace de un forma sostenida en el ámbito más profesional. "En alto nivel es difícil, porque implica unas capacidades psicológicas y lo que arriesgas es suficiente como para que la gente ponga el freno", concluyó Busom.

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