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Una obra en marcha y dos elementos de la historia de la ciudad

La oportunidad perdida del Continental

La reforma del espacio de la avenida de la Costa encara su recta final ignorando dos de los elementos de mayor trascendencia en la historia del actual barrio de La Arena: el acueducto de La Matriz y el recinto de los Campos Elíseos con las reproducciones escultóricas de los caballos Marly

Vista interior del acueducto La Matriz.

Vista interior del acueducto La Matriz. / J. C. T.

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Héctor Blanco

Héctor Blanco

La Arena

La popularmente llamada plaza del Continental encara ya la fase final de su remodelación, iniciada en 2024. Esta plazoleta ajardinada fue ejecutada en la década de 1980 concebida como antesala del que iba a ser el acceso principal al Centro Comercial Continental —su rótulo aún pervive—, iniciativa que no llegó a prosperar. En el callejero oficial, este espacio urbano carece de nombre, su diseño original no fue especialmente lucido y la renovación actual apunta a que no va a tener gran interés estético. Con esta coyuntura puede parecer que se trata de un lugar de creación reciente y sin relevancia histórica, pero no es así.

Sobre estas líneas, exterior del acueducto de La Matriz durante el seguimiento arqueológico de las obras del Continental. A la izquierda, uno de los caballos Marly, con su pedestal original fotografiado en 1899. Debajo, una de las dos parejas de caballos tras su traslado a la puerta del recinto de Los Campos, tal y como se encontraban hace un siglo. A la derecha, estado actual de una de las estatuas en Las Mestas.

Exterior del acueducto de La Matriz durante el seguimiento arqueológico de las obras del Continental. / H. B.

En ese terreno confluyen dos de los elementos de mayor trascendencia en la historia del actual barrio de La Arena: el acueducto de La Matriz y el recinto de los Campos Elíseos.

Como quedó a la vista el pasado mes de diciembre, el acueducto aún discurre por el lateral norte de esta plazoleta en paralelo a la avenida de la Costa. Esta galería subterránea lleva ahí desde el siglo XVII y tuvo el cometido capital de abastecer a la villa y a su puerto hasta el año 1890.

Esta canalización, que en origen contó con unos tres kilómetros de longitud entre Las Mestas y la Plaza Mayor, conserva en las inmediaciones del Continental un tramo prácticamente intacto, según pudo comprobarse en 2015.

Por su parte, los Campos Elíseos fue uno de los recintos más singulares con que contó la ciudad entre las décadas de 1870 y 1960, en especial la que fue su edificación principal, levantada como teatro-circo y que estaba en construcción hace 150 años, conocida en su última etapa como cine Los Campos. Espectáculos de todo tipo, homenajes y celebraciones diversas, ferias comerciales, mítines y cine, mucho cine, en especial el de la era dorada de los grandes estudios hollywoodienses, se sucedieron en el edificio y su recinto, en origen un notable parque. La plazoleta del Continental precisamente se asienta sobre una parte del terreno de ese antiguo parque multiusos desaparecido.

En este aparentemente anodino lugar confluyen, por tanto, dos de los referentes históricos más relevantes de la zona, si bien la intervención que se efectúa ahora en la misma los ignora por completo.

La oportunidad perdida del Continental

Una de las dos parejas de caballos tras su traslado a la puerta del recinto de Los Campos, tal y como se encontraban hace un siglo. / Muséu del Pueblu d'Asturies

Ni se ha contemplado en el proyecto emplazar un punto informativo vinculado al acueducto ni se ha querido insertar en el nuevo jardín las reproducciones escultóricas de los caballos Marly que presidieron la entrada de los Campos Elíseos hasta su destrucción. Sobrevivieron a ella al ser donados al Ayuntamiento, permaneciendo hoy estas piezas descontextualizadas en un rincón del complejo deportivo de Las Mestas.

Esos populares "caballinos de Los Campos", que presenciaron algunos de los mejores momentos vitales de diversas generaciones, estuvieron ubicados a poco más de 150 metros del Continental y tendrían que haber vuelto a su casa aprovechando esta intervención.

Uno de los caballos Marly, con su pedestal original fotografiado en 1899.

Uno de los caballos Marly, con su pedestal original fotografiado en 1899. / Muséu del Pueblu d´Asturies.

En cualquier actuación urbanística es importante la capacidad técnica de quien diseña la obra, pero también es esencial que quien lo haga contemple dos factores cruciales: el conocimiento del contexto global del sitio en el que se interviene, así como la habilidad para que aquellos testimonios existentes de su pasado perduren en él. Toda ciudad es una suma de etapas y épocas, la remodelación de un espacio público resulta brillante cuando sabe atender a ese factor. Cuando esto sucede se logra una simbiosis en la que lo nuevo y lo antiguo, el presente y el pasado, conviven potenciándose mutuamente.

Lo que dejan entrever las actuales obras es la renuncia a evidenciar que allí ha existido ese ayer. El borrado de lo anterior, o su omisión, es nuevamente una muestra de la importancia que tiene en la gestión de los espacios públicos entender y conocer la ciudad y su historia. Lo contrario implica desaprovechar fortalezas que deberían ser prioridades.

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