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Una ambiciosa transformación en el barrio

Aval vecinal al plan para La Escuelona: "Peatonalizar la zona es lo mejor"

Los residentes en El Llano respaldan el proyecto en un entorno escolar "con mucho tráfico y ruido" y que generará "más sitio para pasear"

Arriba, a la izquierda, Mari Carmen Suárez y Antidio Costales, en un banco de la calle Eleuterio Quintanilla, con la zona de aparcamientos a sus espaldas. A la derecha, Verónica Vega, en un paso de peatones de Eleuterio Quintanilla, con  La Escuelona a la derecha. Abajo, a la izquierda, Nuria y José Vega, en el parque de La Serena. Al lado, Sandra Labra, con "Nala".

Arriba, a la izquierda, Mari Carmen Suárez y Antidio Costales, en un banco de la calle Eleuterio Quintanilla, con la zona de aparcamientos a sus espaldas. A la derecha, Verónica Vega, en un paso de peatones de Eleuterio Quintanilla, con La Escuelona a la derecha. Abajo, a la izquierda, Nuria y José Vega, en el parque de La Serena. Al lado, Sandra Labra, con "Nala". / Marcos León

El Llano

El proyecto de pacificación del entorno de La Escuelona, en El Llano, daba este martes un importante paso hacia delante tras su salida a licitación. Unas obras cuyo coste asciende a 2,8 millones de euros, a financiar casi a medias por Ayuntamiento y Empresa Municipal de Aguas (EMA), y que buscan mejorar la seguridad en la zona, trasladar el protagonismo del coche al peatón y generar espacios de ocio y verdes más amplios. Un plan que convence a los vecinos y paseantes del entorno del parque de La Serena, que aplauden la "peatonalización" de un lugar en el que "hacía falta una renovación". La pega, para algunos, la pérdida de aparcamientos en la calle Eleuterio Quintanilla.

Alba Fraguela, residente en la calle Saavedra, apunta que la peatonalización de la zona es "lo mejor" para la comunidad educativa de La Escuelona y de la escuela infantil La Serena, al suponer la reforma la reducción de tránsito rodado. "Hay mucho movimiento tanto de niños como de gente mayor y es peligroso", dice sobre la actual distribución. En un ámbito de casi 6.000 metros cuadrados, al vehículo se destinan 4.400, que menguarán a 1.300 tras la transformación, que se pagará entre 2025 y 2026. Los trabajos tendrán un plazo de ejecución de un año. "Habrá más sitio para pasear, aunque en El Llano hay problemas de aparcamiento y esto lo dificultará más", sostiene Alba Fraguela, que, no obstante, avala que, con la reforma, las viviendas cercanas sufrirán "menos ruido".

"Lo malo será aguantar las molestias de la obra, pero todo lo que sea para mejorar, adelante", señala José Vega. Su hija Nuria también valora de manera positiva el proyecto. "Hay que evitar que los niños corran peligro al salir del colegio", subraya esta última, que aboga por "poner más verde" el parque de La Serena. Las obras plantean una plataforma única que engloba la calle Eleuterio Quintanilla, entre la avenida Schulz y las calles Sáhara y La Serena, por lo que habrá "gran plaza pacificada" con zonas verdes rodeadas por muros de hormigón, con bancos corridos y siete de las denominadas "islas" que generarán zonas de estancia, maceteros para plantar arbolado y arbustos y actuar como elemento de seguridad peatonal. "Los árboles nunca están de más", reivindica Nuria Vega.

Un lugar con "mucho tráfico"

"Encantada" se muestra Verónica Vega, que afirma que en la calle Eleuterio Quintanilla, la principal vía afectada por el plan impulsado por el servicio de Obras Públicas de la concejalía de Infraestructuras encabezada por el forista Gilberto Villoria, "hay muchísimo tráfico y ruido". "Y en el entorno del colegio (por La Escuelona) no es lo más adecuado", recalca. Asegura que esa zona va a estar, el buen sentido de la palabra, "irreconocible". "Quedará muy bien", vaticina Verónica Vega, que saca a la palestra el aspecto de la vivienda. "A ver cómo incrementa el precio de los pisos", indica la vecina. "Me parece ideal, esto debe ser una zona para las personas, no para los coches", proclama Verónica Vega mientras observa en LA NUEVA ESPAÑA un par de recreaciones de las islas proyectadas.

Con escepticismo recibe el diseño Sandra Labra, que acostumbra a pasear por el entorno de La Escuelona con su perra "Nala". "Cambiará la imagen del barrio, aunque no sé si traerá tantos beneficios como perjuicios", pondera, en velada referencia a las plazas de aparcamiento. El proyecto –por el que la EMA renovará sus redes de saneamiento y abastecimiento– contempla modificar el sistema de calle Eleuterio Quintanilla entre Severo Ochoa y Schulz, pasando a aparcamientos en línea a batería. De manera similar piensa Antidio Costales, residente en la calle Echegaray junto a su mujer, Mari Carmen Suárez. "Estoy de acuerdo en todo lo que signifique progreso, pero antes de matar a unos (por los conductores) hay que prevenir las cosas", declara Antidio Costales.

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