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El LEV Festival de Gijón, de la ingravidez al apocalipsis: vibrante noche de contrastes

BABii e Iglooghost acariciaron y Amnesia Scanner, Mun Sing y Cortical arrasaron en una noche de contrastes sonoros

Mun Sing, durante su actuación en el LEV Festival.

Mun Sing, durante su actuación en el LEV Festival. / Elena de la Puente

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Gijón

La Nave de La Laboral fue durante la noche del sábado una máquina electrónica a dos tiempos, puede que contagiada por otras como los motores de las Vespas que rugieron por Gijón todo el fin de semana. Y es que la esperada "fiesta" del LEV pasó de la levedad vaporosa al estallido visceral, con un programa partido en dos mitades bien diferenciadas. Algunos lo sabían, otros iban a ciegas. El ejemplo más claro: de la sensibilidad digital de BABii y la fantasía rítmica de Iglooghost se pasó a un caos sonoro, duro y extremo de la mano de Amnesia Scanner, Mun Sing y Cortical, que dejaron los cerebros tiritando. Y entre artista y artista, lo de siempre: salir a fumar, comentar la jugada.

Tras varias horas en los asientos del teatro de la Ciudad de la Cultura la gente tenía ganas de movimiento y se notó. Daisy Warne, más conocida como BABii, saltó al escenario, embarazadísima; no le impidió parar de moverse. Su propuesta, entre el pop alienígena y el trip-hop espacial, despertó los primeros movimientos espirituales de parte del público en primera fila y abrió paso a uno de los artistas más bailados de la noche: su compañero Iglooghost.

En la foto  superior, BABii. Debajo, por  la izquierda, Cortical, Iglooghost  y Mun Sing. | ELENA DE LA PUENTE

BABii, durante su actuación. / Elena de la Puente

Con gorro andino y tremenda energía, el británico abrió literalmente un portal mágico, porque lo tenía físicamente en el escenario, a sus visuales de fósiles y criaturas digitales. Su sesión fue una avalancha de footwork y jungle, glitch y bajos agresivos, acompasados por tramos melódicos. Hubo colaboración con BABii, esperada y agradecida. Entonces, interludio y aire para dejar enfriar la pista. Porque lo que venía no era apto para los espíritus m´s blandos.

El LEV, de la ingravidez al apocalipsis

Iglooghost. / Elena de la Puente

Amnesia Scanner hizo honor a su nombre. Arrancó con una sirena atronadora, que era en realidad un sampleo vocal femenino. El humo lo cubrió todo. Apenas se les vio. "Si falla el artista, truco del humo", bromeaban algunos. No era el caso. El dúo finlandés activó una metralla de "estrobos" visuales y sonoros, con visuales de Jerry el ratón martilleando un clavo como metáfora de lo que ocurría en el cerebro colectivo. Al final, la vorágine para los sentidos fue de tal magnitud que la velocidad de la pista cayó por tanta intensidad.

El LEV, de la ingravidez al apocalipsis

Cortical, durante su actuación. / Elena de la Puente

Los anteriores se lo dejaron complicado a Mun Sing. El productor de Bristol se presentó como la criatura de su EP "Frolic", el espantapájaros azul. Con un maquillaje y visuales perturbadores, desplegó un set de electrónica muy dura y tras la citada catarsis de Amnesia Scanner había quien pedía tregua.

Pero quedaba una vuelta de tuerca más. Y "Cortical", el dúo barcelonés, la ejecutó sin vacilar. La gente entró cautelosa, pero pronto los bajos empezaron a vibrar en las cajas torácicas. Literalmente. No hacen techno, pero sonaron a techno en versión mutante. Distorsionados, violentos; también abstractos. La pista se levantó de nuevo y la Nave, que primero flotó y luego implosionó, volvió a despegar. Y así se fueron todos: zarandeados, encantados y medio sordos hasta el año que viene. n 

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